Un reciente análisis basado en informes de la ONU y datos de expertos en armas revela que compañías chinas se han convertido en una nueva fuente de suministros para los rebeldes hutíes de Yemen. Estos grupos, que ya dependían de armas y tecnología de Irán, han puesto en jaque a Arabia Saudita y a una de las rutas más vitales del petróleo mundial.
Según el diario estadounidense Wall Street Journal, las firmas chinas proveen bienes de “doble uso”, con aplicaciones tanto civiles como militares, que resultan cruciales para la tecnología de drones del grupo. El mismo análisis sostiene que la Fuerza Quds iraní comenzó hacia 2015 a enviar componentes e instructores para que los hutíes aprendieran a fabricar sus propios misiles y drones.
El arsenal hutí en detalle

El Wall Street Journal destaca cinco sistemas, con datos de organismos como el CSIS, el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos y la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos:
- Waid-2 (versión local del Shahed-136): dron de ataque de un solo uso, con un alcance de unos 2.500 kilómetros, 50 kilos de carga y una velocidad de unos 180 km/h.
- Waid-1 (versión del Shahed-131): dron de ataque de un solo uso, con unos 1.000 kilómetros de alcance, 20 kilos de carga y unos 180 km/h.
- Samad-3: dron de reconocimiento y de merodeo, con unos 1.500 kilómetros de alcance, 40 kilos de carga y unos 250 km/h. El diario menciona que el grupo usa la familia Samad contra Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos e Israel.
- Quds-4: misil de crucero de ataque a tierra, subsónico, con unos 2.000 kilómetros de alcance.
- Sayyad: misil antibuque, con unos 800 kilómetros de alcance y 200 kilos de carga, capaz de buscar y fijar blancos por el reflejo de radar.
Según el análisis, el grupo es el primer actor no estatal en desplegar misiles antibuque de este tipo. Los combina con minas marinas, lanchas rápidas armadas y embarcaciones no tripuladas para hostigar el tráfico marítimo, ya que no tiene una armada convencional. Los alcances y cargas son estimaciones, no cifras oficiales.
Ofensiva relámpago redefine el control costero

Los hutíes reanudaron en julio los combates contra las fuerzas del gobierno yemení, respaldadas por Riad, tras años de tregua. Según la agencia AFP, la calma se rompió cuando el grupo permitió el aterrizaje de un avión iraní en Yemen, desafiando el control saudita del espacio aéreo. En una ofensiva relámpago tomaron todo el litoral yemení del mar Rojo y el estrecho de Bab el Mandeb, que conecta el océano Índico con el Mediterráneo a través del canal de Suez.
El WSJ estima que el grupo cuenta con unos 350.000 combatientes. Miembros del movimiento dijeron a la AFP que instalan radares y cavan túneles en los territorios conquistados. Los combates dejaron cientos de muertos y más de 110.000 desplazados, según la ONU. Arabia Saudita respondió con decenas de bombardeos, pero no logró frenar el avance.
Arabia Saudita bajo fuego hutí

El 13 de septiembre, ataques con drones obligaron a Riad a cerrar su oleoducto Este-Oeste, de 1.200 kilómetros y unos 7 millones de barriles diarios de capacidad oficial, que le permitía seguir exportando por el mar Rojo pese al bloqueo iraní de Ormuz. Las cargas en el puerto de Yanbu se detuvieron y el Brent llegó a unos 109 dólares. El oleoducto reinició operaciones el 22 de septiembre, a bajo ritmo, según fuentes citadas por Reuters.
El 19 de septiembre, por primera vez desde que se reanudó la guerra, los ataques alcanzaron la capital: dos explosiones sacudieron Riad y un tanque de combustible con el logo de Aramco ardió cerca del aeropuerto.
La coalición liderada por Riad dijo haber interceptado un misil balístico, y los hutíes afirmaron haber atacado “sitios sensibles” en la capital e instalaciones de Aramco en Yanbu. Días antes, Riad los había acusado de apuntar a La Meca, algo que el grupo negó. Las autoridades ordenaron enseñanza a distancia en las escuelas de la capital, y el Departamento de Estado de Estados Unidos advirtió que el conflicto “puede escalar rápidamente”.
Petróleo y navegación en la mira
Arabia Saudita, mayor exportador de crudo del mundo, había hecho del mar Rojo su alternativa a Ormuz. Su canciller, Faisal bin Farhan, dijo ante la ONU que la estabilidad de la región
“está directamente ligada a la seguridad energética mundial”
. El príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, viajó a El Cairo para buscar el respaldo del presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi, y ambos pidieron garantizar la libertad de navegación en Ormuz y Bab el Mandeb. Egipto depende en gran medida de los ingresos del canal de Suez, y Qatar advirtió que el cierre de Bab el Mandeb tendría consecuencias “catastróficas”.
Teherán rechaza cualquier injerencia. El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, dijo que
“Irán no interviene en los asuntos yemeníes”
y que los hutíes son
“actores totalmente independientes”
. Los cancilleres del G7, en cambio, exigieron a Irán poner fin a su apoyo al grupo.
Fuente: Infobae