Un giro significativo se registró este viernes 4 de septiembre en el caso de Paola Buenrostro, cuando la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) consiguió que un juez vinculara a proceso a Arturo “N” por el delito de feminicidio agravado. La acusación inicial, presentada casi una década atrás, era por homicidio calificado. La resolución judicial llegó casi diez años después del asesinato de Paola, ocurrido el 30 de septiembre de 2016.
Durante la audiencia, la Fiscalía capitalina expuso las pruebas reunidas y, con el apoyo de la asesoría jurídica, argumentó la necesidad de reclasificar el delito. El juez determinó mantener a Arturo “N” en prisión preventiva y fijó un plazo de tres meses para culminar la investigación complementaria.
Este fallo se produjo días después de que el imputado fuera detenido y de una primera audiencia, celebrada el 1 de septiembre, que generó fuertes protestas debido a la clasificación inicial del crimen.
La captura de Arturo “N” tras casi una década de búsqueda
La detención de Arturo “N” se concretó el 31 de agosto de 2026 en la colonia El Tráfico, municipio de Nicolás Romero, Estado de México. La orden de aprehensión, emitida el 19 de octubre de 2016 por homicidio calificado, fue ejecutada por la Policía de Investigación (PDI), que realizó diversas diligencias tanto en la Ciudad de México como en el Estado de México.

Para localizar al sospechoso, la Fiscalía capitalina solicitó la colaboración de la Fiscalía General del Estado de Baja California, lo que permitió descartar varias ubicaciones hasta concentrar la búsqueda en Nicolás Romero. En abril de 2023, la institución había ofrecido una recompensa de 500 mil pesos a quien aportara información útil para dar con su paradero.
Según la investigación, la madrugada del 30 de septiembre de 2016, Paola abordó el vehículo de Arturo “N” después de que este contratara sus servicios. Minutos después, ella pidió auxilio a sus compañeras y de inmediato se escucharon dos disparos. Al acercarse al automóvil, las compañeras encontraron a Paola inconsciente en el asiento del copiloto y al imputado con un arma de fuego en la mano. Paola falleció a causa de las lesiones por arma de fuego.
De acuerdo con la revista Global de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Paola trabajaba como sexoservidora en la colonia Tabacalera. El presunto móvil del crimen fue que el hombre, al percatarse de que se trataba de una persona trans, la asesinó.
Protestas por la imputación inicial de homicidio calificado
El 1 de septiembre, un día después de la detención, la Fiscalía imputó a Arturo “N” por homicidio calificado, sin considerar el feminicidio ni el transfeminicidio, según la clasificación de la orden de aprehensión de 2016. Esta decisión desató el rechazo inmediato de Casa de las Muñecas Tiresias A.C., colectivo liderado por Kenya Cuevas.
En un video grabado dentro del Bunker de la fiscalía capitalina, Cuevas denunció que personal del Ministerio Público se refirió a ella como hombre y trabajador sexual, y utilizó un nombre que ella había dejado de usar en sus documentos desde 2016. Exigió la destitución de la fiscal para la Investigación del Delito de Feminicidio, Brenda Celina Bazán Varela, y pidió ser recibida por la fiscal general Bertha Alcalde Luján.
Cuevas recordó que, cinco años antes, junto con la entonces coordinadora de género Sayuri Herrera Román, se había acordado clasificar la carpeta como feminicidio, porque el transfeminicidio aún no estaba tipificado. Ese acuerdo no se reflejó en el reconocimiento de la identidad de género de Paola durante los siguientes cinco años, periodo en el que tampoco hubo notificaciones sobre el avance del caso.
Ese mismo día, la Fiscalía CDMX respondió mediante una tarjeta informativa. Explicó que la orden de aprehensión de 2016 fue por homicidio, conforme al marco jurídico vigente en ese momento, cuando el transfeminicidio no estaba tipificado y las causales para acreditar feminicidio eran más restrictivas.
La institución sostuvo que la diferencia entre ambas acusaciones no radicaba en el reconocimiento de la identidad de Paola, sino en acreditar los supuestos legales que permitieran establecer que la agresión ocurrió por su condición de mujer. Negó que existiera “una práctica, instrucción o intención institucional de carácter transfóbico” y dejó abierta la posibilidad de reclasificar el delito en etapas posteriores, como efectivamente ocurrió días después.
El caso de Paola originó la primera Recomendación por transfeminicidio en la capital
El expediente de Paola fue el primero reconocido como transfeminicidio por la entonces Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, mediante la Recomendación 02/2019. Este documento documentó deficiencias en la investigación inicial y la falta de reconocimiento de la identidad de género de Paola. La FGJCDMX aceptó la recomendación y, en 2021, ofreció una disculpa pública a su memoria y a su familia social.

La exigencia sostenida de justicia por parte de la familia social y de organizaciones trans también impulsó la reforma conocida como Ley Paola Buenrostro, que en 2024 incorporó el delito de transfeminicidio al Código Penal de la Ciudad de México. En febrero de 2026, la FGJCDMX emitió además un nuevo Protocolo de Actuación para la Atención a las Personas de la Comunidad LGBTTTIQ+.
Tras la aprehensión de Arturo “N”, la fiscal general Bertha Alcalde Luján afirmó que la detención representaba “un paso decisivo para que el caso de Paola avance ante los tribunales” y sostuvo que la institución llevaría el proceso “con rigor y perspectiva de género”.
Fuente: Infobae