Brasil: corrupción amenaza con aumentar abstención en balotaje

La corrupción se ha convertido en el fantasma que ronda la recta final de la campaña presidencial brasileña. A pocos días de la segunda vuelta del domingo entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva, este tema domina las preocupaciones de los electores. No obstante, su efecto podría reflejarse más en el ausentismo que en el cambio de voto. En la primera ronda, Bolsonaro obtuvo 2,2 millones de sufragios más que Lula, una diferencia que podría ampliarse si el desencanto político sigue creciendo.

El desinterés ciudadano ya dejó una huella en las urnas: más de 33 millones de personas, equivalentes al 21% del padrón electoral, no acudieron a votar el 4 de octubre. Fue la mayor tasa de abstención en una primera vuelta desde 1998. Según los registros de la justicia electoral brasileña, esa proporción no ha dejado de aumentar de forma gradual desde 2006.

Ambos candidatos arrastran vínculos con investigaciones o acusaciones de corrupción que pesan sobre sus figuras. Flávio Bolsonaro es investigado por corrupción, lavado de dinero y evasión fiscal. También Lula da Silva pasó 19 meses en prisión por cargos de corrupción y lavado de dinero que, posteriormente, fueron anulados.

Polarización reduce el peso de las denuncias

La fractura política se hizo evidente en la primera ronda. Muchos electores acudieron a las urnas luciendo gorras y camisetas rojas, vinculadas al partido de Lula, o los colores verde y amarillo de la bandera brasileña, adoptados por el movimiento de Bolsonaro. Estos símbolos reflejan una identificación tan fuerte que minimiza el impacto de las acusaciones contra el propio candidato.

La profesora de ciencia política de la Universidad Federal de Pernambuco, Nara Pavão, explicó ese fenómeno:

“Tenemos una gran capacidad para filtrar la información que contradice nuestras creencias. La gente no quiere descubrir la verdad sobre sus candidatos; quiere derrotar al oponente”.

Camila Tobji de Aquino, estudiante de pedagogía y psicología de 19 años, considera que la corrupción atraviesa a todos los sectores políticos brasileños. Sin embargo, su mayor preocupación es lo que interpreta como una amenaza de Flávio Bolsonaro para la democracia.

La división política se hizo visible en la primera ronda, cuando muchos electores acudieron a votar con gorras y camisetas rojas, vinculadas al partido de Lula, o con los colores verde y amarillo de la bandera brasileña, adoptados por el movimiento de Bolsonaro (REUTERS)

“Si votara solamente por un candidato que no estuviera vinculado a ninguna corrupción, votaría en blanco. Pero esa no es la disyuntiva que enfrenta Brasil. Para mí, se trata de poder votar en la próxima elección”.

El caso Banco Master y el desgaste electoral

Un escándalo que involucró a políticos y jueces de la Corte Suprema de Brasil volvió a colocar la corrupción en el centro del debate público. El juez Alexandre de Moraes, quien presidió el proceso judicial que llevó a prisión al expresidente Jair Bolsonaro por su intento de golpe de Estado, es sospechoso de tener vínculos con el exdirector del banco quebrado Banco Master. También Flávio Bolsonaro es señalado por sus presuntos lazos con el antiguo responsable de la entidad. Tanto el magistrado como el candidato negaron haber cometido irregularidades.

El caso Banco Master reavivó para muchos brasileños el recuerdo de la Operación Lava Jato, la mayor investigación por corrupción y lavado de dinero de la historia del país, iniciada en 2014 y extendida a decenas de políticos.

La repetición de estos escándalos puede aumentar la abstención y condicionar a los indecisos, advirtió Laura Chelidonopoulos, doctoranda en ciencia política de la Universidad de Pittsburgh e investigadora sobre corrupción:

“La gente se desencanta con la política. Tiene menos motivación para elegir entre uno de estos dos bandos”.

José Tainan, asistente de cocina de 36 años y residente del complejo de favelas de Penha, en Río de Janeiro, dijo que apenas recuerda cuándo votó por última vez. Cree que su último sufragio fue para Lula, durante la década de 2000.

El juez Alexandre de Moraes, que presidió el proceso judicial que llevó a prisión al expresidente Jair Bolsonaro por su intento de golpe de Estado, es sospechoso de tener vínculos con el exdirector del banco quebrado Banco Master (REUTERS)

La corrupción fue la principal razón por la que dejó de participar en las elecciones:

“No hay buenas opciones. Ninguno de los dos me representa. Prefiero justificar por qué no voté”.

El voto es obligatorio para los ciudadanos de entre 18 y 70 años. Quienes no sufragan sin una razón válida deben pagar una multa pequeña.

Matusalem Aguiar, taxista de 54 años del empobrecido municipio de Belford Roxo, en Río de Janeiro, preferiría que solo las personas sin antecedentes pudieran ingresar a la política. Aun así, votará por Bolsonaro pese a las investigaciones por corrupción que enfrenta:

“Necesitamos un cambio. Algunas personas tienen mucho poder y no están administrando el país de la manera correcta”.

Fuente: Infobae

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