Ucrania busca frenar drones rusos supersónicos que atacan infraestructura

Ucrania se encuentra en una carrera contrarreloj para encontrar formas efectivas de interceptar los drones rusos equipados con motores a reacción, un tipo de aeronave no tripulada mucho más veloz cuyo uso por parte de las fuerzas de Moscú contra centros urbanos se ha intensificado notablemente en semanas recientes, causando graves daños en infraestructuras civiles.

Durante la madrugada del miércoles, una alerta antiaérea por la proximidad de uno de estos drones sonó por primera vez en la región occidental de Leópolis desde que comenzó la actual campaña de ataques, iniciada el jueves pasado y enfocada principalmente en Kiev, así como en centros logísticos de alimentos y el sistema energético.

Posteriormente se reportó una explosión en la cercana ciudad de Ternópil, aunque las autoridades locales no han proporcionado mayores detalles.

La extensión de los ataques a nuevos territorios y su creciente escala genera preocupación entre los ucranianos debido a la falta de métodos confiables para derribar estos drones, que están basados en la serie iraní Shahed y pueden alcanzar velocidades de entre 450 y 500 kilómetros por hora.

Aumento significativo en su uso

De acuerdo con expertos, el incremento en el empleo de drones propulsados por motores a reacción —los modelos Guerán-4 y Guerán-5— representa una respuesta a los innovadores interceptores ucranianos que habían dejado prácticamente inoperativos los modelos rusos utilizados anteriormente.

El modelo de dron Guerán-5 (Ejército de Ucrania)

Su elevada velocidad les permite evadir con facilidad las versiones actuales de los interceptores ucranianos, pequeños drones económicos que se lanzan desde tierra y son guiados para chocar contra los drones enemigos.

Los especialistas comparan estos nuevos artefactos con misiles de crucero ligeros, ya que también tienen mayor capacidad para esquivar algunos sistemas de defensa antiaérea de corto alcance, así como helicópteros.

Actualmente, solo cerca del 60% de los drones con motores a reacción son derribados, en contraste con hasta el 95% de los modelos más antiguos y lentos, según Yuri Ignat, portavoz de la Fuerza Aérea de Ucrania.

En agosto, Rusia lanzó más de 2.800 drones de este tipo, según Ignat. Esta cifra representa un fuerte aumento respecto a los aproximadamente 1.500 drones lanzados en julio, de acuerdo con Serguí Bezkrestnov, asesor tecnológico del presidente Volodímir Zelensky. Ya en julio la cantidad se había quintuplicado con relación a junio.

Rusia sigue lanzando miles de drones de modelos antiguos, pero se encamina a incrementar la proporción de los nuevos hasta al menos la mitad del total, informó la inteligencia militar ucraniana en agosto.

Actualmente, Rusia produce alrededor de 3.000 drones propulsados por motores a reacción al mes.

Estrategias de interceptación y desafíos

La aviación ucraniana, compuesta por cazas MiG-29 de origen soviético, F-16 estadounidenses y aviones de combate Mirage franceses, desempeña un papel fundamental en la interceptación de estos drones rusos, según afirmó el domingo Zelensky.

La táctica rusa de lanzar pequeñas cantidades de drones de manera continua a lo largo del día obliga a utilizar constantemente aviones de combate, que son escasos, y munición costosa para derribar drones relativamente baratos.

“Esto obliga a mantener los aviones constantemente en el aire, en servicio, lo que resulta completamente irracional para utilizar de manera eficaz los recursos de la aviación”, declaró a la televisión Espreso Serguí Zgurets, director de la consultora Defence Express.

Ucrania también carece de suficientes sistemas tradicionales de defensa antiaérea terrestre y de munición para ellos, por lo que desarrollar una versión más rápida de los actuales interceptores de drones se ha convertido en su principal prioridad.

Ya se han probado cuatro modelos y existen planes para aumentar su producción hasta varios miles de unidades, señaló el ministro de Defensa, Yevgueni Jmara.

Sin embargo, los expertos advierten que ampliar la producción podría llevar meses y destacan que Ucrania no está plenamente preparada para esta amenaza, a pesar de que Rusia utilizó por primera vez drones con motores a reacción hace más de un año.

La ausencia de una solución confiable frente a la amenaza de los drones incrementa la inquietud entre los habitantes de Kiev y de otras regiones del norte, sur y este de Ucrania, en medio de los anuncios de Rusia sobre nuevos ataques contra las infraestructuras energéticas de cara al invierno.

“Lo que más me preocupa es que nos puedan dejar sin suministro de agua y sin sistemas de alcantarillado”, declaró a EFE Olena Semeniak, una editora de 32 años de Kiev. “En ese caso, probablemente tendría que marcharme a zonas más seguras en el oeste del país”, señaló.

(EFE)

Fuente: Infobae

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