Bruselas aclara su rol en la Junta de Paz de Trump para Gaza

La asistencia de Dubravka Suica en la denominada Junta de Paz para Gaza, que tuvo lugar este jueves en la ciudad de Washington, ha sido fundamentada como una consecuencia directa de la invitación personal remitida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. En una reciente rueda de prensa en Bruselas, el Ejecutivo comunitario aclaró que la presencia de Suica responde estrictamente a dicho contacto con la máxima autoridad de la institución y no debe interpretarse como una convocatoria formal dirigida a la Unión Europea en su totalidad, un matiz que ha suscitado diversos cuestionamientos sobre la representatividad y los marcos legales de la delegación europea.

La portavoz de la Comisión, Paula Pinho, puntualizó que Suica asiste a la convocatoria liderada por el expresidente estadounidense Donald Trump en su condición de integrante del Colegio de Comisarios, y de ninguna manera como una delegada con mandato oficial de los Veintisiete países miembros. Pinho enfatizó que el establecimiento de cualquier postura unitaria en la política exterior del bloque requiere obligatoriamente del consenso unánime de todos los Estados, una condición que no se ha cumplido para este evento en particular. Asimismo, ante las dudas expresadas por diversas naciones sobre la idoneidad de esta participación, la portavoz indicó que el tema fue analizado previamente con los Estados miembros, evaluando tanto la naturaleza de la iniciativa de Trump como las condiciones de la asistencia de la comisaria.

La relevancia de la UE como cooperante en Gaza

Por otro lado, Guillaume Mercier, también vocero del ente comunitario, remarcó la importancia estratégica de que Europa mantenga presencia en los procesos de negociación. Recordó que la Unión Europea se consolida como el principal donante internacional para Palestina y desempeña un rol de suma relevancia en la Franja de Gaza. Durante su intervención, Mercier puso de relieve la necesidad de que el bloque participe activamente en los planes de pacificación y reconstrucción del territorio. Sin embargo, reiteró que la actuación de Dubravka Suica se enfocará exclusivamente en los esfuerzos de recuperación regional.

«Nuestra participación debe entenderse en el contexto de nuestro compromiso de larga data con la aplicación del alto el fuego en Gaza, así como con nuestra implicación en los esfuerzos internacionales para la recuperación y reconstrucción de Gaza. Creemos que tenemos un papel importante que desempeñar»

La invitación original hacia Ursula von der Leyen fue el eje central que marcó la dirección de las consultas previas sobre el involucramiento institucional en esta Junta de Paz. Tras declinar su asistencia personal, la presidenta recordó las objeciones existentes en Bruselas respecto a la viabilidad legal y el alcance de la propuesta de Washington. Tanto los servicios técnicos de la Comisión como los Estados miembros comunicaron sus “serias dudas” sobre si el proyecto impulsado por Donald Trump es realmente compatible con la Carta de Naciones Unidas, además de mostrar inquietud por los sistemas de gobernanza del nuevo organismo.

Divergencias con el sistema de las Naciones Unidas

Uno de los puntos más críticos de la controversia radica en que la Junta de Paz, según los lineamientos de Trump, pretende constituirse como una entidad permanente para mediar en crisis internacionales. Esta es una labor que actualmente recae de forma reconocida en la ONU. Tal planteamiento genera nudos jurídicos complejos para la Unión Europea, tanto en su normativa interna como en el Derecho Internacional, ante la posibilidad de que las funciones de este nuevo ente se solapen o entren en contradicción directa con las atribuciones de las Naciones Unidas.

Tras oficializarse que la comisaria para el Mediterráneo acudiría al evento, diversas fuentes del Ejecutivo recalcaron que su intervención no implica una adhesión formal a la Junta de Paz. Tampoco debe leerse como un viraje en la línea política o legal que ha mantenido el bloque europeo hasta la fecha. La Comisión informó a las capitales europeas que Suica participaría bajo el estatus de observadora, careciendo de facultades de negociación o de representación plenipotenciaria en nombre de la Unión Europea.

La estructuración definitiva de la reunión también fue motivo de debate entre los Veintisiete, quienes cuestionaron el formato y las metas reales del foro. Entre las preocupaciones mencionadas figura la incorporación de una cantidad de países mayor a la prevista inicialmente, lo que podría derivar en que esta instancia exceda las competencias que la comunidad internacional otorga tradicionalmente a la ONU.

Compromiso humanitario y diplomático

El escenario en el que se desarrolla esta cumbre en Washington coincide con un periodo de alta tensión en el panorama internacional respecto a la situación en la Franja de Gaza. La UE, presente históricamente en la zona mediante programas de cooperación y asistencia humanitaria, ha reiterado la necesidad de que todas las medidas tomadas se ajusten estrictamente al Derecho Internacional. Bruselas ha mantenido firme su promesa de apoyar la reconstrucción de las áreas afectadas tras los periodos de crisis y violencia más agudos.

Una de las consecuencias directas de la presencia de Dubravka Suica es la garantía de que la Comisión Europea conserve canales de diálogo abiertos con Estados Unidos y otros protagonistas sobre el porvenir de Gaza, incluso en un contexto donde no existe una postura común absoluta entre los miembros del bloque. La decisión de Von der Leyen de no asistir personalmente evidencia el escepticismo de las capitales europeas para comprometerse a nivel institucional sin tener garantías claras sobre el encaje legal de la iniciativa de Donald Trump con los organismos multilaterales vigentes.

Finalmente, los representantes comunitarios han insistido en que su labor se limita a temas humanitarios y de infraestructura en Gaza. Esto no supone un respaldo, ni explícito ni implícito, al nuevo sistema de mediación que intenta establecer Washington. Para la Comisión, este movimiento es un gesto vinculado al esfuerzo sostenido por lograr un alto el fuego efectivo y colaborar en la estabilización de una región que ha sufrido décadas de conflicto armado.

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