Deportistas recorrieron la avenida Samborondón en memoria de Mónica Martinich: “En casa nos esperan”

Un grupo de personas vestidas de blanco caminó por la avenida Samborondón la mañana de este domingo, 6 de septiembre.

Corredores, ciclistas, familiares y amigos partieron desde el sector donde dos días antes murió atropellada Mónica Andrea Martinich, de 38 años, durante uno de sus entrenamientos, y avanzaron hasta el parque Bicentenario con pedidos de mayor control vial y de respeto hacia quienes practican deporte en las calles.

Cuatro personas encabezaron el recorrido con un cartel y detrás avanzaron integrantes de grupos de running, ciclismo y triatlón procedentes de Guayaquil y Samborondón. La convocatoria nació de los compañeros de entrenamiento de Martinich y se pidió a los asistentes que acudieran vestidos de blanco.

Martinich era conocida en la comunidad deportiva por participar en maratones de Guayaquil y Miami. La madrugada del pasado 4 de septiembre estaba corriendo junto con una mujer y un hombre cuando fue atropellada.

Sus dos acompañantes lograron apartarse y resultaron ilesos. Una camioneta circulaba junto a ellos como resguardo durante el entrenamiento.

Sara Vélez, de 45 años, explicó que la caminata buscaba recordar a su compañera y llevar un mensaje a quienes utilizan diariamente las vías. “Queremos hacer conciencia a toda la ciudadanía en general, a conductores, peatones, a respetar las leyes de tránsito, a respetar la vida de los seres humanos”, expresó.

La convocatoria se extendió a deportistas que entrenan en diferentes sectores de Guayaquil y Samborondón. El pedido se concentró durante el trayecto en los controles de tránsito, la conducta de quienes manejan y las condiciones bajo las cuales corredores y ciclistas salen a ejercitarse.

El pedido de los deportistas en las vías
Joel, entrenador de Martinich y uno de los organizadores, explicó que las horas escogidas para correr responden en gran medida a las responsabilidades que los integrantes deben cumplir después.

“Muchos son madres de familia, padres de familia, que entrenamos hasta las 06:30 porque ya para las 07:00 tienen que estar saliendo a dejar a los niños a las escuelas”, explicó.

Mónica formaba parte de esa rutina. Entrenaba en la madrugada y después continuaba con sus responsabilidades como madre y trabajadora. Joel compartió con ella entrenamientos, reuniones, dificultades durante la preparación y las metas deportivas que se planteaba.

Al hablar de lo que esperan luego de su muerte, fue concreto: “Más controles, más controles en las vías”. Y planteó, además, que las autoridades trabajen en sitios cercanos a las zonas residenciales, donde las personas puedan correr o practicar ciclismo sin depender permanentemente de las calles y avenidas.

A pocos metros caminaba Andrea Dávila. Su historia con Mónica comenzó mucho antes de los entrenamientos y las carreras. La conocía desde que era pequeña y, cuando recibió la noticia de su muerte, los primeros recuerdos que regresaron fueron de aquella época.

“Lo primero que me vino a la mente fue cuando ella era más chiquita. Las risas, los juegos”, contó Dávila. La recordó como una mujer dedicada a su familia, madre de dos niñas y vinculada durante años al deporte.

Este domingo caminó por ella desde dos lugares, como amiga y como deportista. Dávila conoce las condiciones en las que corredores y ciclistas salen diariamente y señaló que la falta de sitios adecuados los obliga a utilizar las vías para entrenar.

“Somos seres humanos que estamos haciendo deporte; no le hacemos daño a nadie. Yo estoy aquí como deportista y por mi familia”, expresó y añadió: “Somos madres de familia, somos padres de familia, en las casas nos esperan todos”.

Para Dávila, la pérdida de su amiga requiere acciones que permitan reducir los riesgos para quienes salen a ejercitarse. “No necesitamos que el mundo entre en conciencia por la pérdida de una persona para poder tomar acciones”, manifestó.

Manuel Calderón caminó como integrante de la comunidad de corredores y centró su pedido en el comportamiento de los conductores. Señaló que las personas que utilizan las vías para ejercitarse buscan continuar practicando deporte y requieren que sus derechos sean respetados durante esos desplazamientos.

La caminata siguió por la avenida Samborondón, pasó por las inmediaciones de la Plaza Comercial Biblos y continuó hacia el parque Bicentenario. Durante el desplazamiento, vigilantes de tránsito custodiaron la manifestación.

Antonio Flores, residente de Samborondón desde hace 16 años y practicante de deporte, consideró necesario instalar señalización que advierta a los conductores sobre la presencia frecuente de corredores y ciclistas.

“Pongamos un letrero inmenso: ‘Samborondón, ciudad del deporte, respetemos al ciclista, respetemos al deportista’”, planteó Flores al referirse a una de las medidas que considera necesarias.

El recorrido terminó en el parque Bicentenario. Durante el trayecto, los participantes insistieron en tres pedidos dirigidos a las autoridades y los conductores: mayores controles en las vías, señalización para advertir sobre la presencia de deportistas y lugares donde puedan entrenar cerca de sus viviendas.

Para quienes conocieron a Mónica, la caminata tuvo además el propósito de mantener presente a la mujer con quien compartieron entrenamientos, carreras y años de amistad.

Fuente: El Universo

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