Brasil decide entre dos modelos antagónicos: Lula vs Bolsonaro

Brasil se prepara para una megajornada electoral este domingo, donde se definirán presidencia, legisladores y cargos regionales. La polarización es el eje central, con dos figuras que encarnan proyectos opuestos: el actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, quien permanece bajo arresto domiciliario.

Más de 1.650 cargos están en disputa. Todo indica que la primera vuelta será muy reñida y que se necesitará un balotaje el 25 de octubre entre Lula y Flávio. Esta elección tiene un peso especial en la región, ya que Lula es uno de los pocos líderes de izquierda activos en un continente donde la ultraderecha ha ganado terreno, lo que resulta favorable para la administración de Donald Trump.

El bolsonarismo también se juega mucho. Jair Bolsonaro cumple arresto domiciliario por salud, tras ser condenado a más de 27 años de cárcel por su participación en el intento de golpe de Estado después de perder las elecciones de 2022. Si Flávio gana, podría allanar el camino para la libertad de su padre mediante una ley de amnistía o un indulto.

El expresidente es una de las 1.400 personas que recibieron condenas por el asalto a las sedes del poder en enero de 2023 en Brasilia.

Modelos antagónicos en pugna

La propuesta de Lula apuesta por un desarrollo con fuerte intervención estatal, un sistema tributario más progresivo, incrementos del salario mínimo y el fortalecimiento de programas sociales como Bolsa Familia y Minha Casa. En política exterior, defiende el multilateralismo, postura que ha sostenido en foros internacionales.

Por su parte, Flávio recoge el legado de su padre: políticas de recortes, desregulación, reducción de impuestos, explotación intensiva de recursos naturales, endurecimiento de penas y la recuperación de valores tradicionales, muy influenciado por los movimientos evangélicos.

El peso del ‘centrão’ en el Congreso

Aunque la lucha presidencial acapara la atención, el poder real se dirime en el Congreso, donde el bloque del ‘centrão’ —un conjunto informal de partidos de derecha— vuelve a ser la fuerza más determinante. Históricamente, todo gobierno que ha llegado al Palacio del Planalto ha necesitado el apoyo de este grupo para aprobar leyes o evitar juicios políticos, como ocurrió con la expresidenta Dilma Rousseff en 2016.

Los partidos del ‘centrão’ no presentaron candidatos propios y se han abstenido de respaldar públicamente a ninguno de los dos favoritos en esta primera vuelta, manteniendo su pragmatismo para negociar con ambos bandos, especialmente en el reparto de presupuestos.

Como sucedió en 2022, podría darse la paradoja de que Lula gane la presidencia pero deba lidiar con un Congreso dominado por la derecha, repitiendo las complejas negociaciones de la legislatura actual para sacar adelante sus iniciativas.

Religión y polémica en la recta final

El bolsonarismo surgió como reacción al desgaste de los gobiernos de izquierda —corrupción, destitución de Rousseff, encarcelamiento de Lula— y se ha aliado con el auge de los movimientos evangélicos, que imprimen un tinte religioso a las políticas. Los evangélicos representan ya el 31% de los fieles en Brasil, una tendencia que crece desde la década de 1960 como respuesta de Estados Unidos a la teología de la liberación.

La religión marca diferencias entre los candidatos: Lula es católico practicante y Flávio es evangélico neopentecostal, lo que influye en el voto de cada confesión. En los últimos días de campaña, estalló una controversia en torno al estatus legal de la Virgen de Aparecida como patrona de Brasil, que obligó a la justicia a intervenir para frenar la desinformación.

Se difundieron noticias falsas sobre un supuesto apoyo de Flávio a una propuesta legislativa de hace 20 años para retirar a la virgen su condición de patrona, como un gesto hacia los evangélicos más radicales. La confusión aumentó cuando el juez Flávio Dino anuló el fallo de su colega André Mendonça, que ordenaba eliminar esa desinformación de redes sociales.

Finalmente, el tribunal mantuvo la orden de retirada y suspendió los fondos de campaña destinados a ataques religiosos, advirtiendo con sanciones a los líderes que usen sus púlpitos para pedir el voto o difundir desinformación.

Intención de voto y geografía electoral

Según las encuestas, Lula parte como favorito en la primera vuelta con 42% de los apoyos, cuatro puntos porcentuales por delante de Flávio (38%). El balotaje se prevé aún más ajustado.

Brasil presenta una de las geografías socioeconómicas más marcadas del mundo. El noreste, con fuerte industrialización y alta dependencia de ayudas estatales como Bolsa Familia —creada en 2003 durante el primer mandato de Lula, oriundo de esa región—, es el principal bastión del Partido de los Trabajadores.

En cambio, el sur, el centro-oeste y los grandes núcleos urbanos del sureste —São Paulo y Río de Janeiro, cuna del bolsonarismo— se inclinan por el voto liberal y conservador. La excepción es Minas Gerais, que desde el retorno de la democracia en 1989 ha marcado la tendencia del ganador.

En la región norte, donde se encuentra la Amazonía, el voto está más dividido: las zonas urbanas favorecen a la derecha, mientras que las rurales e indígenas han respaldado tradicionalmente al PT de Lula.

Fuente: Infobae

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