Desde el pasado jueves, se ha registrado el paso de cinco embarcaciones internacionales a través del estrecho de Ormuz, un punto neurálgico para el comercio energético global. Según datos recientes del sector marítimo, la movilización incluyó tres petroleros operados por Omán, un buque portacontenedores de origen francés y un metanero vinculado a intereses japoneses. Estos movimientos reflejan la actual postura de Irán, que ha optado por permitir el tránsito exclusivamente a naves pertenecientes a naciones que califica como amistosas.
La restricción en el estrecho, por donde circula cerca de la quinta parte de los suministros mundiales de petróleo y gas natural licuado (GNL), fue impuesta por Teherán tras los bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel en su contra. No obstante, las autoridades iraníes aclararon posteriormente que el paso quedaría habilitado para aquellos buques que no mantuvieran vínculos directos con los países responsables de las agresiones.
Los mercados internacionales de materias primas se mantienen en alerta máxima ante cualquier indicio de regularización del tráfico marítimo. Si bien algunas naves de carga y petroleros consiguieron sortear el bloqueo en semanas previas, la zona ha enfrentado días de parálisis absoluta tras dichos incidentes.
La diplomacia francesa y el tránsito marítimo
Una de las naves que completó la travesía el jueves pertenece a la empresa francesa CMA CGM. Este suceso tuvo lugar el mismo día en que el presidente de Francia, Emmanuel Macron, se pronunció sobre la crisis en la región asegurando que:
“solo los esfuerzos diplomáticos, y no una operación militar, podrían abrir Ormuz.”
Para facilitar su tránsito por aguas iraníes, el buque de bandera francesa realizó ajustes en su Sistema de Identificación Automática (AIS), modificando su estatus a “Propietario Francia” con el fin de notificar formalmente su nacionalidad a las autoridades locales.

De acuerdo con el análisis de datos de seguimiento, diversos barcos habrían optado por apagar sus transpondedores AIS durante el cruce, ya que sus señales desaparecieron temporalmente de los registros de navegación. Por otro lado, la firma Oman Shipping Management logró que dos petroleros de gran calado y un buque metanero salieran del Golfo el jueves, según reportes de LSEG y MarineTraffic.
El papel de Omán es particularmente relevante, dado que actuó como mediador en las conversaciones entre Irán y Estados Unidos antes de la escalada militar. El gobierno omaní ha expresado críticas hacia el inicio de los ataques mientras los procesos de diálogo aún se encontraban en curso.
Situación de los buques japoneses y otras rutas
La compañía nipona Mitsui O.S.K. Lines informó el viernes que el buque metanero Sohar LNG, del cual posee copropiedad, cruzó exitosamente el estrecho. Este hecho lo convierte en la primera embarcación relacionada con Japón y el primer carguero de GNL en realizar la ruta desde el inicio de las hostilidades. Pese a la confirmación, un portavoz de la empresa evitó detallar a Reuters si el movimiento requirió de negociaciones específicas.
A pesar de este avance, la situación sigue siendo compleja para el comercio de Japón. Según cifras del Ministerio de Transporte de dicha nación, aproximadamente 45 embarcaciones operadas o de propiedad japonesa permanecían inmovilizadas en la región hasta las primeras horas del viernes.

Adicionalmente, el buque Green Sanvi, un cisterna de GLP propiedad de Mitsui con bandera de la India, logró abandonar el Golfo el viernes utilizando aguas territoriales de Irán. En su señal de identificación, la tripulación registró como destino: “India, buque, tripulación de la India”.
Finalmente, se reportó que el Danisa, un gasero de grandes dimensiones bajo bandera de Panamá, también completó su salida por la misma vía con destino hacia China, según confirmaron los registros de navegación satelital.
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