Crisis fiscal: Colombia podría pedir US$16.900 millones al FMI

El Gobierno del presidente Abelardo de la Espriella inició conversaciones con el Fondo Monetario Internacional, FMI para encontrar una salida a la crisis fiscal que enfrenta Colombia. Esa decisión abrió un debate sobre qué tipo de apoyo podría solicitarse y en qué condiciones se accedería a esos recursos.

De acuerdo con una publicación de Blu Radio, el escenario fiscal previsto para 2027 es una de las mayores preocupaciones. Si no se aplica el ajuste propuesto por la administración actual, el déficit podría llegar a 9,4 % del producto interno bruto, PIB, el nivel más alto registrado en el país, según la fuente.

El profesor de finanzas públicas de la Universidad de los Andes, Germán Machado, afirmó que Colombia necesita un ajuste fiscal y advirtió sobre los riesgos de mantener un faltante de esa magnitud.

“Es un faltante que lo pone a uno muy nervioso, no solo porque es gigante, sino porque cualquier cosita que pase, cualquier gran evento internacional o cualquier crisis local, puede terminar haciendo que Colombia se meta en serios problemas”, afirmó.

FOTO DE ARCHIVO-Un participante posa junto al logotipo del FMI durante la Reunión Anual de 2018 del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, celebrada en Nusa Dua, Bali (Indonesia), el 12 de octubre de 2018. REUTERS/Johannes P. Christo

Analistas: todavía no hay un rescate clásico del FMI

Machado explicó que un mayor deterioro de las cuentas públicas podría afectar la capacidad de endeudamiento del país, encarecer el costo de la deuda y elevar la presión sobre otras variables económicas.

Entre los riesgos mencionados por el académico figuran:

  • Pérdida de confianza internacional.
  • Mayores costos de financiación.
  • Un dólar más caro.
  • Nuevas presiones inflacionarias.

No obstante, los analistas consultados no ubican a Colombia en una situación comparable con las crisis de pagos que han enfrentado otros países latinoamericanos.

El jefe de análisis de BTG Pactual, Munir Jalil, considera que el país no está en un escenario que justifique un Stand-By Arrangement, un instrumento reservado para naciones con problemas más severos de balanza de pagos o financiación.

“Colombia no da para lo que se llama un Stand by Agreement, que es para un país que está en la mala y que está ya no pagando deudas. En Colombia no estamos tan mal para eso”, explicó.

El jefe de análisis de BTG Pactual, Munir Jalil, considera que Colombia no estaría en una situación que justificara un Stand-By Arrangement, instrumento que suele utilizarse cuando un país enfrenta problemas más severos de balanza de pagos o financiación. EFE/Jim Lo Scalzo

Jalil añadió que las condiciones actuales tampoco serían las mismas que anteriormente permitían contar con una Línea de Crédito Flexible, FCL, un mecanismo destinado a economías con fundamentos y marcos de política particularmente sólidos.

La vía intermedia: una línea de precaución por hasta US$16.900 millones

Frente a ese escenario, el analista planteó que una opción posible sería la Línea de Precaución y Liquidez, PLL, un mecanismo del FMI para países que conservan fundamentos relativamente sólidos, pero presentan vulnerabilidades que requieren respaldo financiero.

“Entonces, hay una opción intermedia que se llama el PLL. Entonces, yo creo que Colombia se va a ir por ahí”, señaló Jalil.

Según los cálculos de BTG Pactual citados por el medio, Colombia podría solicitar entre US$8.400 millones y US$16.900 millones a través de esa línea.

Acceder a esos recursos implicaría asumir compromisos de política económica, aunque las exigencias no serían equivalentes a las de un programa de rescate tradicional.

Una condición relevante sería que Colombia demuestre un compromiso creíble con restablecer el ancla fiscal, es decir, que adopte medidas para reducir gradualmente el desequilibrio de las cuentas públicas.

El Gobierno no ha revelado hasta ahora detalles públicos sobre las conversaciones con el FMI ni sobre el monto que eventualmente buscaría solicitar.

Según Blu Radio, la administración De la Espriella trabaja en un plan de tres fases para enfrentar la crisis fiscal, aunque la información suministrada no detalla todos sus componentes. Entre las acciones mencionadas está la presentación de medidas ante el Congreso.

El tamaño de una eventual asistencia del FMI dependerá, por tanto, de las negociaciones y de la capacidad del Gobierno para mostrar una estrategia fiscal que resulte sostenible.

Los expertos coinciden en que Colombia todavía tiene margen para enfrentar el problema sin caer en una cesación de pagos, pero advierten que el déficit previsto obliga a tomar decisiones para evitar un mayor deterioro de las finanzas públicas.

Fuente: Infobae

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