Sentados unos junto a otros, en el piso 11 del edificio de Investigación y Posgrado de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG), 21 estudiantes revisaban sus computadoras, intercambiaban información y buscaban datos que pudieran ser útiles para la propuesta que debían construir durante la jornada.
Xavier Menoscal, de Emprendimiento e Innovación Social; Cristine Jiménez, de Medicina Veterinaria; y Doménica Maldonado, de Derecho, integraban un equipo que, por primera vez, trabajaba en conjunto. Los tres son miembros del Club de Ciencias de la universidad.
La diversidad de sus carreras fue, precisamente, uno de los elementos que marcó el trabajo.
Mientras avanzaban en la búsqueda de información, explicaron que intentaban identificar variables relacionadas con aspectos socioeconómicos, habitacionales y de tenencia de animales.
“Somos de tres carreras distintas: Derecho, Veterinaria y Emprendimiento. Entonces, tratamos de abarcar un tema que dé apertura para que todos podamos contribuir en algo”, explicó Maldonado, de 21 años.
Para los estudiantes, la jornada no se reducía a una competencia. El ejercicio también representaba una oportunidad para poner en práctica los conocimientos adquiridos durante su participación en el Club de Ciencias.
“Para mí, el Club de Ciencias ha significado una oportunidad para mi formación profesional porque puedo investigar y, sobre todo, generar un cambio de cierta forma, pues podemos crear temas, identificar diferentes problemáticas y ofrecer una solución que tenga un impacto en la sociedad”, señaló Jiménez.
Menoscal también destacó el aprendizaje adquirido durante su participación en el club.
“Me ha dado la oportunidad de conocer a mentores, a la vicerrectora del VIP y aprender sobre los tipos de investigación: cualitativa, cuantitativa y mixta. Ser parte de este hackathon también es una oportunidad de aprendizaje y, sobre todo, de aplicar lo aprendido”, dijo.
Los tres coincidieron en que su objetivo principal era aportar y aprender.
“No nos lo tomamos como una competencia, sino más bien como una preparación para nuestro futuro, porque hay diferentes competencias que hoy tenemos que poner en práctica y esto nos va a servir para la vida profesional”, comentó Maldonado.
Jiménez añadió que la experiencia también les permitía compartir conocimientos y establecer vínculos con otros estudiantes interesados en la investigación.
“Nosotros solo estamos intentando aportar con algo a la sociedad. No es que nos lo tomemos muy en serio, como una súper competencia. Como nos gusta, queremos intentarlo. Si ganamos, está bien; y, si no, lo intentamos y estamos dando lo mejor de nosotros para tratar de ayudar”, sostuvo Menoscal.
Un desafío construido con datos reales
La actividad fue organizada por el Vicerrectorado de Investigación y Posgrado de la UCSG y el Club de Ciencias, como cierre del semestre de actividades extracurriculares.
El ejercicio se desarrolló durante una jornada completa y tuvo como base datos del Censo de Población y Vivienda de 2022, relacionados con los hogares, la población y las viviendas de la provincia del Guayas y sus parroquias.
Nancy Wong Laborde, vicerrectora de Investigación y Posgrado de la UCSG, explicó que el Club de Ciencias no está vinculado con una asignatura específica.
Se trata de un espacio extracurricular en el que los estudiantes recorren distintas etapas de aprendizaje relacionadas con la investigación.
“Simplemente es un recorrido de aprendizaje que hacen sobre investigación”, señaló Wong. Por ello, el hackathon fue planteado como una manera de cerrar las actividades del club y poner a prueba los conocimientos adquiridos por los participantes.
Los estudiantes no debían desarrollar una investigación completa. Su tarea consistía en trabajar con la base de datos, encontrar una problemática y plantear una propuesta que pudiera convertirse posteriormente en un proyecto.
Entre las variables disponibles estaban la edad, el nivel de formación, el alfabetismo, el tipo de vivienda y el género. La posibilidad de cruzar esos datos permitía buscar relaciones entre diferentes condiciones de la población.
La información fue proporcionada en el marco del trabajo que la universidad mantiene con el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
Wong explicó que ambas instituciones también cuentan con un convenio de colaboración que contempla el acceso de investigadores de la universidad a las bases de datos y a un espacio en las instalaciones del INEC en Guayaquil.
“Entonces dijimos: ‘Bueno, vamos a probar esa relación de uso de las bases con los estudiantes’, y por ello estamos hoy aquí”, explicó.
Mirar un problema desde varias carreras
La composición de los equipos fue otro de los elementos centrales. Los 21 participantes fueron distribuidos en grupos interdisciplinarios, de manera que estudiantes de distintas carreras pudieran analizar una misma problemática desde diferentes perspectivas.
