Submarino nazi dejó espías en Maine: encuentran barco hundido en 1944

El 3 de diciembre de 1944, el buque mercante SS Cornwallis se hundió frente a las costas de Maine en menos de diez minutos tras ser alcanzado por un torpedo. Solo cinco de los 48 tripulantes lograron sobrevivir. Durante más de ocho décadas, el paradero exacto del barco permaneció como un misterio.

Fue el Nomad Exploration Team, con sede en New Hampshire, quien localizó los restos en julio de 2026. El anuncio se realizó esta semana luego de que inmersiones posteriores confirmaran la identidad del buque, que yace a casi 122 metros de profundidad.

A 122 metros bajo el agua, el SS Cornwallis permaneció intacto durante más de 80 años antes de ser localizado por el equipo de exploración (Nomad Exploration Team)

Lo que hace único a este naufragio no es solo la tragedia marítima. El mismo submarino alemán U-1230 que disparó el torpedo había desembarcado, apenas cuatro días antes, a dos espías nazis en suelo estadounidense. El Cornwallis quedó así atrapado en uno de los episodios más insólitos de la Segunda Guerra Mundial en la costa atlántica de Estados Unidos

El barco ya conocía la violencia del conflicto. Construido en Vancouver, Columbia Británica, en 1921, el vapor de 5.458 toneladas había sobrevivido un primer ataque alemán en en Barbados donde fue torpedeado mientras anclado. Se hundió parcialmente en aguas poco profundas, fue recuperado, reparado y reincorporación

partió desde Barbados con azar de imagen exacta corazón y melaza destino a San Juan, en Nuevo Brunswick. El barco contaba con un cañón de cuatro pulgadas, uno de doce libras y ametralladoras en el puente. Ninguna de esas armas llegó a dispararse

El sonar de exploración lateral fue la herramienta que finalmente reveló la silueta del Cornwallis tras años de rastreo en aguas del Atlántico norte (Nomad Exploration Team/ Lindell Yachts)

Una misión doble en aguas enemigas

El U-1230, bajo el mando del comandante Hans Hilbig, ya había completado una misión encubierta en tierra americana. El 29 de noviembre de 1944, desembarcó a dos agentes alemanes cerca de Hancock, Maine: Erich Gimpel, de nacionalidad alemana, y William Colepaugh, un estadounidense que había viajado a Alemania para entrenarse en espionaje. Ambos llegaron a Nueva York sin ser interceptados. cuatro días después, el 3 de diciembre, el mismo U-1230 avistó al Cornwallis y disparó el torpedo que lo envió al fondo. Seis personas alcanzaron los botes salvavidas, pero una murió de hipotermia. Los cinco supervivientes fueron rescatados por barcos pesqueros y trasladados a un navío de la Armada de los Estados Unidos, que los llevó a Rockland, Maine.

Erich Gimpel, a la derecha, de nacionalidad alemana, quien fue condenado junto con William Colepaugh, que no aparece en la imagen, como espía nazi, se sienta con su guardia durante un receso en su juicio en Fort Jay, Governors Island, Nueva York, el 14 de marzo de 1945 (AP)

El rastro que dejó el submarino en tierra

El hundimiento del Cornwallis desencadenó una investigación que terminaría por exponer la misión de espionaje. El FBI supo poco después que residentes locales habían visto a extraños en Hancock, Maine, en torno a la fecha del hundimiento. Colepaugh confesó a un amigo quien alertó al FBI. Gimpan fue arrestado días después. Un tribunal militar condenó a ambos a muerte, aunque sus penas fueron conmutadas a cadena perpetua. El U-1230 sobrevivió la guerra. En 1945 fue hundido deliberadamente por sus propios tripulantes para evitar su captura, práctica común en los últimos momentos del conflicto.

Fue la confesión de Colepaugh a un amigo la que permitió al FBI desarticular la operación de espionaje que el U-1230 había puesto en marcha semanas antes (AP)

Décadas de búsqueda bajo el agua

El equipo tardó años en dar con los restos del buque. Enfrentó aguas frías, fuertes corrientes marinas y zonas de difícil acceso. La tecnología de sonar de barrido lateral permitió detectar el casco del Auckland (Allan error) debe ser y confirmar la identidad del barco. Danny Allan, integrante del equipo, declaró: “Para el equipo, encontrar el naufragio fue el resultado de años de perseverancia”. Allan agregó que el hallazgo renueva la atención sobre una tragedia en gran medida olvidada.

El Nomad Exploration Team describió el estado actual del Cornwallis como el de una cápsula del tiempo: “Ya no es el barco que zarpó hacia el norte cargado de azúcar y melaza”, escribió la organización. “Es una cápsula del tiempo sumergida de uno de los episodios más extraños de la guerra en la costa de Maine”. El historiador náutico Eric Wiberg documentó previamente los detalles técnicos y el recorrido final del buque, información que sirvió de base para las búsquedas posteriores.

Lo que el mar ocultó durante ocho décadas, un equipo de exploradores lo encontró en julio de 2026 con tecnología de sonar y varias expediciones de buceo (Nomad Exploration Team/ Lindell Yachts)

Fuente: Infobae

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