Incendio en el centro de Guayaquil: Bomberos enfrentaron temperaturas superiores a 600 grados para ingresar al edificio

Las temperaturas superiores a los 600 grados centígrados y la cantidad de mercadería almacenada en un edificio ubicado en la calle Chimborazo, entre Colón y Sucre, complicaron las labores del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil durante el incendio registrado la tarde de este martes, 20 de octubre de 2026.

La emergencia alcanzó la tercera alarma y requirió el despliegue de aproximadamente cien bomberos, según una estimación preliminar.

La institución movilizó inicialmente cinco unidades de combate, entre ellas una de rescate, un carro escalera y una de recarga de equipos de aire.

Sin embargo, el fuego avanzó por el interior del inmueble, donde se encontraban perchas y productos almacenados, principalmente accesorios para bicicletas y artículos plásticos.

Polo Terán, teniente coronel del Cuerpo de Bomberos de Guayaquil, explicó que las condiciones en el primer piso impidieron el ingreso inmediato del personal y obligaron a modificar las maniobras para combatir las llamas.

“La temperatura estaba muy alta: estaba sobre los 600 grados de lo que marcaron nuestras cámaras térmicas”, señaló el oficial, quien indicó que los equipos tuvieron que realizar inicialmente un ataque desde el exterior.

Posteriormente, los bomberos abrieron boquetes en la estructura para acceder por los laterales y localizar los puntos donde continuaba la combustión.

Terán explicó que el área afectada tenía una extensión considerable y contenía materiales que dificultaban las tareas de extinción.

Durante las operaciones, cerca de diez efectivos permanecían dentro del inmueble, donde se habían identificado tres focos de fuego, y otros siete trabajaban desde un edificio contiguo para impedir que las llamas se extendieran hacia las construcciones vecinas.

“Ahorita lo tenemos, como se dice vulgarmente, encerrado en ese cuarto, en ese piso, controlando que no se propague a pisos de arriba, de abajo o edificios laterales”, manifestó Terán durante la atención de la emergencia.

Cristóbal Puná, vendedor ambulante que permanecía en el sector, relató que inicialmente observó una pequeña cantidad de humo procedente de la edificación. Según su versión, este aumentó progresivamente hasta formar una columna negra que alertó a quienes se encontraban en los alrededores.

“Ahí estaba saliendo humo despacito, pero después, poco a poco, ya iba saliendo bastante humo negro”, contó el ciudadano, quien indicó que algunas personas comenzaron a retirar vehículos estacionados para facilitar el acceso de los equipos de emergencia.

Respecto a las maniobras de extinción, Terán explicó que los bomberos debieron coordinar el uso de agua desde el exterior una vez que sus compañeros ingresaron al inmueble, debido al riesgo de generar vapor a temperaturas elevadas que pudiera provocar quemaduras al personal.

El oficial se refirió, además, a las condiciones de seguridad que deben cumplir las edificaciones utilizadas como bodegas, especialmente cuando almacenan productos combustibles.

No obstante, aclaró que hasta ese momento no se había establecido la identidad del propietario del inmueble ni se habían determinado las condiciones en las que funcionaba el establecimiento.

En el momento de sus declaraciones, las labores continuaban y la emergencia permanecía en tercera alarma. Terán indicó que no tenía reportes confirmados de personas heridas, mientras que las causas del incendio seguían sin determinarse.

Una vez concluidas las operaciones, los equipos de investigación e inspección deberán establecer el origen del fuego y verificar las condiciones de seguridad de la edificación.

Fuente: El Universo

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