Imágenes captadas desde satélites han develado este miércoles la verdadera magnitud de los estragos provocados por la ofensiva ucraniana en el puerto ruso de Novorossiysk, ubicado en la costa del mar Negro. El ataque no solo alcanzó embarcaciones militares ancladas en la base naval, sino que también obligó a la suspensión temporal de actividades en dos importantes terminales de granos, según lo confirmaron tanto funcionarios rusos y ucranianos como fuentes de la industria granelera.


En el área de la base naval, las tomas satelitales muestran claramente daños en buques patrulleros, fragatas y zonas próximas a submarinos, así como un deterioro generalizado en las instalaciones militares.


Una de las fotografías, fechada el 11 de agosto, presenta un petrolero atracado en la terminal antes del bombardeo; otra, tomada al día siguiente, exhibe la misma nave averiada y rodeada de restos y escombros tras la arremetida.



Otras imágenes, obtenidas por la firma Vantor, ofrecen una panorámica de la ciudad y de los silos de almacenamiento de granos. En ellas se observan daños evidentes en un transportador de cereales y en varias estructuras de acopio, además de afectaciones que combinan zonas de infraestructura tanto granelera como petrolera.



Una base estratégica también para el petróleo
Novorossiysk es igualmente un punto neurálgico para las exportaciones petroleras, al albergar la terminal del Consorcio del Oleoducto del Caspio, una entidad en la que participan las petroleras estadounidenses Chevron y ExxonMobil. Por esta vía se canaliza hacia los mercados internacionales una porción significativa del crudo proveniente de Kazajistán.


Kiev califica la ofensiva de “importancia estratégica”
El Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) catalogó la operación como de “importancia estratégica” y aseguró que las fuerzas ucranianas lograron impactar la base naval de Novorossiysk utilizando drones y misiles. El presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, detalló que el ataque afectó dos fragatas, un gran buque de desembarco, una corbeta y otro tipo de embarcaciones.
Esta acción se inscribe en un conflicto que ya supera los cuatro años y medio, durante el cual Moscú ha redoblado sus bombardeos contra la logística y los depósitos ucranianos como respuesta a las incursiones de Kiev sobre la infraestructura energética, portuaria y logística de Rusia. Ucrania ha solicitado en múltiples ocasiones un cese al fuego, mientras que Rusia afirma estar abierta a una solución negociada, aunque condiciona cualquier acuerdo a que Kiev ceda completamente cuatro regiones que Moscú considera suyas y a que se aborden lo que denomina las “causas profundas” del conflicto.
El ataque se produjo un día después de que Ucrania describiera como “única” una incursión nocturna contra la misma base, en la que misiles antibuque y drones castigaron las defensas antiaéreas, los muelles y otra infraestructura portuaria, según había informado Zelensky. Cabe recordar que Rusia trasladó gran parte de su flota a Novorossiysk luego de que Ucrania atacara en repetidas ocasiones la principal base naval del mar Negro en Sebastopol, situada en la península de Crimea, durante fases previas de la guerra.
En esa ofensiva anterior, el gobernador de la región de Krasnodar, Veniamin Kondratyev, había reportado la muerte de tres personas, entre ellas un niño de 8 años, y 24 heridos, así como daños en decenas de edificios residenciales y en dos de las tres terminales de granos de la ciudad, una de las cuales tuvo que interrumpir sus operaciones. El diario económico ruso Vedomosti había corroborado esos perjuicios en la industria granelera. Las defensas antiaéreas rusas, de acuerdo con el Ministerio de Defensa en Moscú, lograron derribar más de 500 drones ucranianos durante esa jornada.
Fuente: Infobae