En Quito, lo que durante años terminó en los contenedores como basura ahora busca convertirse en abono. En el mercado Mayorista se recolectan hasta 15 toneladas de residuos orgánicos al día, mientras que en Chiriyacu la cifra oscila entre 1,5 y 3 toneladas que son almacenadas en plantas de compostaje instaladas en los exteriores, como parte de un proyecto ambiental.
Estos desechos son trasladados hasta El Troje, donde ingresan a un proceso de compostaje para transformarse en material que posteriormente es utilizado en huertos, granjas, jardineras e incluso como parte de la alimentación del ganado.
El objetivo es ampliar este modelo: el plan contempla implementarlo en San Roque y posteriormente llevarlo a los mercados de Santa Clara, Central e Iñaquito.

El proceso de transformación en El Troje
“Estos centros de acopio y separación los tenemos en el mercado de Chiriyacu y en el mercado Mayorista. El objetivo es recuperar la mayor cantidad de residuos orgánicos que se generan en estos mercados y posteriormente ser trasladados hasta la planta de compostaje sur, donde a través de técnicas de volteo en el cual tenemos pilas se logra aprovechar estos residuos hasta obtener compost”, mencionó Verónica Pérez, coordinadora de Ambiente, Seguridad y Salud de la Empresa Pública de Gestión Integral de Residuos (Emgirs).
Cocheros de los mercados son los encargados de pasar por cada puesto retirando los residuos orgánicos. En camiones son trasladados hasta la planta de compostaje, donde dos señoras, una de ellas de la tercera edad, son las que separan plásticos, papel u otro producto que no ingresan a la maquinaria.
“Una vez realizado esto, los residuos van a El Troje, donde también recibimos material de poda, todo lo que se realiza de poda en los hogares, como ramas, troncos y más. Este material nos funciona como fuente de carbono para mantener un correcto proceso de compostaje, entonces hablamos de otro proceso de compostaje. Mezclamos en porciones, oxigenamos pilas y evitamos que se formen gases de efecto invernadero. Finalmente, a los cuatro o cinco meses obtenemos el producto final que es como una tierra orgánica, rica en nutrientes que puede ser utilizada en huertos, plantas y jardines”, comentó la funcionaria.
Este material, tipo tierra negra, es entregado de forma gratuita a comunidades rurales, ganaderos, agricultores y más personas para que la conciencia sea cada vez más grande en torno al reciclaje y separación de residuos.

Compostaje gratuito para la comunidad
La apuesta, sin embargo, no se quedaría en los mercados. El Municipio busca llevar el compostaje a la cotidianidad de los quiteños mediante la entrega de 300 plantas de compostaje comunitario, destinadas a casas y edificios donde residan de tres a cinco familias que estén dispuestas a separar y aprovechar sus residuos orgánicos. La propuesta pretende convertir a los barrios en nuevos puntos de aprovechamiento de desechos y reducir la cantidad de basura que llega a los sistemas de disposición final.
“¿Qué pasa con los orgánicos de los restaurantes, de los hoteles, de los caterings? Al final son empresas que van a producir, eso es lo que nosotros también buscamos captar para llevar a la planta de compostaje de El Troje y tener un producto que va a beneficiar a todos”, continuó la especialista.
Ese antecedente permitió que el Municipio de Quito abra un canal para entregar plantas de compostaje gratuitas mediante un correo a Emgirs y el previo análisis del lugar y las familias que estarían dispuestas a darle uso.
“Nuestro técnico se comunica con ellos y les hace las preguntas. Es importante que sean tres o hasta cinco familias mínimo ya que las plantas son de 400 kilogramos. Nosotros buscamos que se usen y en inspecciones mensuales verificamos que el dispositivo esté en buenas condiciones y sobre todo que funcione”, manifestó Pérez.
Entre los requisitos está que el lugar donde vaya a ser ubicada la planta sea accesible, tenga una correcta ventilación y que sus representantes la mantengan en un ambiente seguro, caso contrario, la maquinaria podrá ser separada de su dueño.

Inversión y cifras del proyecto en Quito
La magnitud del desafío se entiende al mirar las cifras de la ciudad: el 53 % de los residuos que genera Quito son orgánicos y solo El Troje recibe alrededor de 65 toneladas diarias de este tipo de desechos.
Para fortalecer el sistema de compostaje en El Troje y los mercados que ya cuentan con estas plantas, se proyecta una inversión superior a $ 1 millón, mientras que la entrega de las 300 plantas comunitarias representaría otros $ 145.000. La apuesta es que aquello que hoy se desecha pueda convertirse en un recurso para la propia ciudad.
Según la Emgirs, el nivel de aprovechamiento de estos residuos para Quito significa un 5 %, que podría ser un porcentaje escaso, pero con el proyecto de las composteras comunitarias se pretende unificar la cultura de reciclaje en la capital. (I)
Fuente: El Universo