El continente europeo enfrenta una temporada estival marcada por temperaturas extremas y una intensa oleada de incendios forestales que castiga a múltiples naciones. La combinación de sequía prolongada y calor récord ha forzado la evacuación de millares de personas y mantiene en alerta máxima a los equipos de rescate.
Países como Francia, Alemania, España, Croacia, Grecia y Reino Unido lidian sin tregua para sofocar las llamas y resguardar a la ciudadanía. Especialistas vinculan la frecuencia y severidad de estos siniestros al cambio climático y alertan que el panorama podría empeorar si no se registran cambios meteorológicos. De acuerdo con la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (CEPE-ONU), para finales de julio ya se habían consumido más de 434.000 hectáreas en todo el territorio europeo.
España vive un verano particularmente crítico por los incendios, con más de 270.000 hectáreas arrasadas en lo que va del año, según datos del sistema europeo EFFIS. La situación es especialmente compleja en las provincias de Huelva y Huesca, donde el fuego ha devastado más de 39.000 hectáreas.

En Andalucía, el incendio declarado en Niebla sigue siendo el principal motivo de alarma. Hasta el momento, ha arrasado más de 31.000 hectáreas y mantiene a más de 650 personas evacuadas preventivamente. La emergencia alcanza tanto a la provincia de Huelva como a la de Sevilla, donde se han dispuesto alojamientos temporales para los desplazados, mientras bomberos y la Unidad Militar de Emergencias (UME) intentan proteger los núcleos habitados y frenar el avance del fuego.
En Aragón, la coyuntura es igualmente delicada. El incendio de Las Peñas de Riglos ha obligado a desalojar varias localidades y ha rodeado el Monasterio Viejo de San Juan de la Peña, un sitio histórico de gran relevancia. Ante la amenaza directa de las llamas, se ha procedido al traslado del patrimonio cultural que normalmente resguarda el monasterio, incluidos los restos de varios reyes medievales y piezas históricas, al Museo de Huesca.

Las autoridades han ampliado los perímetros de riesgo y han movilizado tanto a bomberos como a efectivos militares de la UME hacia las zonas afectadas. La conjunción de temperaturas extremas, falta de lluvias y la intervención humana —con varios focos investigados por imprudencias o provocados intencionalmente— dificulta las labores de extinción y mantiene el peligro de nuevos brotes en niveles máximos. Más de diez carreteras continúan cerradas en Huelva, aunque se han habilitado pasos puntuales bajo control.
El Ministerio para la Transición Ecológica advierte que este podría ser el peor año en materia de incendios desde que existen registros. La Agencia Estatal de Meteorología mantiene el riesgo en niveles “muy alto o extremo” en gran parte del país, y las administraciones insisten en la necesidad de extremar las precauciones y seguir las indicaciones oficiales.

Francia: 100.000 hectáreas quemadas en lo que va de año
Francia, que atraviesa su cuarta ola de calor del año, registró un incendio en el departamento de las Landas que obligó a evacuar a unas 500 personas. El fuego, iniciado la tarde del jueves, ha afectado ya a más de 1.100 hectáreas, principalmente pinares muy secos debido a las altas temperaturas de las últimas semanas.
El prefecto del departamento, Gilles Clavreul, señaló que las siguientes horas serían determinantes para contener el avance de las llamas. El jefe de bomberos, Arnaud Fabre, indicó a AFP que el descenso de las temperaturas y el aumento de la humedad durante la noche ayudaron a frenar el fuego, aunque persistía la preocupación por posibles rebrotes debido al viento. Este siniestro, uno más entre varios que han asolado el suroeste francés este verano, eleva la cifra de hectáreas quemadas hasta casi 100.000 en lo que va de año, según el sistema europeo de vigilancia EFFIS.

Alemania necesita un largo periodo de lluvias que “no está a la vista”
Alemania atraviesa una situación complicada, especialmente en la localidad de Huertgenwald, cerca de la frontera con Bélgica y los Países Bajos. Un incendio que se expandió rápidamente de 25 a 300 hectáreas obligó a evacuar a unas 1.800 personas durante la noche.
Las autoridades desplegaron helicópteros y equipos del ejército para combatir las llamas, y habilitaron refugios temporales en una escuela y un polideportivo. Se pidió a los residentes que solo llevaran consigo los objetos personales más importantes. La extinción se vio dificultada por explosiones nocturnas provocadas por la detonación de antiguas municiones de guerra en la región montañosa de Eifel.

De acuerdo con la AFP, el administrador del distrito, Ralf Nolten, explicó que el incendio se había estabilizado y que, por el momento, no se preveían nuevas evacuaciones, aunque advirtió que la situación podría complicarse de nuevo si el viento volvía a intensificarse. Alrededor de 300 efectivos de los servicios de emergencia participaron en el operativo, respaldados por helicópteros y vehículos militares de oruga, mientras los equipos abrían cortafuegos en el bosque.
Otros focos activos en el país también han requerido la intervención de centenares de bomberos y medios aéreos, como el incendio registrado más al este, cerca del lago Moehnesee, también en Renania del Norte-Westfalia, donde un centenar de trabajadores logró contener el fuego pese a las condiciones peligrosas y la difícil orografía.

