Estados Unidos mantiene conversaciones con Ucrania sobre la posibilidad de otorgar licencias para la fabricación de interceptores Patriot, según confirmó el secretario de Estado Marco Rubio. Esta opción surge en medio de los reclamos de Kiev por más sistemas de defensa aérea para contrarrestar los ataques rusos.
Rubio, en una entrevista con el periodista Brian Kilmeade en el programa The Brian Kilmeade Show, señaló que la alternativa está siendo evaluada, pero advirtió que no representará una solución inmediata debido a que la producción de este armamento requiere varios años de desarrollo industrial.
“Eso se está negociando ahora. Puede concretarse, pero en realidad no resolverá el desafío de corto plazo al que ellos se refieren. Aumentar la producción, incluso bajo licencia, lleva varios años porque hay que construir estas fábricas. Se trata de armamento altamente sofisticado”, aseguró.
El funcionario explicó que la presión sobre los sistemas Patriot y otros similares se ha extendido mucho más allá del frente ucraniano. “Todo el mundo está pidiendo más interceptores aéreos”, afirmó, y añadió que “se convirtió en la principal necesidad de defensa del planeta”, con pedidos provenientes también de Oriente Medio.
Rubio resumió el dilema en una frase: “Es solo una cuestión de disponibilidad”. Según su exposición, la dificultad no radica únicamente en la decisión política de autorizar la producción, sino en la competencia internacional por un sistema cuya demanda se ha disparado en múltiples conflictos simultáneos.

Al explicar el margen de acción de Washington, Rubio subrayó que el país debe garantizar primero sus propios inventarios. “Tenemos nuestras propias necesidades de defensa; tenemos nuestros propios requerimientos de defensa”, dijo.
Esta declaración pone en primer plano una alternativa que Ucrania ha promovido para ampliar su capacidad defensiva, aunque sin modificar el problema más urgente de Kiev: la protección frente a misiles y bombardeos rusos.
Antecedentes del pedido ucraniano
El presidente Volodimir Zelensky ya había planteado este objetivo durante una visita a Washington en julio, cuando señaló que conversó del tema con Donald Trump. En esa oportunidad, el mandatario estadounidense sostuvo que Estados Unidos debía actuar con cautela antes de conceder a Ucrania una autorización para producir ese tipo de interceptores.
El planteo ucraniano avanzó mientras se intensificaban los ataques aéreos entre Rusia y Ucrania, más de cuatro años después de la invasión iniciada en febrero de 2022. En ese contexto, la defensa frente a misiles balísticos ocupa un lugar central para Kiev debido a la dificultad de interceptarlos y al impacto de esos ataques sobre la población civil.
Contactos con Moscú y contexto global
Por otro lado, Rubio defendió los contactos con Moscú al argumentar que Washington mantiene canales prácticos con Rusia por su peso nuclear y por los intercambios entre áreas diplomáticas, militares y de inteligencia.
“A pesar de las diferencias geopolíticas, Estados Unidos debe comunicarse con Rusia desde una perspectiva práctica. Rusia posee el mayor arsenal nuclear del mundo, el segundo más grande”, indicó.
“Estados Unidos debe comunicarse con ellos. Me he reunido con el ministro de Asuntos Exteriores; hablamos con su ministerio. Mantenemos contacto con ellos en ese sentido. Y creo que, durante mucho tiempo, ha habido intercambios entre nuestros respectivos servicios de inteligencia, incluido nuestro”, agregó.

También vinculó esa cautela con la presión adicional que impuso la guerra con Irán, que incrementó la exigencia sobre armas, municiones e interceptores en otros escenarios. Este contexto, según su planteamiento, condiciona cualquier decisión sobre nuevos suministros o sobre futuras capacidades de producción para aliados.
Rubio no precisó qué formato podría tener la licencia, qué condiciones incluiría ni qué nivel de producción podría alcanzar Ucrania si el acuerdo avanza. Tampoco informó plazos para una decisión.
Lo que sí dejó claro es que el pedido de Kiev ya forma parte de una negociación formal con Estados Unidos, en un momento en que Ucrania busca reforzar su defensa aérea bajo una presión creciente de los ataques rusos.
Fuente: Infobae