La tierra comenzó a moverse y con ella también cambió el ritmo de los negocios en el sur de Quito. Desde el 29 de agosto, maquinaria, trabajadores y cierres viales marcaron el inicio de la construcción de la avenida Escalón 1, una nueva conexión de 5,6 kilómetros que busca unir las avenidas Simón Bolívar y Mariscal Sucre.
El precio de la nueva vía del sur de Quito: 730 días de obras y hasta 80 % menos ventas.
La obra atravesará sectores de Quitumbe, Turubamba, Guamaní y La Ecuatoriana. Contempla cuatro carriles, aceras y nueve soluciones viales que ayudarán a cerca de 85.000 personas.
Este paquete de construcción, rehabilitación vial y remodelación de semáforos y señalización contempla una prolongación de 40 kilómetros con $ 121 millones de inversión municipal. No obstante, solo la nueva arteria vial costará $ 23,5 millones.
“Iniciamos el sábado 29 con dos tramos: el primero que sale desde la calle E-10 y el tramo del puente de Caupicho. Esto representa una megaobra y es el inicio de la transformación vial en el sur con el Escalón 1”, comentó Franklin Sánchez, gerente de Obras Públicas de la Empresa Pública Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop).

Pero mientras para el Municipio se empieza a dibujar una nueva ruta, para quienes viven y trabajan junto a los primeros frentes de construcción la realidad es otra: calles intervenidas, menos circulación y clientes que ya no llegan como antes.
Comerciantes reportan pérdidas de hasta el 80 %
Comerciantes de la zona aseguran que sus ventas han caído hasta en un 80 % desde que comenzó la obra. El movimiento que antes llegaba hasta sus puertas ahora se enfrenta al polvo, la maquinaria y los cambios en los accesos.
“La gente camina, pero no compra. Cuando ya esté, ahí será un mejoramiento, pero no piensan en nosotros, en el proceso. Ahora no hay ni carros”, apuntó una comerciante de la calle E-10, lugar adonde ingresó la maquinaria y en el que generaron cercos en ambos extremos por donde se ha levantado el asfalto antiguo.
La mujer avizoró que a fin de mes será difícil completar el valor del arriendo, que asciende a $ 250, ya que en solo cinco días de cierres las ventas han disminuido por lo menos en un 80 %.
“Estamos complicados. Aquí no vendemos ni un dólar. No hay gente, no pasan los carros, y nosotros somos personas que vivimos de los negocios. Diariamente, siquiera se vendía de $ 50 a $ 100, pero ahora nada”, sostuvo Irlanda Martínez, comerciante de frutas y verduras en el sector.
Falta de socialización y temor a las expropiaciones
Ellos aseguraron que el Municipio no tuvo una correcta socialización con los moradores del barrio. “De la noche a la mañana vinieron a dejar unos volantes; yo no he recibido. Que le han dicho que la presidenta informe, pero tampoco dijo nada. Entonces, ¿cómo programamos algo así?”, apuntó la vendedora.
No obstante, desde la entidad municipal añadieron que ellos entregaron el plan de obra a los vecinos y comerciantes del barrio para que puedan acogerse al plan establecido y no se vean afectados.
“La gente sí ha sido socializada, ha acogido bien lo demandado. Se ha coordinado también con la Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) para organizar los cierres y rutas alternas por la zona”, esclareció el gerente de la entidad.

El denominado Escalón 1 evitará que las personas residentes tengan que entrar al centro de Quito para tomar la Mariscal Sucre, estrategia que la gente aplaude, pero con el miedo constante de que las herramientas de construcción destruyan todo a su paso y el cabildo no responda por los bienes inmuebles expropiados.
“A mí no me dijeron nada; sé que a otros vecinos sí les propusieron. Tengo miedo de eso, pero en definitiva tenemos que esperar para ver qué mismo pasa, porque por aquí está previsto un paso a desnivel, según contaron los del Municipio”, mencionó Segundo Barriga, propietario de un grupo de locales.
Dos años de trabajos en el sur de Quito
El escenario no será pasajero. El contrato contempla 730 días de trabajos, es decir, dos años de intervención: desde el 29 de agosto de 2026 hasta finales de julio de 2028. Es una cuenta regresiva larga para quienes esperan que la nueva vía traiga más movilidad y oportunidades, pero que hoy deben encontrar la manera de mantener abiertos sus negocios mientras la ciudad construye el camino hacia el futuro.

En total serán quince barrios entre los cuatro sectores de Turubamba, Guamaní, La Ecuatoriana y Quitumbe, que se beneficiarán además de un intercambiador en la Simón Bolívar con nuevas rampas de ingreso y salida en ambos sentidos, facilitando la conexión con la nueva arteria y mejorando la circulación vehicular en esta zona. (I)
Fuente: El Universo