Brasil planea invertir 147.680 millones en Defensa para 2027: ¿qué compras y qué se aplaza?

Brasil tiene previsto asignar 147.680 millones de reales (unos 28.000 millones de dólares) al área de Defensa en 2027. Sin embargo, el 73% de esos fondos se destinará a salarios, jubilaciones y pensiones. Únicamente el 8,6% queda disponible para inversiones, lo que obliga al país a financiar la renovación de su equipamiento militar y a definir el ritmo de programas que incluyen cazas, fragatas, blindados y un submarino de propulsión nuclear.

En una columna emitida en Infobae al Mediodía, el analista Andrei Serbin Pont repasó las principales adquisiciones pendientes de las Fuerzas Armadas brasileñas y los obstáculos para concretarlas. Este escenario se da en medio de un recambio previsto para enero en el Ministerio de Defensa y en las cúpulas de las tres fuerzas.

El actual ministro José Múcio, quien ocupa el cargo desde enero de 2023, dejaría su puesto. Entre los posibles reemplazos mencionados durante el análisis figuran Sinara Wagner Fredo, secretaria general del Ministerio de Defensa, y Márcio Elias Rosa, ministro de Desarrollo, Industria y Comercio.

Un presupuesto condicionado por los gastos de personal

Del total proyectado para Defensa, aproximadamente 12.700 millones de reales se destinarían a inversiones y otros 21.700 millones a gastos operativos. El resto corresponde a otras partidas. La propuesta aún debe ser discutida y aprobada en el Congreso brasileño.

La distribución de los recursos limita la capacidad de financiar simultáneamente todos los programas de modernización. Además, la depreciación del real puede encarecer los componentes importados y aumentar el costo de determinadas adquisiciones.

Brasil busca mantener la participación de su industria nacional en la fabricación de sistemas militares, aunque los proyectos de mayor envergadura requieren compromisos financieros de varios años y previsibilidad presupuestaria.

La Fuerza Aérea busca incorporar otros 20 cazas Gripen

En junio de 2026, Brasil manifestó su interés en adquirir 20 cazas Gripen E/F adicionales, fabricados por la compañía sueca Saab. Esta iniciativa ampliaría el programa de renovación de la flota, que ya contempla la incorporación de 36 aeronaves, aunque el nuevo pedido todavía no es una compra confirmada.

Los aviones adicionales permitirían profundizar el reemplazo de modelos antiguos, como los F-5M y los AMX. La operación también tiene implicancias industriales: Saab y Embraer acordaron establecer las bases para una eventual fabricación de las nuevas unidades en el complejo de Gavião Peixoto, en el estado de San Pablo.

La Fuerza Aérea de Brasil evalúa la incorporación de 20 cazas Gripen adicionales con una eventual fabricación en la planta de Embraer (REUTERS/Ueslei Marcelino)

La ampliación dependerá de la formalización del pedido y de la disponibilidad de recursos para financiarlo.

La Marina busca ampliar su flota y posterga el submarino nuclear

La Marina brasileña busca avanzar con la construcción de cuatro fragatas adicionales de la clase Tamandaré. El 24 de abril de 2026, Embraer, la empresa alemana TKMS y el Ministerio de Defensa firmaron un memorando de entendimiento para sentar las bases de una segunda tanda de buques. El acuerdo no equivale todavía a un contrato definitivo de construcción.

En paralelo, la fuerza analiza la incorporación de buques de mayor porte mediante compras en el exterior. Entre las alternativas mencionadas por Serbin Pont figuran proveedores de Francia, Italia, Corea del Sur y el Reino Unido, incluida la posibilidad de adquirir fragatas Type 31 de segunda mano.

La principal demora afecta al programa PROSUB, que contempla el desarrollo de un submarino de propulsión nuclear. Según lo expuesto por el analista, la fecha prevista para la botadura de la nave pasó de 2034 a 2038, en un contexto de dificultades para asegurar el financiamiento necesario.

El proyecto busca dotar a Brasil de una plataforma impulsada por energía nuclear, una capacidad que no implica por sí misma el uso de armamento nuclear. Su desarrollo requiere infraestructura especializada, conocimientos técnicos e inversiones sostenidas durante años.

El ministro de Defensa José Múcio dejará su cargo en enero en el marco de una renovación general de la conducción militar (EFE/André Borges)

Blindados, artillería y defensa antiaérea: las compras pendientes del Ejército

El Ejército brasileño debe definir la adquisición de nuevos vehículos blindados a orugas, vehículos de combate de infantería con cañones de 30 milímetros y un tanque mediano. Entre las propuestas mencionadas figuran modelos de fabricantes turcos, BAE Systems, Rheinmetall y el ASCOD 2.

La selección, que se esperaba para este período, volvió a postergarse. La operación apunta a reemplazar equipamiento obsoleto y requerirá una inversión considerable.

Otro expediente pendiente es la compra de obuses autopropulsados ATMOS 155, montados sobre ruedas. Brasil busca concretar la operación mediante un consorcio que incluya a la empresa nacional Avibrás. La Argentina también evaluó ese sistema como alternativa para equipar a la Décima Brigada.

A esas iniciativas se suma el Programa Estratégico de Defensa Antiaérea, que Brasil busca impulsar mediante un acuerdo de gobierno a gobierno con Italia. La propuesta contempla la participación del consorcio europeo MBDA y de empresas brasileñas.

La disponibilidad de fondos será determinante para establecer qué adquisiciones podrán avanzar y cuáles deberán esperar.

El analista Andrei Serbin Pont afirmó que el plan de equipamiento de Brasil no alterará el equilibrio militar en Sudamérica (REUTERS/Gabriel Araujo)

El equilibrio regional y la cooperación con la Argentina

Pese a la escala de los programas de modernización, Serbin Pont descartó que las adquisiciones previstas modifiquen sustancialmente el equilibrio militar sudamericano. Afirmó: “No hay ningún sistema de armas que esté adquiriendo hoy Brasil que realmente altere la balanza de poder a nivel regional”.

El analista también señaló que Brasil dejó de lado la aspiración de recuperar una capacidad de aviación de ala fija embarcada en portaaviones, un proyecto que habría requerido inversiones adicionales.

En cuanto a la Argentina, destacó la continuidad de los canales de cooperación en defensa, incluidos los ejercicios combinados como Arandú. También mencionó las posibilidades de colaboración industrial, mientras la Fuerza Aérea Argentina busca renovar sus aviones de transporte y el KC-390 de Embraer aparece como una alternativa para reemplazar a los C-130.

El proyecto presupuestario de 2027 y las decisiones de la nueva conducción de Defensa marcarán el rumbo de las adquisiciones brasileñas. La definición de prioridades determinará qué programas podrán avanzar y cuáles deberán seguir esperando.

Fuente: Infobae

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