Durante años, el público conoció a Diana de Gales como una figura carismática y popular, pero detrás de esa fachada existió un profundo dolor que su hermano, Charles Spencer, ha decidido compartir en sus memorias. En la obra El canto del cisne. Diana, mi hermana, el conde rescata episodios desconocidos de la vida de Lady Di y ofrece su visión sobre los años más turbulentos de la princesa.
En una entrevista con motivo del lanzamiento del libro, Spencer habló sin reservas sobre el deterioro que sufrió su hermana durante su matrimonio con el entonces príncipe Carlos. Al ser consultado si Diana dejó de ser feliz tras casarse, su respuesta fue contundente:
“Se puso muy delgada. Contempló el suicidio, fue a los acantilados que hay en el sur de Inglaterra donde la gente va a quitarse la vida, pero dudo que hubiera dejado a sus hijos”.
Las memorias detallan varios momentos en los que su hermana estuvo al borde del colapso. El primero ocurrió semanas antes de la boda real. Según Spencer, Diana —llamada Duch en el ámbito familiar, apodo derivado de duquesa— le comunicó a su padre que no podía continuar con el enlace. La respuesta fue dura: su padre consideró que ya era tarde para detener los preparativos y le aseguró que era “imposible echarse atrás”.

La situación se agravó en vísperas de la ceremonia. Spencer sostiene que, el día antes de la boda, Carlos confesó a Diana que estaba contento de casarse, pero que “no estaba enamorado”. Esta revelación, según el conde, explica el profundo malestar que la princesa arrastró desde entonces. La angustia llegó a tal punto que Diana contempló quitarse la vida. En sus últimos años, relata Spencer, condujo ella misma “más de una vez” hasta los acantilados de Beachy Head, en East Sussex.
Los acantilados de Beachy Head forman parte de la costa conocida como The Seven Sisters, uno de los paisajes más emblemáticos del sur de Inglaterra. Sus paredes de tiza se elevan aproximadamente 162 metros sobre el nivel del mar y ofrecen vistas al Canal de la Mancha. Aunque de gran belleza natural, el lugar es tristemente célebre por los numerosos suicidios registrados allí.
Spencer también recuerda comentarios hirientes de Carlos hacia Diana. Entre ellos, uno pronunciado después del compromiso:
“Vaya, estamos un poco gorditas por aquí, ¿verdad?”
Además, afirma que, poco antes de la boda, una amiga de Diana le contó que Carlos le había confesado que no estaba enamorado de ella.

Del divorcio a una vida que quería recuperar
La ruptura del matrimonio es otro punto clave en las memorias. Spencer cuenta que Diana le dijo durante un almuerzo:
“Me voy a divorciar”
El conde tuvo que tomarse unos segundos para responder y le recordó que ambos habían vendido “una historia de cuento de hadas”. Ella replicó:
“Pero, Carlos, mi marido está enamorado de su ayuda de cámara”.
Tras el divorcio, Diana comenzó a imaginar otras posibilidades para su futuro. Una de ellas sorprende:
“¿Crees que sería una buena primera dama de Estados Unidos?”
Según Spencer, uno de sus pretendientes estadounidenses le aseguró que podía llegar a la presidencia si ella aceptaba casarse con él. La posibilidad del cargo, asegura, llegó a seducir a Diana más que la relación sentimental.
Fuente: Infobae