El pasado miércoles, James Copenhaver, uno de los tres asistentes que resultaron heridos durante el intento de magnicidio contra el entonces candidato presidencial y expresidente Donald Trump en un mitin de campaña en 2024, falleció a los 76 años en un hospital de Pittsburgh. La noticia fue confirmada por su abogado, Joseph Feldman.
Copenhaver recibió impactos de bala en un brazo y en el abdomen el 13 de julio de 2024, cuando un joven de 20 años abrió fuego desde una azotea cercana al evento realizado en Butler, Pensilvania. Una de las balas rozó la oreja derecha de Trump, quien fue evacuado rápidamente del lugar.
El hombre se encontraba en las gradas durante el ataque y las heridas le dejaron secuelas permanentes, entre ellas dificultades de movilidad que lo obligaban a usar un bastón. El médico forense del condado de Allegheny informó que Copenhaver murió en el Hospital West Penn de Allegheny Health Network, en Pittsburgh. El comunicado no especificó si su deceso estuvo directamente relacionado con las lesiones sufridas en el atentado.
Su abogado, Joseph Feldman, informó en nombre de la familia que Copenhaver falleció acompañado por sus seres queridos. El hombre y su esposa, Marianne, presentaron en junio una demanda contra el Gobierno federal argumentando que, bajo la mirada de la pareja, el Servicio Secreto y el Departamento de Seguridad Nacional no garantizaron una protección adecuada durante el acto político. La denuncia señaló que Copenhaver fue sometido a varias cirugías, incluida la extirpación de una parte del colon, y padeció daños renales, lesiones en otras zonas del cuerpo y pérdida de sensibilidad en una pierna. El escrito calificó las heridas como “debilitantes, graves, permanentes y que le cambiaron la vida”.

Otros dos espectadores también resultaron heridos de bala durante el atentado. David Dutch logró sobrevivir, mientras que Corey Comperatore murió en el lugar al proteger a su familia de los disparos.
La familia recordó a Copenhaver como esposo, padre y abuelo, y destacó su servicio militar. “La dedicación de James a este gran país fue una parte fundamental de su vida”, expresó el comunicado. “Como veterano, sirvió con orgullo a nuestra nación en las fuerzas armadas, y su amor por la patria nunca flaqueó. James fue un verdadero patriota estadounidense que creía profundamente en las libertades e ideales sobre los que se fundó esta nación, y encarnó las mejores cualidades de nuestro gran país”, añadió la familia.
El presidente Donald Trump también se pronunció sobre la muerte de Copenhaver en redes sociales, calificándola como “una pérdida inmensa” y definiéndolo como “un verdadero patriota estadounidense”.
“Hace más de dos años, en Butler, Pensilvania, un pistolero desquiciado intentó sofocar nuestro movimiento ‘Estados Unidos Primero’. En cambio, Jim y tantos otros maravillosos patriotas que aman a nuestro país, se mantuvieron unidos en defensa de nuestros valores compartidos de libertad, independencia y justicia. Tras resultar herido protegiendo a su familia, Jim demostró una valentía extraordinaria, continuando con coraje la lucha y manteniendo un espíritu positivo a pesar de las dificultades inimaginables”, recordó el mandatario a través de su perfil en Truth Social.

Y concluyó: “Su legado imborrable de amor y devoción perdurará para siempre. Nuestras condolencias y oraciones están con la familia Copenhaver, especialmente con su increíble esposa Marianne”.
Fuente: Infobae