El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, manifestó este miércoles su oposición a cualquier acción militar contra Irán, ya sea ejecutada por Estados Unidos o por su propio país, en vísperas de los comicios legislativos pautados para el 27 de octubre. La declaración se produce en medio de la creciente tensión por la falta de progresos en las gestiones diplomáticas para sellar un acuerdo de paz, luego de la ofensiva conjunta que ambas naciones lanzaron el 28 de febrero contra la república islámica.
“En mi opinión, no es algo conveniente para nosotros”, afirmó Netanyahu en entrevista con la emisora Radio del Ejército. Sus palabras llegan un día después de que el canal israelí Channel 12 revelara que el mandatario habría solicitado al presidente estadounidense Donald Trump retomar la ofensiva contra Teherán antes de las mencionadas elecciones legislativas.
El inquilino de la Casa Blanca, por su parte, ha realizado diversas declaraciones en los últimos días en torno a un posible bombardeo y a la viabilidad de un acuerdo antes de las midterms del 3 de noviembre en Estados Unidos. Esto ocurre en un momento en que el régimen iraní analiza la respuesta de Washington a su más reciente propuesta para reanimar las negociaciones.
Amenazas desde el sur de Líbano
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, lanzó también este miércoles una seria advertencia: ocupar más territorio en el sur de Líbano si el partido-milicia chií Hezbolá se suma a Irán en un eventual ataque contra Israel. La información fue recogida por el diario The Times of Israel.
“Si Hezbolá se une a Irán en un ataque contra Israel, recibirá un duro golpe y perderá más territorio en el sur de Líbano, en las zonas de Nabatiye y el río Litani, áreas que pasarán a formar parte de la zona de seguridad permanente de Israel”, declaró Katz durante una visita a las zonas ocupadas en el sur de Líbano.
Katz recalcó que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) están listas para ejecutar una ofensiva terrestre. Advirtió, además, que los suburbios del sur de Beirut, conocidos como Dahiye —considerado un bastión de Hezbolá— serían blanco de nuevos ataques si el grupo chií actúa junto a Irán.
“Dahiye también será evacuado y su infraestructura terrorista atacada, lo que provocará el desplazamiento de más de un millón de chiíes en Líbano”, amenazó el ministro. Acto seguido, argumentó que el fallecido líder de Hezbolá, Hasán Nasralá —asesinado por Israel en un bombardeo en septiembre de 2024— “destruyó a la comunidad chií de Líbano antes de ser eliminado”. Agregó que el actual jefe del grupo, Naim Qasem, “podría aniquilarla por completo antes de que él también sea eliminado”.
Fuente: Infobae