El fuerte movimiento telúrico de magnitud 7,4 que estremeció a Colombia el pasado lunes 10 de agosto pudo desencadenar una tragedia de proporciones mucho mayores si su epicentro hubiera estado más cerca de la superficie. Así lo advirtió el profesor Daniel Ruiz, PhD en Ingeniería de la Universidad Javeriana, quien destacó que la profundidad del sismo fue determinante para que la energía se dispersara antes de golpear con toda su fuerza las zonas habitadas.
En declaraciones a un medio radial, el académico explicó que el movimiento telúrico se originó a casi 100 kilómetros bajo tierra. Esta condición, aunque no evitó que se registraran daños ni víctimas, atenuó el impacto directo en distintas regiones del país en comparación con un escenario hipotético de menor profundidad.
“Si hubiera ocurrido ese mismo sismo 7,4, pero unos 50 kilómetros de profundidad, yo creo que la devastación habría sido casi que apocalíptica”, afirmó Ruiz.
La afirmación resume el núcleo de su análisis: la magnitud fue elevada, pero la profundidad modificó sustancialmente la manera en que el terremoto se percibió en la superficie. Según el ingeniero, cuando un sismo se produce a mayor profundidad, la energía sísmica debe atravesar una distancia más larga antes de alcanzar la corteza terrestre, lo que permite que se irradie sobre un área más extensa y que la intensidad no se concentre en un solo punto.
“Por fortuna, entre comillas, el sismo que ocurrió fue a una profundidad de casi 100 kilómetros y eso permitió que la energía sísmica se irradiara en una mayor área antes de que llegara a la superficie”, explicó el profesor.

La relevancia de la profundidad en los sismos
Ruiz señaló que la profundidad es uno de los factores clave para entender por qué dos terremotos de magnitudes parecidas pueden tener consecuencias tan diferentes. No es suficiente observar únicamente el número de magnitud; también es fundamental conocer dónde se originó el movimiento y qué tipo de energía llegó finalmente a la superficie.
El experto detalló que este terremoto estuvo relacionado con el desplazamiento de la placa de Nazca, la cual se introduce por debajo de la placa Suramericana. “Lo que sucedió fue una gran placa que es la placa del Pacífico. Esta placa se llama la placa Nazca, que se está metiendo por debajo de la placa Suramérica”, puntualizó.
Ese proceso tectónico genera acumulación y liberación de energía. Debido al tamaño de la estructura involucrada, un movimiento de esta clase puede sentirse en múltiples departamentos. Ruiz agregó que se trata de “una placa muy grande” que, al moverse, puede afectar vastas zonas del territorio nacional.
El académico también descartó una conexión directa entre el sismo registrado en Colombia y otro movimiento sísmico ocurrido en Venezuela. Según su criterio, ambos eventos pertenecen a zonas tectónicas distintas. “No hay forma de que se puedan relacionar ambos terremotos”, aseveró.

Edificaciones vulnerables y pautas de seguridad
Ruiz indicó que no existe una recomendación universal válida para todas las personas durante un terremoto, pues el comportamiento de cada edificación depende de su configuración estructural. En construcciones bajas, consideró que puede ser aconsejable evacuar con rapidez, siempre manteniéndose alejado de ventanas o superficies de vidrio.
En edificios altos, advirtió que salir por las escaleras podría constituir un riesgo si la estructura ha sufrido daños. En esos casos, recomendó ubicarse cerca de elementos rígidos, como columnas o muros de concreto con función estructural.
El profesor también explicó que las construcciones más vulnerables son aquellas que no fueron diseñadas bajo criterios sismorresistentes. “Las edificaciones más vulnerables son aquellas que no han tenido un diseño sismorresistente”, aseveró.
Entre los casos de mayor riesgo mencionó las edificaciones de mampostería sin refuerzo, es decir, construcciones sin acero interno, columnas o vigas perimetrales. Según Ruiz, este tipo de inmuebles puede presentar fallas súbitas y no siempre ofrece señales previas suficientes antes de sufrir daños graves.

El especialista añadió que después de un sismo de magnitud 7,4 pueden presentarse réplicas, aunque generalmente poseen una magnitud inferior al evento principal. También recordó que la escala de magnitud es logarítmica, por lo que una diferencia de un punto no representa un aumento menor, sino un salto significativo en la energía liberada.
Fuente: Infobae