Zelensky confirma arsenal militar en depósito ucraniano atacado por drones rusos

Un vehículo aéreo no tripulado ruso impactó la noche del viernes un almacén de proyectiles militares en Myla, localidad perteneciente al distrito de Bucha, en la periferia de Kiev. La explosión resultante desató una cadena de detonaciones que devastaron viviendas aledañas y un centro de acogida para adultos mayores y personas con discapacidad. El balance preliminar, reportado por fuentes ucranianas, es de al menos 37 fallecidos y 40 lesionados.

El mandatario ucraniano Volodimir Zelensky reconoció que el blanco del ataque era propiedad de las Fuerzas Armadas de Ucrania y contenía munición diversa. “El primer impacto fue en un lugar donde se almacenaba munición que absolutamente no debería haber estado allí: un depósito de las Fuerzas de Defensa. Detonación de proyectiles, minas, otras municiones y drones. A una escala considerable”, declaró el líder.

El suceso ocurrió minutos después de las 20:00 (hora local) del viernes. Un dron de combate ruso golpeó las instalaciones de una compañía en Myla, provocando un incendio masivo que se extendió a las casas circundantes. La Fiscalía de Ucrania inició una pesquisa penal por posible negligencia en el manejo de “objetos y materiales explosivos” en el sitio, y adelantó que se revisará si la empresa contaba con “los permisos y autorizaciones necesarios”.

El gobernador de la administración regional de Kiev, Timur Tkachenko, informó en su canal de Telegram que 42 personas resultaron heridas —cuatro de ellas menores de edad— y que más de 380 vecinos fueron desalojados de la zona afectada en el distrito de Bucha. Tkachenko subrayó que el recuento de víctimas “podría no ser definitivo”, ante la magnitud de los daños y el incendio que seguía activo cuando hizo la declaración. Al menos 50 edificios residenciales registraron averías, y siete de los heridos requirieron internación urgente.

Volodimir Zelenski confirmó que el depósito atacado pertenecía a las Fuerzas de Defensa de Ucrania y almacenaba proyectiles, minas, drones y otras municiones.

Entre los muertos figura Taras Didych, líder de la comunidad de Dmytrivska, quien, según Zelensky, falleció mientras asistía en labores de rescate. El primer ministro ucraniano Serguéi Koretski expresó su pesar porque no se hubiera tomado nota de la “lección” de un ataque previo, registrado en julio en Vyshneve —también en las inmediaciones de Kiev—, donde otro arsenal fue alcanzado por fuego ruso.

Zelensky declaró el domingo como jornada de luto nacional y reclamó que las autoridades locales rindan cuentas por haber permitido el almacenamiento de material bélico cerca de zonas habitadas. “Existen normas en vigor: la munición no puede almacenarse cerca de viviendas u otras áreas residenciales. Quienes permitieron que esto sucediera deben rendir cuentas de sus decisiones”, escribió el presidente en la red social X. Asimismo, anunció que ya se habían abierto procesos penales bajo cargos de negligencia en el ejercicio de funciones.

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El Ministerio de Defensa de Rusia ratificó los ataques y señaló que “drones de ataque y armas aéreas de alta precisión” apuntaron a centros de “transporte y logística” utilizados de manera encubierta para resguardar equipo militar. Moscú identificó los blancos atacados como Chaiki, Kalinovka y Milaya, y aseguró que los depósitos contenían desde componentes de los misiles de crucero de largo alcance Flamingo hasta propulsores para los vehículos aéreos no tripulados de largo alcance FP-1 y FP-2.

El bombardeo se inscribe en una serie de ataques rusos contra infraestructura logística y almacenes en la región de Kiev. Los fiscales investigan también si la empresa dueña del depósito poseía la documentación reglamentaria exigida para el almacenamiento de explosivos, una cuestión que apunta directamente a posibles fallos en los controles internos del Ejército ucraniano.

Zelenski decretó luto oficial y exigió responsabilidades por permitir el almacenamiento de munición cerca de zonas residenciales en las afueras de Kiev. (REUTERS/Alina Smutko)

Con 381 evacuados —entre ellos 59 menores— y las labores de extinción aún en marcha horas después del ataque, las autoridades regionales no descartaban que la cifra de víctimas fatales aumentara a medida que los equipos de emergencia accedieran a las zonas más dañadas.

Fuente: Infobae

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