Los integrantes no fueron asignados por la organización. Al tratarse de una actividad extracurricular, muchos ya se conocían por las reuniones presenciales o virtuales del Club de Ciencias y fueron ellos mismos quienes conformaron sus equipos.
Para María Mercedes Baño Hifóng, coordinadora funcional del Vicerrectorado de Investigación y Posgrado, esa diversidad permite ampliar la mirada sobre un mismo problema.
“Ellos van a ver una base de datos. Yo soy médico y la voy a observar desde una perspectiva, pero mi compañero es arquitecto y la verá desde otra. Él es economista y la analizará desde otra perspectiva”, explicó.
Uno de los ejemplos que mencionó fue el hacinamiento. A partir de esa variable, los estudiantes podían buscar una posible relación con el nivel de instrucción, la alimentación, la desnutrición o el acceso a la educación.
“Es como un círculo de pobreza, y eso es objeto de estudio, porque muchas veces decimos: ‘Las personas, por ejemplo, no tienen posibilidades de estudiar’, pero detrás de ese ‘no tienen posibilidades de estudiar’ hay una serie de razones. Esas razones son las que se muestran, justamente, a través de estas investigaciones”, explicó Baño.
La actividad también buscó acercar a los jóvenes a una forma distinta de entender la investigación. Según Baño, dentro de la universidad esta suele asociarse con la elaboración de trabajos de titulación, mientras que el hackathon plantea la investigación como una herramienta para comprender problemas y aportar soluciones.
Una jornada con criterios de evaluación
El trabajo de los estudiantes fue evaluado mediante una rúbrica dividida en dos partes: el documento escrito representó el 80 % de la calificación y la presentación o pitch, el 20 % restante.
Dentro del componente escrito se consideró la capacidad para identificar un problema, fundamentarlo científicamente, establecer una metodología adecuada y definir posibles resultados.
La intención, explicó Baño, era que las propuestas pudieran avanzar posteriormente hacia proyectos de investigación capaces de generar aportes para la comunidad, la definición de políticas públicas o distintas instituciones.
“Que se pueda desarrollar algo que sea de aporte para la comunidad”, resumió.
Gerson Sopó Montero, director del Instituto de Investigación e Innovación en Estudios Económicos y Empresariales de la UCSG (INECEM), señaló que el ejercicio busca desarrollar competencias investigativas entre los estudiantes y demostrar que estas habilidades pueden ser útiles más allá de un trabajo de titulación.
“Para nosotros, la investigación es transversal y fundamental en la formación de los profesionales”, sostuvo.
Sopó explicó que durante el proceso de formación se identificó que algunos estudiantes concebían la investigación principalmente como una vía para desarrollar su trabajo de titulación. Frente a ello, el hackathon busca reforzar otras capacidades, como cuestionar, analizar y explorar datos.
El acceso a información real, añadió, permite que los estudiantes trabajen sobre situaciones vinculadas con su propio entorno.
“Mientras mayor acceso a datos reales tengamos nosotros y nuestros estudiantes, también tendremos acceso a más problemáticas y podremos plantearles desafíos orientados a resolver situaciones que realmente están sucediendo en nuestro contexto, aterrizadas a nuestra realidad”, afirmó.
Un club que crece fuera de las aulas
El hackathon Conectados con la Ciencia–Dataset Challenge 2026 forma parte de las actividades del Club de Ciencias A-2026, una iniciativa gratuita a la que los estudiantes se inscriben voluntariamente y que no otorga una calificación dentro de sus carreras.
Según Baño, el club tiene alrededor de 1.400 estudiantes y lleva cuatro años en funcionamiento. Su crecimiento se ha producido principalmente por las recomendaciones entre los propios alumnos.
Durante el año se desarrollan cursos relacionados con procesos y herramientas de investigación. Quienes participaron en al menos cuatro actividades tuvieron derecho a intervenir en el hackathon.
Para los organizadores, además del aprendizaje, estas actividades pueden convertirse en un elemento complementario para la formación profesional de los estudiantes, al permitirles incorporar experiencias extracurriculares a su trayectoria académica.
En el piso 11, mientras continuaba la jornada, los equipos seguían frente a sus computadoras. Entre búsquedas, cruces de información y discusiones, el desafío consistía en encontrar, dentro de miles de cifras, una problemática concreta y transformarla en una propuesta.
Para los estudiantes, el resultado no dependía únicamente de ganar. La experiencia consistía en aprender a mirar los datos desde distintas disciplinas y utilizarlos para comprender problemas que forman parte de la realidad que los rodea.
fuente el universo