Conflictos globales: tensiones sin tregua y nuevas estrategias

El encuentro entre Donald Trump y Xi Jinping, que coincidió con la Asamblea General de la ONU, no produjo resultados concretos, pero sí evidenció la intención de ambos mandatarios de impedir que los conflictos se intensifiquen. En el ámbito de las empresas tecnológicas, las posturas siguieron distantes: Estados Unidos defiende la libertad de mercado, mientras que China apuesta por una mayor regulación. No hubo consenso, pero tampoco se agravó la disputa.

En Europa y las naciones en vías de desarrollo, la tendencia hacia la regulación gana terreno poco a poco, aunque aún no está claro cómo implementarla en la práctica. En paralelo, las propias compañías tecnológicas estadounidenses mantienen posiciones divididas al respecto.

El tema de Taiwán no ocupó un lugar central en la agenda, pero las posiciones se mantuvieron firmes. China reiteró su soberanía sobre la isla y exigió que Estados Unidos suspenda la venta de armamento a Taiwán, sin éxito. La ratificación de estas posturas no fue un eje prioritario del diálogo.

En cuanto a los conflictos armados activos —como el de Estados Unidos e Irán, la guerra de Arabia Saudita contra los hutíes y el enfrentamiento entre Rusia y Ucrania—, no se alcanzaron principios de acuerdo ni decisiones conjuntas. Washington volvió a pedir a Pekín que se sume a las sanciones contra Rusia, pero China no ha dado una respuesta favorable. De este encuentro surgió lo que algunos analistas llaman una “bipolaridad atenuada”.

Medio Oriente: discursos encendidos en la ONU

Los discursos de los jefes de Estado en la Asamblea General de la ONU fueron clave respecto al conflicto en Medio Oriente. Irán reiteró su propuesta de cese al fuego y negociación de paz basada en los doce puntos que inicialmente planteó Estados Unidos, pero Trump rechazó tajantemente su propia propuesta. El canciller iraní, Abbas Araghchi, precisó que el calendario de siete días de tregua comenzaría una vez que Washington aceptara las condiciones que ya ha desestimado.

La situación en Gaza provocó fuertes acusaciones. El embajador israelí ante la ONU, Danny Danon, acusó al secretario general, Antonio Guterres, de “destrozar la credibilidad de la organización multilateral” por mencionar en su discurso el término “limpieza étnica”. Por su parte, el presidente de Turquía, Recep Erdogan, calificó la devastación de la Franja de Gaza como “el mayor cementerio infantil del mundo, la zona con más niños que han sufrido amputaciones y el campo de concentración más inhumano de nuestra época”. Mientras el representante israelí abandonaba el recinto, Erdogan exhortó a la comunidad internacional a “aumentar la presión” sobre el gobierno de Netanyahu. Qatar y Francia también acusaron a Israel de “genocidio”. El ministro de Seguridad Nacional de Netanyahu, Ben Gvir, respondió al representante qatarí: “En lugar de financiar a Hamas, abre las puertas de tu país a los gazatíes que quieren emigrar, ¡y veamos entonces cuántos se quedan en la Franja!”. El presidente francés, Emmanuel Macron, expresó que lo que ocurre en Gaza “nos hace avergonzar a todos” e insistió en el reconocimiento de la soberanía palestina. Macron también mencionó la violencia que ejercen los colonos judíos contra los palestinos en Cisjordania.

Retirada de Irak y tensiones con Rusia

La retirada formal de las tropas estadounidenses de Irak, ordenada por Trump, es en realidad una derrota y no una victoria, como él planteó. En la operación militar contra el Estado Islámico —grupo que fue repelido pero no eliminado— murieron 4.100 estadounidenses. Días después de la salida, las milicias pro-iraníes en el país irrumpieron con fuerza en zonas controladas por el gobierno iraquí.

