Cadena perpetua para dos mujeres por asesinato de joven trans en NY

El 8 de septiembre, la jueza Kristina Karle, del Tribunal Supremo del condado de Ontario, en el estado de Nueva York, dictó sentencia contra Precious Arzuaga y Jennifer Quijano. Ambas recibieron la pena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional por el asesinato en primer grado de Sam Nordquist, un joven trans de 24 años originario de Minnesota.

El caso se remonta a principios de 2025, cuando la desaparición de Nordquist desencadenó una investigación por homicidio que involucró a siete personas. Según la fiscalía, el joven fue víctima de semanas de cautiverio y agresiones. Las condenas de Arzuaga y Quijano son las primeras en firme dentro de esta causa, que aún tiene tres imputados a la espera de juicio.

Cargos y penas impuestas

Arzuaga, de 40 años, se declaró culpable de 11 cargos, entre ellos asesinato en primer grado, secuestro, abuso sexual agravado, ocultamiento de cadáver, conspiración, coacción y puesta en peligro del bienestar de un menor. La fiscalía la identificó como la cabecilla del grupo. Precious Arzuaga y Jennifer Quijano recibieron cadena perpetua sin libertad condicional por el asesinato en primer grado de Sam Nordquist en Nueva York.

Quijano, de 32 años, enfrentó cargos similares y recibió una condena compuesta: 25 años a cadena perpetua por secuestro; entre 8 años y 4 meses y 25 años por conspiración en segundo grado; 25 años por abuso sexual agravado; entre 1 y 4 años por ocultamiento de cadáver; y 364 días por puesta en peligro de un menor. Ambas mujeres deberán registrarse como delincuentes sexuales.

Declaraciones durante la audiencia

Antes de dictar sentencia, la jueza Karle se dirigió directamente a Arzuaga:

“Todos queremos saber por qué alguien tan bueno fue arrebatado de manera tan trágica. ¿Fue porque Sam era todo lo que tú no eras y nunca serás?”

Por su parte, Arzuaga pidió disculpas a la familia de Nordquist y dijo:

“Lo que dijo la familia antes es verdad: Sam me quería a mí y a mis hijos. Voy a aceptar el castigo que sea ante todos.”

Quijano, a través de su abogado, expresó:

“Desearía poder volver atrás y hacer todo diferente, pero no puedo. Lo único que puedo hacer ahora es asumir la responsabilidad por mi conducta.”

La madre de la víctima, Linda Nordquist, pronunció un emotivo discurso:

“¿Cómo se sobrevive sabiendo que tu hijo estuvo rodeado de personas capaces de una crueldad tan inimaginable? La respuesta es que no se sobrevive. Simplemente se aprende a cargar un dolor tan pesado que te cambia para siempre.”

Investigación del crimen

Sam Nordquist salió de Minnesota el 28 de septiembre de 2024 con un boleto de ida y vuelta hacia Nueva York. Había conocido a Arzuaga por internet, quien lo convenció de visitarla. Su familia esperaba su regreso en dos semanas, pero nunca abordó el vuelo de retorno. La investigación por la desaparición de Sam Nordquist comenzó el 9 de febrero de 2025 y sus restos fueron hallados tres días después en un campo de Benton.

El 9 de febrero de 2025, sus familiares denunciaron su desaparición ante la Policía del Estado de Nueva York. Tres días después, sus restos fueron hallados en un campo en Benton, condado de Yates. Las autoridades determinaron que murió en un motel de Hopewell, en la región de los Finger Lakes, tras semanas de agresiones físicas y psicológicas. Según la acusación, los imputados lo mantuvieron cautivo, obligándolo a permanecer de pie o de rodillas frente a una pared, mientras lo agredían de múltiples formas.

Móvil del crimen y otros acusados

La fiscal auxiliar Sara Van Strydonck calificó a Quijano como “el músculo” de la operación, señalando su participación activa en agresiones y abusos. También indicó que Arzuaga obligó a sus dos hijos menores —de 7 y 12 años en ese entonces— a participar en parte de las agresiones. Sobre el móvil, Van Strydonck afirmó:

“El motivo por el que Jennifer Quijano quería que Sam estuviera muerto no es único: es un relato tan viejo como el tiempo. Es celos.”

Sin embargo, las autoridades no encontraron pruebas suficientes para clasificar el caso como crimen de odio.

Otros cinco detenidos en febrero de 2025 aún están vinculados al caso. Kyle Sage y Emily Motyka se declararon culpables de asesinato y secuestro en segundo grado, cargos de menor gravedad. La sentencia de Sage está prevista para el 2 de diciembre; la de Motyka aún no tiene fecha. En tanto, Patrick Goodwin, Kimberly Sochia y Thomas Eaves se declararon inocentes y sus juicios se realizarán el próximo año.

Fuente: Infobae

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