El mandatario francés, Emmanuel Macron, tiene previsto comenzar este sábado una visita de tres jornadas a San Pedro y Miquelón, un lejano archipiélago galo situado en el Atlántico Norte. Allí sostendrá un encuentro con el primer ministro de Canadá, Mark Carney, en un clima de creciente fricción con la administración del presidente estadounidense, Donald Trump.
Este territorio, conformado por tres islas y habitado por menos de 6.000 personas, está localizado a unos 25 kilómetros de Terranova. Será la primera vez en más de una década que un presidente francés lo visite. El último jefe de Estado de Francia en llegar al archipiélago fue François Hollande, en 2014.
La presencia de Macron tiene además un fuerte significado simbólico debido a la ubicación de San Pedro y Miquelón, el único territorio que aún conserva Francia en América del Norte. Es un vestigio de los extensos dominios que París controló en el pasado en zonas que hoy pertenecen a Canadá y Estados Unidos.
Macron sostiene que el segundo mandato de Trump reforzó su postura sobre la necesidad de que Europa tenga mayor soberanía, sobre todo en materia de seguridad. La visita se da además en medio de las tensiones entre Washington y Ottawa, después de que Trump planteara en repetidas ocasiones que Canadá podría convertirse en el “estado 51” de Estados Unidos y se refiriera a Carney como “gobernador Carney”.
Por su parte, Carney recibió una propuesta para que Canadá se convierta en el primer “miembro asociado” de la Unión Europea, una iniciativa surgida en medio del debate sobre los vínculos entre Ottawa y el bloque europeo. El primer ministro canadiense llegará el domingo a San Pedro y Miquelón y será el primer jefe de Gobierno de Canadá que visite el territorio.

La presidencia francesa indicó que el encuentro conjunto buscará resaltar que Canadá y Francia comparten “los mismos valores de libertad, democracia, Estado de derecho y respeto por la soberanía de las naciones”.
“En un mundo marcado por el regreso de la política de poder, las tensiones geopolíticas y nuevas formas de dependencia, Francia y Canadá comparten una ambición común: trabajar juntos, y con todos los países que comparten estos valores, para fortalecer su capacidad de tomar decisiones y actuar de manera independiente”, afirmó el Palacio del Elíseo.
La oficina de Carney, a su vez, citó al primer ministro canadiense al señalar: “Canadá y Francia comparten más que una frontera. Compartimos una historia, valores comunes y un compromiso decidido con la construcción de un mundo más seguro y próspero. En un mundo incierto, el presidente Macron y yo entendemos la importancia de esta relación”.
Trump publicó a principios de septiembre una imagen con un mapa de América del Norte en el que distintas zonas, entre ellas Canadá, aparecían coloreadas con la bandera estadounidense. El presidente estadounidense también calificó en reiteradas oportunidades a Canadá como el “estado 51” de Estados Unidos.
Carney, en contraste, describió a Canadá como “el más europeo de los países no europeos”.
El archipiélago que recibirá a ambos dirigentes forma parte de los territorios franceses de ultramar ubicados en distintas regiones del mundo. Su situación también presenta problemas económicos y sociales vinculados con su aislamiento geográfico.

La localidad de Miquelón comenzó un proceso de traslado hacia el interior de la isla ante el aumento de la amenaza asociada al ascenso del nivel del mar. Se trata de una de las primeras reubicaciones de una comunidad francesa motivadas por el cambio climático, y está prevista una segunda fase del traslado.
El territorio también atraviesa un descenso demográfico. Las muertes superan a los nacimientos, mientras que parte de los jóvenes se trasladan a la Francia continental o a Canadá para estudiar y con frecuencia no regresan al archipiélago.
(Con información de AFP)
Fuente: Infobae