La vocera del oficialismo en Nicaragua, Rosario Murillo, lanzó una advertencia clara: la continuidad del régimen se sostendrá con el respaldo del Ejército y la Policía. Esto ocurre en medio de la defensa de la reforma constitucional que impulsa el gobierno, justo cuando la Organización de los Estados Americanos (OEA) convocó a una reunión de emergencia de cancilleres para evaluar acciones colectivas ante el cambio institucional.
Durante su llamada telefónica del miércoles, Murillo presentó a los cuerpos armados y de seguridad como la base que resguardará la nueva Carta Magna. El mensaje situó a la fuerza coercitiva del Estado como garantía del proceso de reformas y de la permanencia indefinida de la pareja gobernante. Según la vocera, la continuidad del oficialismo asegura mejores condiciones para la población nicaragüense.
El rol de las fuerzas de seguridad en la nueva Constitución
En su intervención, Murillo declaró textualmente:
“Seguimos cambiando Nicaragua para bien, para mejor, más desde nuestras instituciones de orden público, nuestro orgullo esas instituciones, nuestra fuerza militar del Ejército de Nicaragua, nuestras fuerzas policiales, seguridad ciudadana, seguridad soberana desde el Ejército, desde la Policía, desde el Ministerio del Interior, garantía de todo esto, nuestra seguridad, nuestra estabilidad”.

La mención explícita al Ministerio del Interior, al Ejército de Nicaragua y a la Policía colocó a esos aparatos como resguardo directo de la reforma. De acuerdo con fuentes periodísticas, el planteamiento expuso que la nueva Constitución se sostendrá en la capacidad de coerción del Estado, y no en votos ni en consenso democrático.
Murillo también justificó la premura del proceso con una apelación a la soberanía y dijo: “Más y mejor ordenamiento institucional, jurídico y ahora constitucional en la medida en que vamos reformando lo pertinente para garantizar nuestra soberanía”.
Paz, control interno y aislamiento internacional
En otro tramo de su alocución, Murillo vinculó la reforma con la promesa de dejar atrás la pobreza y con el rechazo a cualquier forma de subordinación externa. Afirmó:
“Es nuestro derecho vivir bien, es nuestro derecho dejar atrás la miseria y la pobreza que nos impusieron, es nuestro deber, además, dejar atrás esas imposiciones que tienden a llevarnos a la subordinación y a la dependencia, nunca más”.

La frase final elevó el tono de advertencia frente a cualquier protesta interna o cuestionamiento diplomático: “Esa preciosa paz de la que hablamos tanto, la resguardamos con toda el alma”, señaló Murillo.
El pronunciamiento se produjo mientras la OEA activó una reunión de emergencia de cancilleres para examinar posibles respuestas colectivas ante el avance de la reforma constitucional en Nicaragua. En ese marco, el mensaje de la vocera oficial presentó la “paz” como un objetivo custodiado por las fuerzas armadas y policiales, en medio del desmantelamiento de derechos ciudadanos descrito en el texto original.
Fuente: Infobae