La tensión entre Europa y Rusia ha aumentado en los últimos días y podría escalar aún más. Los jefes de inteligencia de la OTAN advirtieron que Moscú podría intensificar “en los próximos meses” su hostilidad hacia los países miembros de la alianza. El presidente ruso, Vladimir Putin, rechazó esa presunción. Un atentado poco claro contra una base de la OTAN en el Reino Unido incrementó los interrogantes y las sospechas.

El punto más relevante ha sido el despliegue de un escuadrón de la Fuerza Aérea rusa sobre aguas de Finlandia y Suecia, ocurrido horas después de que un helicóptero ruso ingresara en el espacio aéreo de Polonia. Finlandia comparte con Rusia una frontera de más de 1.300 kilómetros. Su ingreso a la OTAN en 2023 significó que toda esa extensión pasó a ser frontera directa entre Rusia y la alianza occidental.

Lo que la OTAN no obtuvo con la incorporación de Ucrania, lo consiguió en el norte de Europa con la adhesión de Finlandia. Hoy la Alianza tiene más de 1.300 kilómetros adicionales de frontera directa con Rusia y una mayor profundidad estratégica, porque detrás de Finlandia está Suecia, que también se unió a la OTAN. Estos dos países, históricamente neutrales o no alineados militarmente, pasaron a integrar la alianza occidental como consecuencia de la guerra ruso-ucraniana. En el flanco nororiental de la OTAN, Noruega desplegó cazas en 62 oportunidades durante el primer semestre de este año en respuesta a supuestas incursiones aéreas rusas. Suecia también ha informado que ha interrumpido decenas de vuelos no identificados con sus aviones Gripen. El mando aéreo de la OTAN (Aircom) señaló que también se han movilizado cazas turcos estacionados en Estonia y Eurofighters italianos desplegados en Lituania.

Ante la posibilidad de que fuerzas de la OTAN cierren el acceso ruso a su enclave de Kaliningrado, ubicado entre Polonia y Lituania, Putin ha advertido que usará todo su poder militar como respuesta, incluso, según algunos expertos occidentales, armas nucleares tácticas.

Groenlandia y Malvinas: control sin soberanía

Trump ha logrado este mes sus objetivos en Groenlandia. No ha obtenido ni reclamado la soberanía sobre la isla, ni tampoco la compra del territorio. Ha buscado y conseguido el control militar sobre Dinamarca y Groenlandia, país asociado a Copenhague, que delega en ella su defensa y relaciones exteriores.

Ambos países firmaron con Washington un acuerdo por el cual Estados Unidos tiene la potestad de instalar bases militares en cualquier parte del territorio, sin plazo. En caso de que Groenlandia se independice de Dinamarca en el futuro, el acuerdo firmado con Estados Unidos se mantendría. Es decir, Washington ha logrado el control militar sin obtener la soberanía.

Simultáneamente, Trump ha ofrecido su mediación en el conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas entre Argentina y el Reino Unido. Lo ha hecho en dos oportunidades en los últimos días, pero sin obtener una respuesta positiva de ninguno de los dos países en litigio. En estas islas, el presidente estadounidense buscaría la misma solución que logró en Groenlandia: el control militar sin adquirir soberanía. En el marco de la prioridad estratégica que hoy Estados Unidos da al control del hemisferio, del polo norte al sur, resulta prioritario el dominio de los tres pasajes interoceánicos: Groenlandia, el Canal de Panamá y el Estrecho de Magallanes. Trump ha conseguido el control de los dos primeros en lo que va de su segundo mandato y espera obtener el tercero para poder mostrar un éxito en el plano estratégico y las relaciones internacionales. Ahora Washington busca que el conflicto entre Argentina y el Reino Unido no escale: la visita del vicepresidente J.D. Vance a Buenos Aires en noviembre buscará tratar este tema.

Próximas cumbres: pocas expectativas

Hacia adelante, la próxima Cumbre de la APEC, que se celebrará en China entre el 18 y 19 de noviembre, y la del G20, programada para el 14 y 15 de diciembre en Miami, no parecen estar en condiciones de reordenar los conflictos con alcance global.

Fuente: Infobae

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