Ecuador mantiene una relación contradictoria con la democracia: existe un respaldo importante a este sistema de gobierno, pero ese respaldo convive con una baja satisfacción respecto de su funcionamiento y con una creciente desconfianza hacia las instituciones.
El 44% de la población considera que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno, pero apenas el 32% tiene una percepción positiva de su funcionamiento actual. A esto se suma que siete de cada diez personas perciben algún riesgo al expresar sus opiniones sobre los problemas del país.
El escenario se vuelve todavía más complejo cuando se observa a las juventudes. El 66% de los jóvenes ecuatorianos prefiere la democracia frente a otras formas de gobierno, pero solo el 10% expresa confianza en los partidos políticos y el 11% en la Asamblea Nacional.
Para Anabel Bilbao García, coordinadora de proyectos de la Friedrich-Ebert-Stiftung (FES) Ecuador, estos datos muestran una diferencia importante entre valorar la democracia como sistema y sentirse satisfecho con la manera en que funciona.
La razón, plantea, está también en la experiencia cotidiana. Cuando las instituciones no consiguen responder a problemas como el acceso a la educación, la salud o las necesidades básicas, la ciudadanía puede concluir que el sistema no está funcionando. En Ecuador, esa percepción se profundiza con la crisis de seguridad.
Para Bilbao, uno de los problemas es que la democracia suele analizarse principalmente desde los procesos electorales: quién gana, quién pierde, quién llega al poder y qué partido obtiene mayor representación.
Pero la democracia, sostiene, no termina cuando se cierran las urnas.
La discusión también debe incluir cómo se relacionan ciudadanía y Estado, qué mecanismos existen para canalizar las demandas sociales y de qué manera las instituciones responden a las necesidades de la población.
Ese vínculo es particularmente relevante cuando durante las campañas electorales se prometen soluciones para problemas como la inseguridad, la salud o los servicios públicos, pero posteriormente la ciudadanía no encuentra respuestas concretas.
“Los problemas de la democracia se resuelven con más democracia”
Frente a esta situación, la propuesta de la FES y FLACSO parte de una premisa clara: la crisis de la democracia no debería resolverse reduciendo los espacios democráticos.
“Los problemas de la democracia se resuelven con más democracia”, sostiene Bilbao.
Por eso, el diálogo aparece como una herramienta para enfrentar la fragmentación y la desconfianza.
La apuesta consiste en sentar en una misma mesa a personas y organizaciones con posiciones diferentes para discutir cuáles son los principales problemas del sistema político y qué alternativas pueden construirse.
No se trata de que todos piensen igual. Por el contrario, el objetivo es que las diferencias puedan ser discutidas dentro de canales democráticos.
Un encuentro en medio de un país en transformación
Ese es el contexto en el que se desarrollarán los “Encuentros por la Democracia: debates plurales para entender el Ecuador actual”, organizados por la Friedrich-Ebert-Stiftung y FLACSO Ecuador.
La jornada se realizará el jueves 27 de agosto de 2026, de 08h30 a 17h30, en el Auditorio de FLACSO Ecuador, en Quito. Será un espacio abierto al público.
La iniciativa busca analizar las tensiones que atraviesan actualmente a la democracia ecuatoriana y explorar alternativas para fortalecerla desde las perspectivas de partidos políticos, organizaciones sociales y academia.
Para Bilbao, además, que distintos actores políticos acepten compartir este espacio es resultado de un proceso de diálogo interpartidario que la FES viene impulsando desde hace aproximadamente dos años.
La organización ha trabajado previamente en espacios de conversación con diferentes partidos políticos y ahora busca ampliar ese diálogo hacia otros sectores de la sociedad.
Cuatro preguntas para entender la democracia ecuatoriana
El encuentro abordará cuatro grandes discusiones.
¿Cómo recuperar la representación y la participación?
El primer panel analizará los problemas de la representación política y la relación entre ciudadanía, gremios, organizaciones sociales y partidos.
El dato de partida es especialmente revelador: aunque el 66% de los jóvenes prefiere la democracia, su confianza en los partidos políticos es de apenas 10% y en la Asamblea Nacional llega al 11%.
La discusión apunta a determinar cómo reconstruir vínculos políticos que permitan que la ciudadanía se sienta representada.
¿Cómo se construye la opinión pública?
La segunda discusión estará marcada por la desinformación y la libertad de expresión.
El 77% de la población percibe que existe mucha o alguna información falsa circulando en redes sociales, mientras que el 63% aceptaría limitar la libertad de expresión para combatirla.
Para Bilbao, el desafío es entender cómo se construye actualmente la opinión pública y qué condiciones necesita la comunicación para contribuir a recuperar la confianza.
El problema adquiere una nueva dimensión ante el uso creciente de inteligencia artificial y otras herramientas digitales en las campañas políticas.
¿Cómo enfrentar la inseguridad sin debilitar la democracia?
El tercer panel abordará la relación entre seguridad y derechos humanos.
Ecuador registra una tasa de 46 homicidios por cada 100.000 habitantes, uno de los niveles más altos de América Latina y el Caribe.
La discusión será cómo responder a la violencia y al crimen sin normalizar prácticas autoritarias ni debilitar los derechos y las condiciones democráticas.
¿Qué está pasando con el poder local?
El cuarto eje estará dedicado a los gobiernos locales, la recentralización, las reformas legislativas y la autonomía territorial. La discusión buscará analizar cómo los cambios actuales afectan la capacidad de los gobiernos locales para responder a las demandas ciudadanas.
Los jóvenes y una democracia que todavía prefieren
Hay otro dato que resulta difícil de ignorar: los jóvenes no necesariamente están rechazando la democracia.
El problema es que la apoyan mientras mantienen bajos niveles de confianza en buena parte de las instituciones que deberían representarlos. Un análisis reciente de FLACSO sobre la encuesta de juventudes muestra además que, en Ecuador, 62% de los jóvenes respaldaría un gobierno militar en contextos de crisis.
Para Bilbao, escuchar directamente a las juventudes es fundamental.
La FES cuenta con una red de jóvenes vinculados a procesos de formación y diálogo político, y el encuentro incorporará también sus voces. La apuesta es no hablar únicamente sobre los jóvenes, sino permitir que ellos participen en la discusión sobre qué democracia quieren y qué cambios consideran necesarios.
El desafío: volver a confiar
El panorama que rodea al encuentro deja una pregunta abierta: ¿cómo recuperar la confianza en una democracia que todavía es preferida por buena parte de la ciudadanía, pero que no logra satisfacerla?
Para Bilbao, la respuesta no está en acelerar los procesos democráticos a cualquier costo ni en reemplazar el diálogo por soluciones autoritarias.
La idea resume el propósito de los encuentros: abrir un espacio para que las diferencias políticas puedan ser discutidas, que la ciudadanía pueda participar y que los problemas del país encuentren respuestas dentro de los canales democráticos.
Porque el desafío para Ecuador no parece ser únicamente defender la idea de democracia, sino conseguir que esa democracia vuelva a ser percibida como capaz de escuchar, representar y responder.
Radio Pichincha
LV