RESCATE DE EMELEC: El plan de 38 millones de Carlos Xavier Rabascall que genera debate azul

La propuesta de Carlos Xavier Rabascall para rescatar a Emelec mediante 388.000 aportes de la hinchada ha encendido el debate. Mientras el plan promete una SAD con fideicomiso, los socios advierten que la meta de 38 millones es inalcanzable sin un inversionista estratégico.

La matemática del rescate: ¿388.000 hinchas o una utopía financiera?

El consultor político y periodista Carlos Xavier Rabascall presentó un esquema ambicioso. Su planteamiento busca capitalizar al club a través de una meta exclusiva para la afición. La cifra propuesta es de 388.000 aportes de 100 dólares cada uno.

Esto generaría un monto bruto de 38,8 millones de dólares. El capital de inversionistas estratégicos se sumaría posteriormente para financiar la operación. La idea parte de un noble sentimiento de pertenencia. Transformar el amor por el club en participación patrimonial suena atractivo sobre el papel.

El espejismo de los seguidores en redes sociales

La cifra de 388.000 no es aleatoria. Coincide casi exactamente con el número de seguidores actuales de Emelec en Instagram. Aquí surge la primera traba lógica. Un seguidor en una red social no equivale a un comprador con capacidad de pago.

Las audiencias digitales tienen enormes coincidencias entre plataformas. Tampoco representan el límite de una hinchada dispersa por todo el Ecuador y el extranjero. La demanda efectiva y la viabilidad de colocación requieren un estudio de mercado serio antes de lanzar cualquier oferta pública.

El fideicomiso como escudo contra la opacidad administrativa

El punto más sólido de la propuesta radica en el mecanismo de control. Rabascall sugiere canalizar los recursos mediante un fideicomiso mercantil. Este instrumento permitiría organizar un patrimonio autónomo administrado por una fiduciaria.

Los desembolsos se efectuarían directamente a los acreedores. Solo se pagarían obligaciones verificadas en una auditoría externa y jurídicamente validadas. Esta trazabilidad es vital. La hinchada necesita un destino comprobable para cada centavo.

 

Este esquema evitaría que los fondos se mezclen con la caja ordinaria del club. Impediría que el dinero se desvíe hacia contrataciones o gastos operativos antes de sanear las cuentas. La disciplina fiscal sería la principal garante del proceso.

La voz de la hinchada: inversión estratégica antes que pagar deuda total

La reacción en los grupos de análisis emelecistas ha sido contundente. El marco jurídico del fideicomiso y la auditoría publicada reciben aprobación. La meta de 38,8 millones desde las gradas, en cambio, enfrenta un escepticismo fundamentado en datos duros.

Lecciones del Real Oviedo y la negociación de pasivos

El rescate del Real Oviedo en 2012 es el referente mundial más citado. Aquella operación logró convocar a 40.000 accionistas para recaudar aproximadamente 2 millones de euros. Aplicando esa misma lógica, llegar a 38,8 millones con 40.000 personas exigiría una inversión de 970 dólares por cabeza.

Existe un riesgo financiero mayor. Si los hinchas pagan la deuda al 100 por ciento sin negociar rebajas, se desperdicia la mejor carta de negociación. Un inversionista estratégico que llega a un club ya limpio no tiene incentivos para inyectar capital adicional. Lo viable apunta a otra dirección.

La fórmula ganadora requiere un inversionista que lidere la negociación con los acreedores como motor principal. La hinchada podría participar con un tramo de 5 a 8 millones en el mismo fideicomiso. La condición innegociable debe ser obtener el mismo precio por acción que el inversor grande y garantizar representación en el directorio.

La transformación en Sociedad Anónima Deportiva exige modificar los estatutos de Emelec con total transparencia. Cualquier decisión sobre activos esenciales como el Estadio George Capwell requiere valoración independiente y controles reforzados. El patrimonio histórico no puede ser moneda de cambio sin el aval de la comunidad.

¿Es viable que la hinchada aporte 38 millones de dólares?

Los análisis de la afición señalan que es una meta poco realista sin un inversionista estratégico. Experiencias como la del Real Oviedo demuestran que se necesita un monto por persona mucho mayor o una negociación previa de la deuda para que la operación sea sostenible.

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
X