Las autoridades ucranianas han elevado este viernes a 53 la cifra de víctimas mortales tras el ataque ejecutado el lunes por el Ejército ruso contra un colegio que funcionaba como centro de asistencia humanitaria en la localidad de Komishuvaya, ubicada en la provincia de Zaporiyia, en el este de Ucrania y bajo ocupación parcial por la invasión rusa.
Tras las tareas de búsqueda en la zona, los equipos de emergencia lograron recuperar los cuerpos de 53 personas que permanecían atrapadas bajo los escombros luego del devastador bombardeo.
La portavoz de la Dirección General del Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania, Yulia Barisheva, confirmó que “se estima que otras 50 personas siguen desaparecidas”, por lo que el número de fallecidos podría incrementarse.
Barisheva agregó que las labores de rescate continúan con apoyo de perros de rastreo, mientras denunció las constantes amenazas de bombardeos y nuevos ataques contra los socorristas que trabajan en el lugar.
El gobernador de Zaporiyia, Mijailo Semikin, declaró el martes que “el enemigo atacó de forma insidiosa la ciudad en el momento en el que había gente recibiendo ayuda humanitaria en un centro de resiliencia comunitaria”. Agregó que las fuerzas rusas lanzaron nueve bombardeos contra el sitio, empleando, entre otras armas, bombas FAB-3000, diseñadas para destruir fortificaciones.
Por su parte, el coordinador humanitario de Naciones Unidas en Ucrania, Matthias Schmale, destacó que la mayoría de las víctimas son “residentes locales que acudieron a la escuela local para obtener ayuda y empleados de la administración local”. Además, señaló que ataques posteriores causaron la muerte de dos rescatistas y cuatro policías.
Fuente: Infobae