Los choferes que avanzan con sus automotores por la carretera de Guayaquil a Santa Elena y toman el desvío de tráfico de Progreso se topan con una serie de desniveles en la calzada, entre ellos baches. Algunos realizan maniobras para evitar caer, aunque se exponen a riesgos de siniestros, y otros no logran sortear los hundimientos.
Al avanzar unos metros sobre el paso elevado, el estado vial también se evidencia con la falta de pintura en la calzada para orientar a los choferes sobre el doble sentido del tramo y además se evidencian otros baches más.
“A lo que sube ahí ha habido muertos. Un señor se volcó y se mató. Es demasiado cerrado. Hay accidentes casi todas las semanas”, narró un morador y trabajador del sector, Julio Valencia, sobre la situación que en ocasiones se ha presentado en el desvío.
A diferencia de la vía concesionada, que evidencia buen estado, en este punto se presenta un panorama complicado para el tránsito de los choferes que se dirigen hacia Playas, Posorja y zonas aledañas.
En este punto, automotores livianos y tráileres que se dirigen a la zona portuaria transitan a diario.
Justamente en el ingreso al distribuidor hay un letrero que expone que allí no hay administración privada.

Un chofer, Fernando Rivas, explicó que en una ocasión se dirigía en su carril para ingresar al distribuidor desde el sentido Guayaquil-Santa Elena, pero por un bache se tuvo que mover al carril vecino y, por pocos metros, otro automotor que venía en la parte trasera casi lo choca.
“La última vez que vine tuve que prácticamente abrirme para un lado y ahí venía otro carro; por suerte no hubo un accidente, vi el carro y por suerte me aguanté”, remarcó.
En otra ocasión, un bus se movió hacia su carril y frenó para evitar ser embestido.
En la zona del paso elevado también se evidenció el pasado 17 de julio que se mantenían desperdicios, así como maleza crecida que comenzaba a invadir la calzada. Esto último cubría incluso barandas en algunos tramos.
“Que pinten la vía, así al menos las líneas brillarían en la noche”, remarcó Julio Valencia, morador de Progreso y conductor que transita por la zona.
En uno de los desvíos desde la carretera Santa Elena a Progreso y Playas, en el antiguo ingreso, también gran cantidad de maleza copaba los costados y comenzaba a limitar la vía. Él estimó que en cada semana se calculan entre uno y dos accidentes.
El pasado 17 de julio, este Diario constató la presencia de al menos unos 30 puntos con hundimientos y baches en el distribuidor de tráfico que deriva a la vía que va a Playas.
Entre choferes también contaron que hace falta señalética para orientar de mejor forma a los conductores que no conocen este tramo. Sin embargo, en dos puntos hay letreros para indicar los desvíos hacia la ruta concesionada.
Un trabajador y habitante cercano de la zona, Galo Solórzano, detalló que también se han presentado siniestros de tránsito con los carros que avanzan por el distribuidor y se incorporan a la vía a General Villamil Playas. Justo al cruzar un cruce hacia Progreso, a pesar de la presencia de un disco pare, se han presentado siniestros con los carros que salen de esa parroquia y también se buscan meter a la vía al balneario.
A nivel general del distribuidor, sobre todo en el paso elevado, él sugirió reductores de velocidad para tratar de contener a los choferes que, en muchos casos, toman tramos incorrectos o van a alta velocidad y se generan siniestros.
El pasado 20 de julio, este Diario requirió información al Ministerio de Infraestructura y Tecnología (MIT) sobre las medidas programadas para este distribuidor de tráfico; sin embargo, se espera una respuesta.
En ese sentido, se remitieron consultas sobre el tema para conocer los trabajos que se han ejecutado en el punto, los montos destinados y las labores que se prevén realizar en la zona.
Ese mismo día se pidió información a la concesionaria CVialco, pero se indicó que por ahora no se pronunciaría sobre el tema. (I)
Fuente: El Universo