Oxfam ha lanzado una alerta sobre la crítica falta de recursos económicos destinados a la preparación y atención del fenómeno de El Niño, cuya afectación se proyecta sobre millones de personas en diversas regiones del planeta. La organización califica la situación como extremadamente insuficiente.
De acuerdo con la ONG, este evento climático ya está teniendo un impacto catastrófico en gran parte del mundo, con incendios forestales, pérdidas de cosechas y una creciente y grave inseguridad alimentaria e hídrica. Se prevé que alcance su máxima intensidad entre diciembre y abril del próximo año. Los científicos advierten de que podría ser el más intenso jamás registrado, señala el informe.
Actualmente, la financiación global para la preparación y respuesta humanitaria ante El Niño asciende a 450 millones de dólares. El Fondo Central de Respuesta a Emergencias de la ONU ha destinado hasta 100 millones, de los cuales, hasta ahora, solo se han desembolsado 20 millones a seis países. El resto de recursos depende de los llamamientos de ayuda, pero los compromisos recibidos no superan el 20% de lo solicitado.
Para ponerlo en contexto, durante el anterior episodio intenso de El Niño, en 2015-2016, se vieron afectadas más de 60 millones de personas. En esa ocasión se realizó un llamamiento conjunto por 5.000 millones de dólares, y se lograron recaudar cerca de 2.000 millones.
En la reciente Asamblea General de la ONU, el secretario general, Antonio Guterres, y representantes de países como Vanuatu, La India y Barbados advirtieron sobre la escalada de la crisis. Sin embargo, Oxfam lamenta que estas advertencias aún no se han traducido en una resolución específica de la ONU sobre El Niño, como ocurrió en episodios anteriores, cuando un reconocimiento formal ayudó a impulsar la acción y la financiación internacionales.
“Este fenómeno de El Niño está afectando a un clima ya sobrecalentado por las desmesuradas emisiones de carbono de los países más ricos y contaminantes del mundo. Está ocurriendo en el peor momento posible, lo que supone una carga adicional para un sistema humanitario debilitado que ya lucha por hacer frente a la enorme magnitud de las necesidades”, ha subrayado la directora humanitaria de Oxfam, Marta Valdés García.
Valdés García considera que la financiación disponible es insignificante comparada con la magnitud de esta amenaza sin precedentes y los daños que puede causar. Además, reclama: “Los preparativos ya llegan tarde. Este fenómeno de El Niño será catastrófico para millones de personas que se enfrentan a cosechas perdidas, escasez de agua, inundaciones devastadoras y la pérdida de vidas humanas. Necesitamos actuar con urgencia ahora mismo”.
La ONG advierte que muchos países de renta baja y media ya se encuentran en una situación precaria debido a la deuda, la pobreza, la debilidad de los servicios públicos y, en algunos casos, los conflictos. A esto se suman los recortes de un tercio en la ayuda internacional y la financiación climática durante los últimos tres años, lo que ha debilitado gravemente el apoyo que reciben.
En el este y sur de África, 62 millones de personas enfrentan una inseguridad alimentaria creciente por inundaciones y sequía. Varios países, entre ellos Sudán, Sudán del Sur y Somalia, corren el riesgo de sufrir hambruna.
Los niveles de agua ya están descendiendo en casi el 80% de los puntos de abastecimiento en todo el Sahel, con una situación especialmente preocupante en Mauritania, Malí, Níger, Burkina Faso y Chad.
En toda Asia y el Pacífico, la falta de lluvias afecta a millones de personas. En Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Vanuatu, Fiyi y Tonga se reportan sequía, escasez de agua, plantaciones resecas y un mayor riesgo de incendios forestales. En Sri Lanka, las altas temperaturas y la ausencia de lluvias provocan la peor sequía de la última década.
En América Latina se prevé que otros 16 millones de personas se vean afectadas por la inseguridad alimentaria en los próximos meses.
En Guatemala, Honduras y El Salvador, una reciente evaluación de Oxfam reveló que más de 70.000 hogares agrícolas reportaron pérdidas en las cosechas de maíz. Casi cuatro de cada cinco perdieron entre el 75% y el 100% de su cosecha.
En el suroeste de Asia y el norte de África, más de 8 millones de personas en Siria y Palestina sufren niveles agudos de inseguridad alimentaria, mientras que Argelia, Marruecos y Túnez enfrentan sequías recurrentes, lo que presiona aún más los recursos hídricos, la producción agrícola y los medios de vida.
Fuente: Infobae