La noche europea en el Parque de los Príncipes terminó con un sabor amargo para el París Saint-Germain. Lo que debía ser una celebración total tras imponerse por 4-2 al Barcelona, quedó empañado en el minuto 60, cuando Khvicha Kvaratskhelia se retiró del terreno de juego cojeando visiblemente.
El parte médico emitido este miércoles por el club parisino ha confirmado los peores presagios: el extremo georgiano sufre una rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha. Se trata de la lesión más temida por cualquier futbolista profesional, un revés que trunca su temporada y que obliga al equipo de Luis Enrique a replantear por completo su esquema ofensivo.
El ligamento cruzado anterior (LCA) es una de las estructuras fundamentales para la biomecánica de la pierna. Su función principal es proporcionar estabilidad a la rodilla, impidiendo el desplazamiento anterior de la tibia sobre el fémur y controlando la laxitud en los movimientos de rotación. En deportes de alta intensidad como el fútbol, donde se exigen frenazos bruscos, giros inesperados y cambios de dirección constantes a máxima velocidad, esta articulación soporta una solicitación mecánica altísima.
La rotura se produce cuando la tracción sobre el ligamento sobrepasa su resistencia natural. A menudo, un mal apoyo condicionado por el estado del césped, el agarre de los tacos, la fatiga acumulada por la carga de partidos o un traumatismo en pleno esfuerzo de rotación conforman el cóctel perfecto para que la rodilla ceda. Al romperse, el jugador pierde la estabilidad funcional casi de inmediato, sintiendo en muchos casos un crujido y la imposibilidad de continuar apoyando el peso sobre esa extremidad.
El PSG ha anunciado que Kvaratskhelia será sometido a una intervención quirúrgica «en los próximos días». Al tratarse de una rotura completa, el tratamiento conservador queda descartado en la élite deportiva. Los cirujanos deberán reconstruir el ligamento dañado utilizando un injerto, que habitualmente se extrae del propio paciente, siendo los del tendón rotuliano o los de la ‘pata de ganso’ (isquiotibiales) las opciones más utilizadas por su fiabilidad.
El tiempo de baja para una lesión de esta gravedad es extenso y no admite atajos. En deportistas de alto nivel, el periodo estándar de recuperación oscila entre los seis y los ocho meses. Este proceso requiere una rehabilitación física exhaustiva para recuperar el tono muscular del cuádriceps, la elasticidad y la movilidad total de la articulación antes de poder siquiera plantearse volver a tocar el balón.
Si los plazos médicos más optimistas se cumplen (seis meses), Kvaratskhelia podría recibir el alta médica hacia finales de abril o principios de mayo de 2027. Esto significa que el georgiano se despide prácticamente de toda la temporada actual, pudiendo llegar, en el mejor de los escenarios, a los últimos compases del curso si el PSG avanza a las rondas finales de las competiciones. Sin embargo, los servicios médicos suelen ser muy cautelosos para evitar recaídas, ya que el nuevo ligamento necesita tiempo para madurar biológicamente.
Pero el regreso al césped no es solo una cuestión de cicatrización física; es un desafío psicológico mayúsculo. El jugador tendrá que enfrentarse a lo que los especialistas denominan ‘reprogramación’ cerebral. Tras una lesión tan traumática, el subconsciente tiende a proteger la articulación dañada, evitando el contacto o los giros bruscos por miedo a una recaída. Kvaratskhelia, un futbolista cuyo estilo de juego se basa precisamente en el desborde, el regate eléctrico y el cambio de ritmo, necesitará un intenso trabajo de propiocepción para volver a confiar plenamente en su rodilla derecha y recuperar su estado de forma óptimo.
Por si la pérdida de su estrella georgiana no fuera suficiente castigo, el PSG salió del duelo contra el Barça convertido en un auténtico hospital. El club ha confirmado que Ousmane Dembélé, sustituido a los 20 minutos de juego, sufre una lesión en la pierna izquierda que le mantendrá en tratamiento durante «las próximas semanas».
El mismo pronóstico recae sobre el capitán del equipo, el central brasileño Marquinhos, quien abandonó el césped en el mismo momento que Kvaratskhelia debido a un problema muscular en la pierna derecha. Esta plaga de lesiones deja a Luis Enrique sin tres de sus pilares fundamentales en un momento clave de la temporada, obligando al técnico asturiano a buscar soluciones de urgencia en el banquillo para mantener a flote las aspiraciones europeas y domésticas del conjunto parisino.
Vía elconfidencial.com