Comercio, minería y manufactura: los tres ‘focos calientes’ que encenderán el crecimiento del PIB en 2026

En 2026, la economía ecuatoriana crecerá un poco más de lo estimado inicialmente, llegado al 2,7 %. El desempeño se apoyaría, entre otros factores, en el aumento de las ventas, que refleja un mayor rendimiento de al menos tres actividades clave para el país.

Así lo describió el economista Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, quien observó que “los datos de ventas muestran con claridad dónde están los focos calientes” que encienden el crecimiento económico de Ecuador.

Citando cifras del Servicio de Rentas Internas (SRI), Acosta Burneo señaló que las ventas de agosto, registradas mediante comprobantes electrónicos, alcanzaron los $ 25.725 millones, 19,1 % más que en agosto de 2025.

De ahí se desprenden los “tres focos” que sobresalen, según el análisis del experto:

Comercio: lidera por aporte, ya que en agosto vendió alrededor de $ 2.300 millones más que hace un año. El resultado es producto de menores tasas de interés, “abundante liquidez y más crédito”, que han impulsado el consumo, inventarios e inversión. “El mayor movimiento de bienes también favorece transporte y logística”, anotó Acosta Burneo.
Minería: lidera por velocidad debido a que sus ventas crecieron 96,9 % en agosto. El experto señaló que los altos precios del oro y cobre, sumado a nuevas inversiones y grandes proyectos en desarrollo, pueden situar a la industria en uno de los principales rubros de exportación; y con ello, empujar de manera colateral el crecimiento de los sectores de construcción, energía, ingeniería y servicios.
Manufactura: obtuvo un incremento en ventas de más de $ 301 millones. Mayor demanda, mejores condiciones financieras e importaciones crecientes de insumos y bienes de capital apuntan a una mayor actividad productiva, describió el economista.
Según el reporte de ventas del SRI, el octavo mes del año representó un incremento de más de $ 4.100 millones frente a los $ 21.601 millones de ventas de agosto del 2025.

La actividad de minas y canteras tuvo el mejor desempeño, como un crecimiento del 9,6 %. Le siguen transporte y almacenamiento (26,9 %), comercio (24 %), suministro de electricidad (20,8 %), turismo (18,3 %), actividades profesionales (14,3 %) y actividades inmobiliarias (13,5 %).

Para el SRI, los resultados ponen en evidencia que existe mayor dinamismo de la actividad productiva y comercial.

En este contexto, el Banco Central recoge en el informe de Programación Macroeconómica 2026-2030, que las ventas acumuladas entre enero y junio del año en curso alcanzaron aproximadamente $ 137 mil millones, arrojando un crecimiento interanual de 10,1 %.

Esta dinámica, dice el Banco, supera al crecimiento registrado en 2025 (8,4 %) y muestra una aceleración frente a 2023 (6,7 %) y 2024 (1,2 %).

El BCE atribuye el crecimiento acumulado de las ventas al fortalecimiento del consumo privado en un contexto de baja inflación; mayor dinamismo de las actividades de comercio y servicios; expansión de las exportaciones no petroleras; normalización gradual del suministro eléctrico respecto a 2024 y el incremento de la recaudación tributaria.

Por el lado del sector financiero, el Banco Central recoge que desde julio de 2025 el crecimiento interanual de las captaciones se redujo de 17,9 % a 10,9 % en julio de 2026, mientras que el crédito privado pasó de tasas cercadas a 8,5 % a 10,4 % en el mismo periodo.

La recuperación de la demanda interna impulsó las necesidades de financiamiento de hogares y empresas, favoreciendo el dinamismo de la cartera, indica el Banco; mientras que las exportaciones no petroleras y las remesas contribuyeron a preservar niveles adecuados de liquidez en el sistema financiero.

Acosta Burneo comentó que el aumento de la liquidez —impulsado por las exportaciones, las remesas y el financiamiento externo— permitió que crecieran los depósitos y, con ellos, el crédito.

“El crédito está impulsando este nuevo motor del crecimiento económico, que está de la mano del consumo de los hogares”, dijo el economista.

La nueva previsión de crecimiento del PIB se fundamenta, entre otros indicadores, en el aumento proyectado del consumo de los hogares (3,3 %), de acuerdo con el BCE.

El entorno también aporta al escenario de crecimiento, brindando mejores condiciones para la inversión. El editor de Análisis Semanal reflexionó que “varias decisiones públicas han contribuido a mejorar las condiciones para invertir y producir”.

El efecto de esto se combina con otros elementos del mercado como la liquidez, la demanda y los precios internacionales. “El reto ahora es consolidar esos avances y resolver los cuellos de botella pendientes”, apuntó.

Acosta Burneo enlistó cinco avances que favorecen la inversión y producción. El primero es el descenso sostenido del riesgo país, estabilizándose en un promedio de 400 puntos, y el retorno de Ecuador a los mercados internacionales en 2026.

El segundo aspecto es la apertura comercial, con una agenda marcada por los acuerdos con Corea del Sur, Canadá y Emiratos Árabes; así como nuevas negociaciones abiertas.

La minería es el tercer avance, que ganó terreno con la reforma legal aprobada este año, que amplía la etapa de exploración hasta quince años y simplifica el paso entre subfases. Además, de reglas más claras para la consulta previa.

En cuarto lugar está la vivienda y construcción, con financiamiento a tasas preferenciales, nuevos parámetros para vivienda de interés social y mayor inversión pública.

Y finalmente el sector de energía, que tiene “más espacio para inversión privada, autogeneración y venta de excedentes”.

En la orilla de lo que “falta consolidar”, el economista señaló que se requiere reforzar la disciplina fiscal; completar las ratificaciones de acuerdos comerciales y cumplir exigencias de acceso a mercados; seguridad jurídica y previsibilidad; reducir la tramitología y facilitar el acceso a crédito de vivienda; y acelerar proyectos privados de nueva generación energética.

“El Gobierno ha trabajado, ha avanzado en el proceso de poner en orden las cuentas fiscales, y eso se ve reflejado en el riesgo país. Todavía el proceso de poner en orden las cuentas fiscales no ha terminado. El acuerdo con el Fondo Monetario contempla un ajuste hasta 2028″, comentó.

A futuro, el país tiene el desafío de mejorar lo que ya hace bien y seguir construyendo desde lo que se tiene, aprovechando la fortaleza de las exportaciones de bienes primarios, agregando valor, tecnología y conocimiento, indicó, para lo cual la inteligencia artificial puede ser una herramienta valiosa.

Ecuador, además, puede dar el salto hacia actividades más sotificadas y exportar conocimiento.

“Estas son oportunidades, no sectores que deba escoger el Estado. Los próximos motores surgirán del descubrimiento empresarial. El desafío de la política pública es seguir mejorando el entorno: remover barreras, proteger la inversión, ampliar mercados y dejar que empresarios y emprendedores descubran dónde Ecuador puede competir”, concluyó Alberto Acosta Burneo, en un análisis que realizó a partir de la última actualización del Banco Central sobre la previsión de crecimiento del PIB en 2026. (I)

Fuente: El Universo

COMPARTIR ESTA NOTICIA

Facebook
X