El Gobierno de la República Democrática del Congo (RDC) informó este lunes que la epidemia de ébola que comenzó a mediados de mayo en la zona oriental del país ya acumula 7.200 casos confirmados y aproximadamente 3.500 decesos. La noticia llega días después de que se confirmara que la enfermedad se ha expandido a una provincia del noroeste congoleño.
Según el último reporte del Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), hasta la fecha se han registrado exactamente 7.200 contagios y 3.475 fallecimientos. De esa cifra, 1.712 personas lograron recuperarse, mientras que 923 pacientes permanecen hospitalizados o en aislamiento en este momento.
La tasa de letalidad asciende al 48,3%, mientras que el seguimiento de contactos alcanza un 88%, de acuerdo con un comunicado difundido por el Ministerio de Comunicación congoleño en sus redes sociales.
“La vigilancia se mantiene intensificada, especialmente en Ituri y Kivu Norte, así como en las provincias recientemente afectadas —entre las que figuran Kivu Sur, Tshopo, Alto Uélé, Bajo Uélé y Ubangi Sur— y en las que se encuentran en situación de riesgo”, destacó el ministerio.
Este brote ya es el más mortífero en la historia de la RDC, superando al registrado entre 2018 y 2020. Las proyecciones indican que podría incluso rebasar al brote de 2014-2016 en África occidental, que dejó 28.616 casos y 11.325 muertos en Guinea, Liberia y Sierra Leona, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Cabe recordar que la RDC —que en diciembre de 2025 declaró finalizado otro brote en la región de Kasai— es considerada la nación con mayor experiencia mundial en el manejo del ébola. Ha enfrentado más de una docena de brotes desde que el virus fue identificado en 1976, cuando surgió un doble foco, uno de cuyos epicentros fue la localidad congoleña de Yambuku, a orillas del río Ébola, del cual tomó su nombre la enfermedad.
Fuente: Infobae