Este lunes, Ucrania reportó con satisfacción nuevos bombardeos de largo alcance contra instalaciones energéticas y militares ubicadas en territorio ruso. La jornada también estuvo marcada por una advertencia del Kremlin de que Kiev deberá asumir las consecuencias de su ofensiva sostenida durante los últimos meses.
El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, difundió en redes sociales los pormenores de las operaciones ejecutadas durante la madrugada. “Anoche nuestros ataques fueron dirigidos contra dos instalaciones de defensa en las regiones de Tula y Vorónezh”, señaló. Agregó que unidades del Servicio de Seguridad (SBU) atacaron objetivos petroleros en la región de Krasnodar. En total, los blancos alcanzados incluyeron:
- Dos instalaciones de defensa en Tula y Vorónezh.
- Objetivos petroleros en Krasnodar.
- Infraestructura para lanzamiento de drones en Kaluga y Oriol.
- Posiciones militares en Briansk.
- Una operación en el mar Negro.
Zelensky subrayó que estas acciones son una respuesta directa a los bombardeos rusos “contra la vida”, registrados horas antes en Kiev y Járkov, que dejaron varios muertos y decenas de heridos. Agradeció el esfuerzo de sus tropas por trasladar la guerra al lugar donde se originó y remarcó que Moscú “debe dejar de escalar” el conflicto.

Estas incursiones se han vuelto casi cotidianas en los últimos meses, a medida que Ucrania amplió su capacidad para golpear puntos distantes del frente. Un antecedente notable es el ataque contra una planta de procesamiento de gas en Novi Urengói, situada a más de 3.000 kilómetros de la línea de combate.
La estrategia ucraniana generó reparos en Washington. El presidente Donald Trump propuso a su homólogo ucraniano reorientar los esfuerzos hacia otro tipo de blancos, en medio de la escasez de combustible y el aumento de precios provocado por los daños al suministro ruso.
En el bando ruso, el presidente Vladímir Putin firmó un decreto que restringe la divulgación pública de datos vinculados al sector energético, salvo que las propias empresas decidan compartirlos. Los contenidos vedados incluyen:
- Estadísticas aduaneras.
- Volumen de procesamiento de combustible.
- Funcionamiento de las refinerías.
- Identidad de los compradores.
- Precios de venta.
- Medios de transporte utilizados.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, lanzó una advertencia directa:
“Ucrania tendrá que pagar un precio por las acciones llevadas a cabo en los últimos meses”.
Asimismo, subrayó que la prioridad de Rusia en cualquier negociación es garantizar su seguridad:
“Debemos asegurarnos de que nadie se sienta tentado de anunciar planes para asestar un golpe devastador contra Rusia”.
El viernes previo, Putin había manifestado que Moscú está dispuesta a reanudar las conversaciones con Ucrania tras las elecciones parlamentarias de septiembre. No obstante, expresó su malestar por un ataque ejecutado durante la jornada electoral, que describió como un golpe contra colegios de votación, y por otro con drones contra San Petersburgo durante un foro económico en junio. Indicó que todas las propuestas para resolver el conflicto siguen sobre la mesa, pero que su país debe evaluar cuáles benefician más sus propios intereses.
Ese mismo día, Zelensky reveló una nueva propuesta de Washington para reactivar las conversaciones a tres bandas, con Emiratos Árabes Unidos como sede, sin que aún se haya fijado una fecha. El formato replica el esquema vigente hasta febrero de este año, interrumpido por la falta de acuerdos relevantes y por el retiro de Estados Unidos como mediador tras el inicio de su conflicto con Irán.
Entre los puntos sin resolución continúan el control de la central nuclear de Zaporiyia, las garantías de seguridad para Kiev y la soberanía sobre los territorios perdidos durante los cuatro años y medio de guerra.
Fuente: Infobae