Arrestan a sujeto por ataque con explosivo en mansión de Sam Altman

Un individuo fue capturado por las autoridades luego de lanzar un artefacto incendiario contra la propiedad de Sam Altman, quien se desempeña como director ejecutivo de OpenAI. El suceso tuvo lugar durante la madrugada del pasado viernes en el exclusivo sector de Russian Hill, en la ciudad de San Francisco. Según los informes proporcionados por la policía local y la propia compañía tecnológica, el ataque no dejó personas heridas, aunque el implicado también profirió amenazas en las instalaciones centrales de la empresa, situadas en Mission Bay. Actualmente, el presunto autor permanece bajo custodia policial.

Afortunadamente, el incidente no registró víctimas mortales ni lesionados. Hasta el momento, las autoridades no han determinado con certeza si el líder empresarial o su esposo, Oliver Mulherin, se encontraban dentro de la vivienda cuando ocurrió el lanzamiento del explosivo casero.

Detalles del incidente e intervención policial

De acuerdo con los reportes oficiales, el Departamento de Policía de San Francisco recibió un aviso de emergencia aproximadamente a las 4:12 de la madrugada. El reporte indicaba el lanzamiento de un objeto incendiario contra una casa en el área de North Beach, lo que originó un foco de fuego en la puerta exterior de la residencia. Tras el acto, el sospechoso se retiró del sitio a pie. Sin embargo, poco tiempo después, el individuo fue localizado en la sede de OpenAI, en la cuadra 1400 de 3rd Street, donde continuó realizando amenazas contra la infraestructura. Los agentes de seguridad lograron identificarlo gracias a su descripción física y procedieron con su detención inmediata.

La policía ha confirmado que el artefacto no causó heridos y que las afectaciones materiales fueron de carácter leve, concentrándose únicamente en el acceso exterior del inmueble. Las investigaciones para esclarecer los motivos del ataque siguen en curso, y por ahora no se han hecho públicos los cargos específicos ni el nombre del detenido.

Por su parte, Kayla Wood, portavoz oficial de OpenAI, se refirió al incidente destacando la labor de las fuerzas del orden:

“Agradecemos profundamente la rápida respuesta del Departamento de Policía de San Francisco y el apoyo de la ciudad para garantizar la seguridad de nuestros empleados. El individuo se encuentra bajo custodia y estamos colaborando con las autoridades en la investigación”.

Pese a que Sam Altman ha optado por el silencio hasta este instante, desde la organización informaron que sus oficinas operan con normalidad. No obstante, se ha solicitado al personal intensificar las medidas de vigilancia y restringir el ingreso de personas externas a las instalaciones.

OpenAI y su directiva han sido objeto de amenazas y protestas previas, incluyendo cierres de oficina y arrestos de manifestantes en 2024 y 2025 (REUTERS/Kim Kyung-Hoon).

Historial de tensiones en las oficinas de OpenAI

Este atentado no representa un caso aislado de hostilidad hacia la empresa. Durante el pasado mes de noviembre, OpenAI se vio obligada a clausurar temporalmente su sucursal de San Francisco debido a amenazas provenientes de activistas. En una línea similar, en febrero de 2025, se registraron arrestos de manifestantes que bloquearon los puntos de acceso a la sede principal de la firma tecnológica.

Respecto a este clima de confrontación, Lee Edwards, socio general de Root Ventures, analizó que el alto perfil de la firma la ha convertido en un blanco de críticas radicales sobre el desarrollo tecnológico. Según Edwards:

“Hay mucha prensa y movimientos políticos, a veces amplificados por políticos convencionales, que presentan la tecnología de IA como algo apocalíptico y una amenaza existencial para la humanidad. La sociedad debería ser consciente de las consecuencias de ese tipo de hipérbole, especialmente cuando ya hemos visto que esto sucede antes”.

Una mansión marcada por el lujo y las disputas legales

La residencia objeto del ataque, ubicada exactamente en 950 Lombard Street, fue comprada por Altman en marzo del año 2020. La transacción se cerró por un valor de 27 millones de dólares, lo que representó una rebaja significativa frente al precio inicial solicitado de 45 millones de dólares. La lujosa propiedad destaca por contar con una piscina de borde infinito con vistas urbanas, un túnel privado al estilo de la Baticueva, una cabaña destinada al bienestar y un diseño moderno que integra dos viviendas conectadas tras una profunda remodelación.

No obstante, la propiedad no ha estado exenta de polémicas en la comunidad local. El proyecto arquitectónico fue duramente criticado en San Francisco por la destrucción de un edificio histórico del siglo XIX. Esto derivó en quejas de grupos conservacionistas y múltiples inspecciones del municipio. Además, el propio Sam Altman inició acciones legales contra los ejecutores de la obra, denunciando graves fallos estructurales, entre los que se incluyen filtraciones de agua, problemas de humedad y la proliferación de moho nocivo para la salud.

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