El comandante supremo aliado de la OTAN en Europa (SACEUR), el general estadounidense Alexus Grynkewich, ha presentado oficialmente la denominada «teoría de la victoria» de la Alianza Atlántica. Se trata de una estrategia militar concebida para frustrar cualquier eventual ataque contra el territorio de los países miembros mediante una defensa capaz de bloquear, contener y neutralizar a las fuerzas enemigas, sin necesidad de provocar una escalada del conflicto.
Durante su intervención en el Foro de Seguridad de Varsovia (Polonia) este lunes, Grynkewich explicó que el objetivo no es infligir una derrota estratégica al adversario, sino simplemente detener el ataque e impedir que las fuerzas enemigas puedan apoderarse y retener territorio aliado.
«No buscamos infligir una derrota estratégica a nuestro adversario. Ni necesitamos hacerlo. Solo buscamos detener en seco cualquier ataque e impedir que se apoderen de nuestro territorio y lo retengan», afirmó el general.
El alto mando detalló que esta «teoría de la victoria» se sustenta en un planteamiento de «defensa por denegación», un concepto estrechamente vinculado a la estrategia de disuasión y defensa del área euroatlántica (DDA), acordada por los 32 estados miembros de la Alianza.
Las tres fases de la respuesta aliada
Grynkewich describió la estrategia en torno a tres fases sucesivas:
- Bloquear el ataque inicial.
- Contener cualquier avance posterior si la ofensiva persiste.
- Destruir las fuerzas enemigas y su sistema de combate operacional si el ataque continúa.
En este esquema, las fuerzas terrestres aliadas se encargarían de impedir la ocupación del territorio, mientras que las capacidades aéreas, navales, espaciales y cibernéticas actuarían de manera coordinada para obtener libertad de maniobra y neutralizar las operaciones enemigas, privando al atacante de la iniciativa militar.
El general aseguró que, ante una ofensiva persistente, la Alianza actuaría no solo contra las unidades desplegadas, sino contra todo aquello que apoya, sostiene o controla a las fuerzas atacantes. «Las formaciones enemigas se quedarán sin reabastecimiento, sus comandantes serán incapaces de controlar sus fuerzas y las unidades y capacidades de apoyo enemigas serán reducidas y destruidas», sentenció.
Disuasión y preparación constante
Si bien Grynkewich descartó que una confrontación militar sea «inminente o inevitable», subrayó la importancia de mantener una preparación militar suficiente para responder incluso a escenarios poco probables. «Disuadir el conflicto también exige preparación para el combate, y la preparación exige planificar en función de lo posible, no solo de lo probable», argumentó.
El comandante destacó que la Alianza dispone de un sofisticado sistema de inteligencia capaz de anticipar movimientos enemigos, lo que dificulta que la OTAN sea sorprendida. «Veremos venir un ataque, lo que nos dará tiempo para evaluarlo y posicionar rápidamente nuestras fuerzas», indicó.
La responsabilidad de la escalada recae en el agresor
Uno de los puntos centrales de su discurso fue que esta estrategia permite responder con contundencia sin necesidad de ampliar el conflicto. Dado que las operaciones se dirigen exclusivamente a impedir que el atacante alcance sus objetivos, no existe incentivo para escalar.
«Puesto que solo necesitamos atacar el sistema que nos ataca, y puesto que solo lo hacemos para impedir que logre sus objetivos, no tenemos ninguna necesidad ni ningún incentivo para escalar», explicó Grynkewich.
En consecuencia, advirtió que la responsabilidad de la escalada recaería íntegramente sobre el agresor, que cargaría con el peso moral, político y estratégico de ampliar las hostilidades. Además, aseguró que una eventual amenaza de escalada por parte del adversario no fracturaría la Alianza, sino que la uniría aún más.
Preparados para el combate esta misma noche
El general estadounidense afirmó que las fuerzas de la OTAN ya cuentan con la preparación necesaria para responder a una agresión. «Si nos atacan, estamos preparados para combatir esta misma noche», declaró, aunque señaló que la Alianza continuará reforzando sus capacidades mediante ejercicios militares e inversiones en armamento avanzado.
Pese a la contundencia del mensaje, Grynkewich insistió en que el objetivo prioritario de la Alianza sigue siendo evitar cualquier confrontación militar. «La OTAN no busca la guerra con nadie», recalcó, antes de reconocer que aplicar esta estrategia le obligaría a impartir órdenes que espera «no tener que dar nunca».
«Nuestra Alianza existe para preservar la paz. Pero que no quepa ninguna duda: si llega la guerra, bloquearemos y frenaremos cualquier ataque. Y después, si no cesa, quebraremos las fuerzas que nos agreden», concluyó.
Fuente: Infobae