La administración de Donald Trump se encuentra envuelta en una red de recriminaciones tras la gestión de la muerte de un civil a manos de autoridades fronterizas en Mineápolis. Este suceso ha dejado al descubierto intensas pugnas internas por el control del Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), en el contexto de la agresiva política de represión migratoria impulsada por el mandatario, sumiendo a la institución en lo que expertos y empleados califican como una crisis de gravedad institucional.
A pocos días de que agentes federales dispararan fatalmente contra Alex Pretti, un enfermero del Departamento de Asuntos de Veteranos, las repercusiones políticas no se han hecho esperar. El jefe de la Patrulla Fronteriza que comandaba las acciones en dicha ciudad fue apartado de su cargo operativo, mientras que Kristi Noem, secretaria de Seguridad Nacional, buscó con urgencia una audiencia privada con Trump ante las crecientes presiones para que presente su renuncia. Paralelamente, un alto asesor de la Casa Blanca y estratega de la agenda migratoria confirmó que se investiga si los oficiales en el terreno quebrantaron los protocolos establecidos.
Esta coyuntura ha generado un estado de desorden dentro del departamento, provocando una alarma generalizada entre el personal y los miembros del Congreso sobre la estabilidad de la agencia responsable de la protección nacional. Integrantes actuales y antiguos del DHS señalan un ambiente de frustración y desánimo, especialmente en una entidad que lidera los esfuerzos para detener y expulsar a millones de personas.
«Parece un caos», afirmó Deborah Fleischaker, quien desempeñó el cargo de directora adjunta de políticas del ICE durante la gestión de Joe Biden. «La migración ha estado politizada durante mucho tiempo. Pero lo que estamos viendo es una escalada de esa politización y una aceptación del poder como herramienta definitiva».
Fleischaker también enfatizó el impacto negativo en el personal:
«La moral dentro del departamento debe verse afectada. Debe verse afectada. Ven lo que está ocurriendo».
Pugnas en la cúpula y figuras de influencia
Pese a la tormenta política, los puestos de los altos mandos migratorios no parecen estar en peligro inmediato. Tras una reunión de casi dos horas con Kristi Noem esta semana, el presidente Donald Trump elogió su gestión asegurando que ha realizado un «muy buen trabajo». Por otro lado, Stephen Miller, subjefe de gabinete de la Casa Blanca y figura clave en el endurecimiento de las medidas migratorias, mantiene su posición como uno de los asesores más poderosos del ejecutivo.
En cuanto a los cambios operativos, Gregory Bovino, jefe de la Patrulla Fronteriza cuyas estrategias urbanas han derivado en múltiples demandas, fue retirado de sus funciones en Mineápolis. No obstante, la Casa Blanca aclaró que su empleo no corre riesgo. Por orden presidencial, Tom Homan, conocido como el «zar fronterizo», asumirá la coordinación en la zona para intentar rebajar las tensiones con las autoridades locales, una acción definida por Trump como una búsqueda de «desescalar» el conflicto.
Contradicciones y falta de claridad oficial
Un punto crítico de la crisis es la falta de explicaciones sobre las declaraciones iniciales del gobierno. Ni Trump ni sus asesores han aclarado por qué afirmaron falsamente que Alex Pretti portaba un arma al momento de ser abatido, ni por qué se le tildó de terrorista doméstico antes de iniciar las investigaciones pertinentes. Estas tácticas de confrontación y el uso de lenguaje incendiario parecen ser una directriz que emana directamente de la cúpula presidencial, incluso cuando existen grabaciones de video que contradicen la versión oficial.
Desde la Casa Blanca, una portavoz remitió a las declaraciones de Trump sobre su disposición a que se investigue el fallecimiento de Pretti. Sin embargo, fuentes internas del DHS describen la situación como una lucha de poder comparable a «Juego de Tronos», la cual se ha gestado por meses. Algunos funcionarios del ICE admiten dificultades para operar debido a que las órdenes de la Casa Blanca y la dirección del departamento no siempre coinciden.
Controversias sobre el liderazgo y la cadena de mando
Tricia McLaughlin, portavoz del DHS, negó categóricamente cualquier división interna.
«Solo hay una sintonía: la del presidente. Todo el mundo está en la misma sintonía», sostuvo McLaughlin.
Pese a esto, los detalles sobre el manejo de la comunicación tras la muerte de Pretti revelan grietas. Se informó que el mensaje de Noem calificando al fallecido como terrorista fue redactado parcialmente por Stephen Miller. Miller, por su parte, alegó que la terminología se basó en los informes suministrados por la CBP en el sitio. No obstante, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza determinó en una revisión preliminar que Pretti no «blandía» un arma, desmintiendo la versión de la secretaria.
- Corey Lewandowski: El primer jefe de campaña de Trump y asesor de Noem ejerce una influencia que inquieta a los funcionarios, al punto de que se afirma que cualquier solicitud de fondos o acción del ICE debe contar con su aprobación.
- Stephen Miller: Mantiene contacto frecuente con directivos del ICE para exigir un incremento en las detenciones, comunicándose varias veces por semana con la secretaria Noem.
- Tom Homan: Su nombramiento como zar fronterizo desde el inicio del mandato ya había sembrado las bases de una duplicidad de mando en políticas de deportación.
Reacciones legislativas y el futuro del departamento
El descontento ha llegado al Congreso, incluso dentro de las filas republicanas. El senador Thom Tillis, representante de Carolina del Norte, expresó su falta total de confianza en Kristi Noem, criticando no solo su gestión migratoria sino también la respuesta a desastres naturales.
«Están completamente despistados. Está claro que no sabe dirigir, nunca ha dirigido una gran organización y está fracasando en todos los aspectos posibles del trabajo», sentenció Tillis.
Asimismo, el senador Rand Paul de Kentucky ha solicitado una indagatoria independiente sobre el incidente.
«Para que la gente confíe en el gobierno y en las fuerzas del orden que tenemos en el gobierno, tenemos que ser muy honestos. Tenemos que decir la verdad», manifestó Paul.
Mientras tanto, exfuncionarios como Tim Quinn lamentan la imagen que proyectan las fuerzas federales en Minnesota, señalando que las disputas públicas de la dirección confunden a los agentes que buscan una guía clara. La salida de Bovino ha generado opiniones divididas: algunos esperan que la llegada de Homan calme las aguas, mientras otros temen que las críticas de Miller a las tácticas empleadas en el terreno hayan socavado la autoridad de los agentes de la Patrulla Fronteriza.
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