Asia bajo presión: El impacto del crudo y el dólar en la región

Las administraciones gubernamentales en el continente asiático se encuentran en una búsqueda constante de equilibrio ante la inestabilidad en Medio Oriente. El reto principal consiste en gestionar la compra de hidrocarburos en dólares estadounidenses mientras se intenta proteger a la ciudadanía de los incrementos de precios.

A lo largo de Asia, diversas naciones que ya mostraban fragilidad ante posibles cortes en el suministro energético del Golfo Pérsico encaran ahora una complicación adicional: sus monedas locales están perdiendo terreno frente a un dólar que no deja de fortalecerse. El conflicto bélico en la zona ha provocado una parálisis casi total en el flujo de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz, un corredor marítimo que se ha consolidado como el punto de tránsito más crítico del planeta.

La hegemonía del dólar y el encarecimiento energético

La situación actual ha sacado a la luz otra vulnerabilidad significativa. Cerca del 90 por ciento del intercambio comercial de bienes en el mundo, incluyendo los energéticos que hoy registran precios récord, se realiza mediante la divisa de Estados Unidos. En periodos de incertidumbre global, los capitales suelen refugiarse en activos estadounidenses, lo que ha impulsado al dólar a sus cotizaciones más altas frente a las monedas asiáticas en las últimas dos décadas. Esto significa que las divisas de la región se debilitan precisamente cuando más necesitan su valor para adquirir energía.

Esta combinación de factores ha golpeado severamente las economías locales. El pasado lunes, el indicador bursátil más importante de India sufrió una caída del 2,5 por ciento en su valor, poco antes de que el presidente Donald Trump informara sobre un retraso de cinco días en su estrategia de atacar la infraestructura de energía en Irán. Dicho índice ha retrocedido casi un 13 por ciento desde el inicio de las hostilidades. Por su parte, el won de Corea del Sur alcanzó niveles de debilidad frente al dólar no vistos desde la crisis financiera de 2008.

Emergencias nacionales y medidas de austeridad

Aunque se ha percibido una leve calma ante la posibilidad de que Trump busque una resolución al conflicto, los peligros estructurales permanecen. En Filipinas, el encarecimiento del crudo y la caída del peso filipino se perciben como un impacto devastador. Según la Fundación IBON, esta situación «duplicará la inflación en los próximos meses, afectando con mayor dureza a millones de familias filipinas pobres». Ante este escenario, el mandatario Ferdinand Marcos Jr. decretó una emergencia energética nacional, considerando que el país depende en un 90 por ciento del petróleo de Medio Oriente.

En territorio surcoreano, el presidente Lee Jae Myung puso en marcha una iniciativa nacional para el ahorro de energía, dado que casi el 70 por ciento de sus importaciones de crudo transitan por el estrecho de Ormuz. Analistas internacionales sugieren que esta escasez global podría superar en gravedad a las crisis experimentadas en la década de 1970.

El costo real en los mercados locales

Incluso Estados Unidos, que goza de autonomía energética, ha visto cómo el precio del galón de gasolina escaló a 3,98 dólares, un incremento superior a un dólar comparado con el periodo previo a la guerra. Sin embargo, en Asia el panorama es más complejo debido a la escasez de oferta. Mientras el barril de crudo Brent cotiza cerca de los 100 dólares (frente a los 70 dólares de hace un mes), la fuerte demanda asiática ha presionado los precios aún más al alza.

  • En India, un dólar equivale ahora a 93,2 rupias, un aumento del 8 por ciento en un año.
  • Para obtener la misma energía que hace un año costaba 6.087 rupias, los compradores indios deben pagar hoy 14.748 rupias.
  • En Tailandia, el baht ha caído a mínimos de 10 meses, afectando el transporte de carga por la falta de diésel.

«Que suba el precio del petróleo cuando sus tipos de cambio ya son débiles es doblemente doloroso», señaló el economista de Harvard, Kenneth Rogoff.

Respuestas gubernamentales y riesgos sociales

El economista de JPMorgan Chase, Jahangir Aziz, plantea que para cualquier nación

«la pregunta es: ¿cómo quieres absorber el impacto?»

. Los bancos centrales deben elegir entre agotar sus reservas de divisas o permitir el aumento de las tasas de interés para defender sus monedas. Una moneda devaluada puede abaratar las exportaciones, pero encarece las importaciones de productos básicos, lo que históricamente ha generado inestabilidad política, como ocurrió recientemente en Bangladesh y Sri Lanka.

A diferencia de la crisis de 1997, los países cuentan hoy con mayores reservas de dólares y sistemas de tipo de cambio flotante. No obstante, las medidas de ajuste incluyen:

  • Implementación de teletrabajo para funcionarios públicos.
  • Racionamiento estricto de combustibles.
  • Subsidios a productos de consumo básico y congelación de tarifas de servicios públicos, como anunció el ministro de finanzas coreano, Koo Yun-cheol.

Finalmente, el primer ministro de India, Narendra Modi, calificó la situación como «grave pero estaba bajo control», comparando la resiliencia necesaria con la demostrada durante la pandemia. Para expertos como Rogoff, esta crisis podría minar la confianza futura en el dólar como activo de reserva predominante si las fracturas geopolíticas persisten.

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