Un incremento notable en los niveles de temperatura y en el comportamiento interno del volcán Villarrica ha puesto en estado de vigilancia a los organismos de seguridad y especialistas en geología, tanto en territorio de Chile como en el sector norte de la Patagonia argentina. A pesar de que los informes técnicos aclaran que no se presentan indicios de una erupción de carácter inminente, el macizo, ubicado en la zona limítrofe con la provincia de Neuquén, se mantiene bajo un estricto seguimiento regional.
Este fenómeno fue identificado a través de sistemas de monitoreo satelital, los cuales arrojaron diversas anomalías térmicas. Ante estos resultados, el Servicio Nacional de Geología y Minería chileno (Sernageomin) procedió a activar los protocolos de evaluación correspondientes para determinar el estado real del cráter.
En el marco de estas labores de control, se ejecutó un reconocimiento aéreo sobre la cima del Villarrica, donde los expertos pudieron constatar que el lago de lava es nuevamente visible. Las mediciones indicaron que los niveles de magma son superiores a los reportados en meses previos, una situación que es habitual en volcanes denominados de “conducto abierto”, donde el material incandescente suele quedar expuesto de manera periódica.
Respecto a esta situación, el geofísico Cristian Farías señaló que:
“el incremento térmico no implica necesariamente un escenario eruptivo inmediato”
Riesgos y cercanía con centros urbanos
El volcán Villarrica es reconocido como uno de los sistemas de mayor actividad volcánica en toda Sudamérica. Su monitoreo es ininterrumpido debido a su peligrosidad potencial para los asentamientos poblacionales y los puntos turísticos del sur chileno. Es importante resaltar que el macizo se localiza en las proximidades del Paso Mamuil Malal, en la frontera con Argentina, situándose a aproximadamente 138 kilómetros de Villa La Angostura y hacia el oeste de la localidad de Junín de los Andes.
Debido a esta cercanía, cualquier alteración en la actividad del volcán genera preocupación y un seguimiento detallado en la provincia de Neuquén. Carlos Cruz, titular de Defensa Civil de Neuquén, ratificó que, si bien el nivel de alerta oficial no ha sufrido modificaciones hasta el momento, las instituciones provinciales permanecen atentas para implementar medidas de protección si el escenario llegase a cambiar.
En el supuesto de una erupción, los riesgos identificados para las zonas aledañas incluyen:
- Caída de ceniza volcánica en las poblaciones cercanas.
- Descenso de materiales sólidos a través de las cuencas de los ríos.
- Formación de lahares (flujos de barro volcánico) provocados por el derretimiento acelerado de la nieve y el hielo en la cumbre.
Los técnicos subrayaron que, aunque el epicentro de la actividad se encuentra en suelo chileno, un evento de gran magnitud podría generar afectaciones indirectas en los municipios argentinos fronterizos.
Vigilancia sobre el volcán Lascar en el norte
De forma paralela, en la zona norte de Chile, el volcán Lascar también ha mostrado señales de una dinámica interna más intensa. Un reporte técnico emitido por el Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), en conjunto con el Ministerio de Economía, indica que este macizo, situado en la región de Antofagasta, se posiciona en el lugar número 14 del escalafón de riesgo volcánico del vecino país.
El Lascar, catalogado como el estratovolcán más activo de la zona septentrional chilena, se ubica a una distancia de entre 170 y 300 kilómetros de localidades del noroeste argentino, tales como San Antonio de los Cobres y Susques (en Salta y Jujuy), además de las capitales provinciales de ambas jurisdicciones.

A partir del mes de febrero de 2026, se registraron cambios significativos en los indicadores de control del Lascar. Un reporte especial de actividad volcánica (REAV), con fecha del 27 de febrero, documentó un enjambre sísmico que se extendió hasta los primeros días de marzo.
Los datos obtenidos revelaron un incremento en la frecuencia de sismos de tipo volcano-tectónico, los cuales se originan por la fractura de estructuras rocosas internas. Asimismo, se detectaron eventos de Largo Periodo y señales de Tremor, ambos asociados al movimiento de fluidos en las profundidades del edificio volcánico.
Adicionalmente, se registró un sismo de características híbridas y, mediante cámaras terrestres, se observó el 9 de febrero una columna de desgasificación que alcanzó una altura superior a los 1.000 metros sobre el nivel del cráter. Los sensores satelitales también captaron variaciones en la radiancia térmica y emisiones de dióxido de azufre (SO2), mientras que imágenes de alta definición mostraron la presencia de material inestable en la zona del cráter.
No obstante, el SEGEMAR aclaró que estos indicadores no presagian una erupción en el corto plazo, afirmando textualmente:
“Estos cambios no indican una erupción inminente, sino un aumento en ciertos parámetros de monitoreo, que indican que el volcán se encuentra por sobre su nivel de base”
Bajo las condiciones actuales, el organismo descartó que exista algún tipo de peligro para el territorio de Argentina. Las labores de supervisión continúan mediante la colaboración con el Observatorio Vulcanológico de los Andes del Sur (OVDAS) de Chile, en coordinación con la Agencia Federal de Emergencias (AFE) y bajo los lineamientos del Sistema Nacional para la Gestión Integral del Riesgo (SINAGIR). Cualquier actualización relevante será difundida oficialmente por el Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica (OAVV).
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