Los avances de efectivo mediante tarjetas de crédito muestran un crecimiento sostenido en Ecuador en 2026, con una aceleración más marcada desde mayo. En julio, el monto de estas operaciones aumentó 26 % frente al mismo mes de 2025.
El incremento se observaba desde que arrancó el año, según cifras de la Superintendencia de Bancos. En enero, el monto de los avances de efectivo con tarjeta de crédito creció un 12 % interanual. Entre enero y mayo, las variaciones presentaron oscilaciones, aunque se mantuvieron alrededor de una tendencia promedio cercana al 10 %. En mayo, el crecimiento llegó al 16 %.
La aceleración se hizo más evidente en junio y julio. Hasta julio de 2026, el aumento de los montos fue más pronunciado que el de la cantidad de operaciones, pues se llegó a $ 444.068.999.
Para el consultor económico-financiero Juan Carlos Jácome, esta diferencia es relevante porque indica que el crecimiento no estaría explicado únicamente por una mayor frecuencia de uso de las tarjetas para obtener efectivo, sino también por un aumento del monto promedio de cada avance.
El crecimiento se acentúa desde abril
Al comparar los montos registrados entre enero y julio de 2025 y 2026, la separación entre ambos años se vuelve más evidente a partir de abril, según Jácome. Desde ese mes, la trayectoria de los avances de efectivo de 2026 comienza a ubicarse cada vez más por encima de la registrada durante el mismo periodo de 2025. La brecha se amplía durante los meses siguientes y alcanza su mayor ritmo de crecimiento interanual en julio.
Para el consultor, la dinámica observada durante 2026 respondería, al menos parcialmente, a decisiones comerciales y de colocación de las propias instituciones que conforman la oferta de crédito.
“El sistema financiero podría haber identificado segmentos de clientes con una mayor demanda de liquidez para atender consumos o necesidades que requieren efectivo y haber focalizado su oferta hacia ellos mediante avances con tarjeta de crédito”, apunta.
De hecho, usuarios reciben de forma recurrente vía correo electrónico o por llamada la oferta de avances en efectivo a tasas de interés de entre 12,50 % y 15,60 %, y con opción de diferimiento hasta 48 meses.
Tres instituciones concentran el 65 % de los avances
Banco del Pacífico, Diners y Banco Pichincha concentran, en promedio, aproximadamente el 65 % del monto de los avances de efectivo.
El comportamiento conjunto de estas tres instituciones mantiene el mismo patrón de crecimiento durante 2026 y una aceleración particularmente marcada en junio y julio, recalca Jácome.
“Parte del incremento observado podría representar una sustitución entre mecanismos de financiamiento: hogares que anteriormente cubrían estas necesidades mediante otras fuentes de liquidez ahora optan por los avances de efectivo, que es una de las modalidades más onerosas dentro de los productos de crédito disponibles en el sistema financiero”, explica.
El costo del avance en efectivo
El coach financiero Andrés Mórtola explica que un avance en efectivo permite obtener dinero utilizando el cupo disponible de una tarjeta de crédito. El producto incorpora el interés por el financiamiento y, dependiendo de la institución, un cargo por el servicio.
Para Mórtola, este mecanismo debería reservarse para situaciones de emergencia debido a sus costos. El riesgo aparece cuando se utiliza de manera recurrente para cubrir gastos corrientes.
El problema, indica, puede aparecer cuando una persona utiliza un avance para cubrir una necesidad inmediata, posteriormente destina parte de sus ingresos al pago de esa deuda y vuelve a enfrentar una falta de liquidez que la lleva a solicitar otro avance o utilizar nuevamente la tarjeta.
Mórtola cita un ejemplo para reflejar los costos de un avance de $ 1.000, financiado a una tasa nominal de 15,60 % —porcentaje que manejan algunos bancos— durante aproximadamente 12 meses.
Con esas condiciones, la cuota financiera sería de alrededor de $ 90,54 mensuales y el pago total al finalizar el periodo llegaría aproximadamente a $ 1.086,50. Esto representa unos $ 86,50 en intereses, sin considerar otros cargos, menciona el experto.
A este valor se sumarían otros recargos que aplican ciertas instituciones financieras por montos establecidos o fracción. Un banco, por ejemplo, cobra —adicionalmente al interés— $ 5,13 por cada $ 100 o fracción, incluido el impuesto al valor agregado (IVA), por el avance.
Obtener los $ 1.000 del ejemplo con la suma de todos los recargos derivaría en un desembolso total aproximado de $ 1.137,80, explica Mórtola, quien comenta que “ese es justamente uno de los problemas de los avances de efectivo: no necesariamente se refleja todo lo que realmente cuesta obtener el dinero”.
Entre las recomendaciones para evitar el uso recurrente de avances de efectivo está elaborar un presupuesto para ordenar los gastos y anticipar las necesidades de liquidez.
Este mecanismo de financiamiento debería utilizarse únicamente ante una emergencia y, de ser posible, cancelarse de inmediato para asumir solo el costo del servicio.
También se recomienda fortalecer los conocimientos sobre finanzas personales para tomar decisiones informadas sobre el uso del crédito. (I)
Fuente: El Universo