Pulso presupuestario en la UE: Le Pen y los frugales desafían acuerdo

Este jueves, los mandatarios de la Unión Europea (UE) se alistan para una de las confrontaciones más intensas en torno al próximo presupuesto plurianual del bloque, con la urgencia de sellar un pacto antes de los comicios presidenciales en Francia, previstos para el año entrante.

El bloque de 27 países aspira a concretar un entendimiento antes de la Navidad, inquieto ante la posibilidad de que triunfos euroescépticos en distintos comicios europeos —especialmente en Francia, una economía fundamental— entorpezcan cualquier avance posterior.

Estos recelos tienen fundamento. La aspirante presidencial de ultraderecha Marine Le Pen, quien encabeza las encuestas, propone reducir el aporte galo al presupuesto comunitario con el objetivo de aliviar gastos en la segunda economía más grande de la UE.

En la antesala de la cumbre, Le Pen advirtió que resultaría un “escándalo democrático” que los dirigentes aprobaran el presupuesto antes de las elecciones de 2024.

En la balanza se encuentra un presupuesto cercano a los 2 billones de euros, que definirá las prioridades del bloque para el periodo 2028-2034, abarcando áreas como agricultura, defensa, competitividad y migración.

Los jefes de Estado y de gobierno deben consensuar las partidas para el sector agrícola, el gasto en defensa, las medidas para impulsar la competitividad frente a Estados Unidos y China, y la eventual inversión en “centros de retorno” de migrantes en territorio africano.

No obstante, el optimismo se desvanece. El borrador más reciente de conclusiones, del miércoles, alude solo a un “acuerdo oportuno”, mientras que versiones previas mencionaban un pacto “para finales de año”.

Imagen de archivo de banderas de la Unión Europea ondeando frente a la sede de la Comisión Europea en Bruselas, Bélgica. 29 abril 2026. REUTERS/Yves Herman

Lograr un consenso antes de que concluya el año se anuda complejo: las posturas continúan fracturadas en tres bandos, todos insatisfechos con la propuesta vigente.

El espectro de Le Pen

La premura es palpable: hay comicios próximos en Italia, Polonia, Grecia, Finlandia y Francia, y existe la certeza de que administraciones euroescépticas emergentes tornarían aún más cuesta arriba un convenio para 2027.

Un diplomático europeo señaló que, pese a ser aún una candidata, “mañana estará presente en la reunión con los líderes”, en referencia a la sombra que proyecta su eventual triunfo.

De no concretarse un pacto antes de los comicios franceses de abril y mayo, las tirantes pláticas se retomarían en el verano, lo que otro diplomático comunitario calificó como “un ejercicio terrible”.

Irlanda, que ejerce la presidencia rotatoria del Consejo Europeo, puso sobre la mesa la más reciente propuesta —con recortes de unos 140 000 millones de euros al presupuesto global—, que servirá de punto de partida para las discusiones.

La líder de la extrema derecha francesa Marine Le Pen, el 6 de octubre de 2026 (REUTERS/Sarah Meyssonnier)

Ninguno de los sectores quedó satisfecho.

Por una parte, Alemania encabeza el bloque de los “frugales”, junto a Países Bajos y Suecia, que demandan reducciones por varios cientos de miles de millones de euros.

En el otro extremo, Francia rechaza los recortes profundos y aboga por un presupuesto más amplio para atender los desafíos emergentes.

El tercer grupo, los “Amigos de la Cohesión”, reclama mayores fondos destinados a la agricultura y al desarrollo regional.

Francia ha manifestado su inconformidad con la orientación restrictiva. Un alto funcionario galo advirtió que no habrá pacto sin impuestos “sustanciales” a escala comunitaria, como tributos a grandes corporaciones, tasas ambientales e impuestos al tabaco.

La capital francesa impulsa gravámenes europeos sobre servicios digitales, criptoactivos y apuestas en línea, una demanda que comparte el Parlamento Europeo.

Pese a todo, persiste un halo de optimismo. El ministro irlandés de Asuntos Europeos, Thomas Byrne, indicó el martes que un acuerdo es factible “si se logra un compromiso”.

A partir de ahora, el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, encabezará las tratativas. Se ha programado una cita extraordinaria para finales de noviembre con el fin de allanar el camino hacia la aprobación.

Fuente: Infobae

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