Las cuentas del Estado mostraron una recuperación durante el primer semestre de 2026, pero detrás de las cifras positivas persiste un problema: la inversión destinada a sostener y ampliar servicios públicos esenciales continúa en niveles bajos.
Así lo advierte el economista Marco Flores en su análisis La sostenibilidad del Presupuesto General del Estado en 2026. Según sus cálculos, el Presupuesto General del Estado (PGE) cerró el primer semestre con un superávit de USD 584,8 millones, frente al déficit de USD 1.530,3 millones registrado en el mismo período de 2025. Los ingresos aumentaron 25,3%, mientras los egresos crecieron 6,2%.
Sin embargo, Flores sostiene que esa mejora tiene un costo. Mientras los intereses de la deuda aumentaron, el ajuste alcanzó a rubros relacionados con la inversión, la compra de bienes y servicios y las remuneraciones. Son partidas que tienen incidencia directa en hospitales, escuelas y obra pública, especialmente para la población que depende de los servicios estatales.
Inversión pública sigue en niveles bajos
El análisis señala que la inversión en activos no financieros llegó a USD 250,3 millones entre enero y junio de 2026, frente a USD 146,5 millones en igual período de 2025. Aunque representa un crecimiento del 70,8%, Flores advierte que el incremento parte de una base muy reducida. Para dimensionarlo, señala que el pago de intereses fue casi nueve veces superior a esa inversión.
Flores sostiene que el problema no se limita a construir nueva infraestructura. También alcanza al funcionamiento de los servicios existentes: durante el semestre los sueldos y salarios disminuyeron 1,4% y la compra de bienes y servicios cayó 1,3%, rubros de los que salen recursos para médicos, docentes, medicinas, insumos y mantenimiento de hospitales y escuelas.
En contraste, los intereses aumentaron 12,6%, hasta alcanzar USD 2.246 millones.
Más ingresos, pero no todos son permanentes
La mejora fiscal también estuvo impulsada por mayores ingresos. Entre enero y junio, estos pasaron de USD 11.578 millones en 2025 a USD 14.507 millones en 2026, un incremento de USD 2.928 millones.
De ese crecimiento, USD 2.235,3 millones -el 76,3%- provinieron del petróleo, aranceles, transferencias y otros ingresos. La recaudación tributaria, por su parte, aumentó USD 693 millones; solo el Impuesto a la Renta y el IVA aportaron USD 1.036 millones adicionales.
Flores advierte, no obstante, que una parte de esos recursos depende de condiciones que pueden cambiar. Por ejemplo, el precio internacional del petróleo se mantuvo durante buena parte del período muy por encima de los USD 53,5 por barril contemplados en el presupuesto, mientras la producción y las exportaciones petroleras retrocedieron durante el semestre.
Para el economista, por tanto, el superávit semestral no debe analizarse únicamente como una señal de saneamiento de las finanzas públicas. Su lectura es que una parte de la mejora ocurre mientras el Estado mantiene comprimida la inversión y los gastos que permiten operar servicios esenciales.
Flores resume su cuestionamiento señalando que una década de desinversión en capacidad de servicio “no es consolidación fiscal, es consumo del patrimonio con el que se atendería a la próxima generación”.
Radio Pichincha
LV