El máximo representante de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, hizo un llamado urgente el pasado 29 de septiembre. Exigió que Estados Unidos y Rusia inicien negociaciones para un nuevo pacto que sustituya al tratado START III, cuyo plazo expiró en febrero pasado. Guterres calificó la coyuntura actual como la etapa nuclear «más peligrosa» vivida desde el ocaso de la Guerra Fría.
Esta declaración se produjo en el marco de una reunión de alto nivel de la Asamblea General, convocada por el Día Internacional para la Eliminación Total de las Armas Nucleares (conmemorado el sábado 26 de septiembre). El diplomático portugués instó a las capitales estadounidense y rusa a definir un marco normativo sucesor de este acuerdo bilateral.
«Todos los Estados poseedores de armas nucleares deben reducir el papel de las armas en sus políticas de seguridad, mediante medidas de fomento de la confianza que garanticen la transparencia», aseveró Guterres.
El secretario general subrayó un hecho crítico: tras la caducidad del pacto nuclear entre ambas potencias, «no existen» topes jurídicos obligatorios para sus arsenales estratégicos «por primera vez en más de medio siglo».
Guterres lanzó una advertencia contundente: «El aumento de los riesgos y el desmoronamiento de las salvaguardias son un billete de ida al desastre». Insistió en que, a 81 años de las tragedias de Hiroshima y Nagasaki, el peligro atómico sigue cerniéndose sobre la humanidad. «La sombra se está oscureciendo», sentenció.
En su discurso, recordó que el desarme es una «obligación jurídica» plasmada en el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP). Hizo un llamado a frenar una potencial nueva carrera armamentística.
«Durante más de ocho décadas la humanidad ha vivido bajo la amenaza nuclear. Asegurémonos de que las generaciones futuras se libren de ella. Elijamos un futuro sin armas nucleares», defendió el titular de la ONU.

Informes de la Federation of American Scientists (FAS) y el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), recopilados entre 2025 y 2026, revelan que Rusia y Estados Unidos controlan aproximadamente el 90% del arsenal nuclear global. En la lista de potencias nucleares, les siguen China, Francia y Reino Unido.
El pasado 14 de septiembre, el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, tomó la palabra en Viena. Durante la inauguración de la 70ª Conferencia General del organismo, solicitó a los Estados miembros renovar su compromiso con el TNP.
Grossi fue enfático ante los delegados reunidos en la capital austriaca:
«Insto a los Estados miembros (del OIEA) a reafirmar su compromiso con el TNP, cada día, en sus palabras y en sus acciones. El TNP sigue siendo la piedra angular del régimen mundial de no proliferación«, afirmó.
Vigente desde 1970, este tratado tiene como objetivo frenar la propagación de armas y tecnología nuclear para salvaguardar la seguridad global. Grossi argumentó que las actuales tensiones internacionales y la desconfianza reinante exigen un respaldo firme al marco jurídico de no proliferación y un fortalecimiento del trabajo del OIEA.
«En este momento de crecientes tensiones y desconfianza, debemos trabajar para respaldar este marco jurídico apoyando al OIEA y trabajando en pos de sus objetivos. Un mundo con más armas nucleares y más países armados con armas nucleares no es un mundo más seguro«, remarcó Grossi.

El jefe del OIEA también abordó el caso de Corea del Norte, cuyo programa nuclear persiste a pesar de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Según Grossi, este escenario «sirve como recordatorio de las consecuencias de cruzar las líneas rojas».
Asimismo, el diplomático argentino alertó sobre el grave deterioro de la supervisión internacional del programa nuclear de Irán a lo largo de 2026. Esta situación se agravó tras los recientes ataques de Estados Unidos e Israel contra la República Islámica y la subsecuente retirada de los inspectores del OIEA del territorio iraní.
Grossi reveló datos alarmantes sobre la falta de control:
«No hemos llevado a cabo ninguna actividad de verificación sobre el terreno en Irán desde hace más de seis meses«, recordó.
El jefe del OIEA detalló que, desde junio de 2025, tras los primeros bombardeos de Israel y Estados Unidos, el organismo perdió la denominada «continuidad de conocimientos» sobre el inventario iraní de uranio enriquecido al 60%.
Grossi destacó la gravedad de la situación:
«La falta de información del organismo sobre este material nuclear y de acceso a las instalaciones para verificarlo constituye un grave motivo de preocupación en materia de proliferación y debe abordarse con la mayor urgencia», enfatizó.
Finalmente, el director del OIEA exigió el retorno inmediato a la mesa de diálogo para resolver los puntos pendientes sobre el programa nuclear iraní.
«Es imperativo retomar la diplomacia y las negociaciones orientadas a encontrar una solución a las cuestiones relacionadas con el programa nuclear de Irán. La situación respecto al programa nuclear de Irán tiene implicaciones para el régimen mundial de no proliferación«, concluyó Grossi.
Fuente: Infobae