Las Fuerzas Armadas de Pakistán ejecutaron este jueves una serie de bombardeos aéreos contra diez puntos estratégicos dentro de territorio afgano, los cuales —según informó Islamabad— eran empleados «para el lanzamiento y almacenamiento» de aeronaves no tripuladas. La acción militar se produce como represalia directa por el lanzamiento de ocho drones desde suelo afgano ocurrido el día anterior.
El ministro de Información de Pakistán, Ataulá Tarar, confirmó a través de redes sociales que se trató de «ataques aéreos y con drones de precisión contra diez emplazamientos en Afganistán utilizados para el lanzamiento y almacenamiento de dichos aparatos». En su comunicado, calificó las operaciones como «deliberadas, precisas, calibradas y proporcionadas, limitándose estrictamente a objetivos militares identificados y directamente vinculados a los intentos de ataque contra Pakistán».
Tarar justificó la ofensiva apelando al «derecho soberano» de Islamabad a la «legítima defensa» tras la incursión de ocho drones desde Afganistán en la víspera, una maniobra que tildó de «deliberada e ilegal». En sus declaraciones, el funcionario subrayó que dicho acto «constituye una violación flagrante de la soberanía y la integridad territorial de Pakistán, así como un acto de agresión grave e inaceptable», y aseguró que su gobierno lo condena «en los términos más enérgicos».
Pese a la gravedad de la situación, Tarar afirmó que «los sistemas de defensa aérea de Pakistán detectaron, rastrearon y neutralizaron todas las plataformas intrusas antes de que pudieran alcanzar sus objetivos previstos, frustrando así por completo el intento de ataque». No obstante, advirtió que «Pakistán no aceptará ni tolerará ataques lanzados desde territorio afgano, ya sea por grupos terroristas o por el propio régimen talibán afgano».
El ministro lanzó una advertencia clara: cada «violación de la soberanía» paquistaní recibirá una «respuesta inmediata y contundente». Asimismo, instó al régimen talibán a «cesar de inmediato toda actividad hostil contra Pakistán y a cumplir sus obligaciones internacionales». No obstante, aclaró que el Ejecutivo paquistaní «no busca una escalada del conflicto y mantiene su compromiso con la paz regional, el diálogo y una interacción constructiva».
En un tono firme, Tarar precisó que ese compromiso «no debe confundirse con debilidad ni con una tolerancia ilimitada ante acciones hostiles». La zona fronteriza entre ambos países arrastra años de inseguridad, alimentada especialmente por los ataques del Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP). Islamabad ha acusado repetidamente a India y a los talibanes afganos de respaldar a esa organización, señalamientos que tanto Nueva Delhi como Kabul han rechazado. Estas tensiones ya habían escalado a finales de febrero, cuando Pakistán lanzó bombardeos contra supuestos objetivos del TTP en territorio afgano.
Fuente: Infobae