El Observatorio Europeo del Cambio Climático ha señalado que Europa occidental ha vivido el junio y el julio más calurosos desde que existen registros. La ola de calor de finales de junio llevó a Alemania a batir el récord de temperatura durante tres días consecutivos, alcanzando los 41,7 °C. Para este viernes se prevén temperaturas de hasta 39 °C en el oeste del país y la ola de calor continuará durante el fin de semana.
El meteorólogo Özden Terli advierte en AFP que esta situación provoca una mayor evaporación de la humedad y un secado extremo del suelo. Incluso en caso de lluvia, el terreno está tan seco que la absorción será mínima al principio. “Necesitamos un periodo prolongado de lluvias, que no está a la vista”, aseguró Terli al periódico Rheinische Post.
Croacia: evacuaciones masivas y decenas de heridos
La costa croata se enfrenta a uno de los incendios más devastadores de los últimos años. El fuego, que se originó en Lokva Rogoznica la noche del jueves, obligó a desalojar a más de 2.000 personas, entre residentes y turistas, tras avanzar con rapidez por varios kilómetros.
El jefe de bomberos, Slavko Tucakovic, calificó el episodio como uno de los peores registrados en el país, después de que las llamas consumieran entre 900 y 1.000 hectáreas de terreno, afectando tanto a pinares como a zonas residenciales.

El balance provisional deja 36 personas heridas, diez de ellas en estado grave y catorce hospitalizadas en Split. Las ráfagas de viento contribuyeron a la extensión del incendio, que ha puesto en jaque a los servicios de emergencia y ha obligado a mantener la vigilancia en toda la región adriática.
Grecia: evacuaciones por mar y máxima alerta
En el norte de Grecia, un incendio en la península de Halkidiki provocó la evacuación de cerca de 500 personas por mar, después de que las llamas avanzaran hacia las localidades turísticas de Siviri y Fourka. Las autoridades optaron por el traslado en embarcaciones de la guardia costera y de los bomberos, ya que la carretera principal se encontraba colapsada y la proximidad del fuego hacía peligroso cualquier desplazamiento terrestre. En la operación participaron más de 200 bomberos y varios medios aéreos. Dos bomberos resultaron heridos durante los trabajos de extinción.

La agencia de protección civil emitió avisos de evacuación a los balnearios afectados porque, según la televisión pública ERT, una pared de fuego de hasta tres kilómetros de longitud y 30 metros de altura amenazaba la zona. Las imágenes mostraban a turistas y vecinos huyendo en bañador, muchos con niños en brazos, mientras el humo y las llamas se acercaban a las playas. Algunos fueron trasladados a otras zonas seguras del litoral y otros a un barco fondeado mar adentro.

Grecia mantiene el nivel máximo de alerta por incendios, con previsión de vientos de hasta 100 kilómetros por hora y una treintena de nuevos focos activos solo en las últimas 24 horas. Los expertos advierten de que el cambio climático está agravando la frecuencia y la intensidad de estos episodios, con sequías y olas de calor cada vez más prolongadas.
Reino Unido: incendios en zonas rurales y residenciales
El Reino Unido afronta una situación especialmente complicada para los servicios de bomberos, según Phil Garrigan, responsable del Consejo Nacional de Jefes de Bomberos. Las altas temperaturas y la sequía han favorecido la aparición de numerosos incendios tanto en zonas rurales como en áreas residenciales.
En Stourbridge, en la región de West Midlands, un incendio forestal se propagó rápidamente el jueves, destruyendo varias viviendas y obligando a evacuar a los residentes. Tres bomberos tuvieron que ser hospitalizados debido a las labores de extinción; además, seis personas presentaron síntomas por inhalación de humo y un menor fue trasladado a un centro médico.
El jefe de bomberos de West Midlands, Simon Tuhill, señaló que la vegetación extremadamente seca facilitó la rápida expansión del fuego, que presentaba varios focos y afectó a numerosas casas. La zona se encuentra en una situación de sequía tras semanas de temperaturas elevadas y falta de lluvias, una condición que afecta a cerca de tres cuartas partes del territorio inglés y que incrementa notablemente el riesgo de incendios.
Desde el inicio del verano, los equipos de emergencia han estado trabajando principalmente en incendios forestales y de matorrales en distintas áreas rurales. Según datos del Consejo Nacional de Jefes de Bomberos, solo este año se han registrado 1.017 incendios forestales en Inglaterra y Gales.
Expertos y autoridades coinciden en que el cambio climático está detrás del incremento y la gravedad de estos episodios, y advierten de que, si no se producen cambios en las condiciones meteorológicas, el balance final de este verano podría ser aún más devastador. Las administraciones insisten en la importancia de la prevención y la colaboración ciudadana para evitar nuevas tragedias, en un contexto en el que la emergencia climática ya está dejando huella en todo el continente.
Fuente: Infobae