Tienda musical mantiene viva la pasión por los vinilos y casetes en el centro de Guayaquil desde hace 50 años: 30.000 ejemplares son parte de su colección

Quien entra a Rea Music difícilmente sale sin detenerse unos minutos frente a las portadas de discos que ocupan estanterías, vitrinas y cajas repartidas por todo el local.

Salsa, rock, pasillos, boleros, merengue o pop acompañan la búsqueda desde un parlante que permanece encendido. Al fondo, detrás del mostrador, Mario Rea observa con tranquilidad a quienes revisan uno por uno los vinilos, los CD (cedes) y los cassettes de esta tienda ubicada en la av. Boyacá y la calle 10 de Agosto, en el centro de Guayaquil.

Un negocio familiar con 50 años de historia
Han pasado aproximadamente 50 años desde que el local abrió sus puertas. Mario creció rodeado de discos y productores fonográficos.

Sus tíos impulsaron el negocio familiar y él terminó quedándose al frente de Rea Music, un establecimiento que nació cuando el disco de vinilo dominaba el mercado y que hoy continúa funcionando en una época en la que la mayor parte de la música se escucha desde un teléfono celular.

“Nosotros hemos sido disqueros de familia y teníamos varios locales. Yo me quedé con este”, cuenta Mario, quien recuerda que durante décadas el negocio no se limitó a vender discos.

La familia produjo grabaciones de artistas ecuatorianos y trabajó con intérpretes que años después alcanzaron reconocimiento nacional, como Jenny Rosero, Clarita Vera, Julio Solano, Félix Macías y Segundo Rosero.

La tienda conserva cerca de 30.000 soportes musicales entre vinilos, CD y cassettes. Foto: José Beltrán
La crisis del disco compacto y la resistencia de la tienda
Los años setenta y ochenta permanecen en su memoria como el periodo de mayor movimiento para las casas discográficas. Explica que, al existir pocas fábricas dedicadas a la producción de vinilos, las ventas mantenían un comportamiento constante y la piratería prácticamente no existía. Esa realidad cambió con la llegada del disco compacto.

“Cuando vino el CD hubo mucha piratería y ahí quebraron las disqueras”, recuerda. Varias empresas cerraron y parte de su familia decidió dejar el negocio.

Mario optó por continuar. Para sostener el local recurrió a otras actividades económicas, aunque nunca dejó de abrir la tienda ni de conservar el catálogo musical que durante años reunió su familia.

Ese archivo sigue creciendo. El dueño calcula que el local alberga cerca de 30.000 discos, sin incluir el material que continúa incorporándose.

REA MUSIC funciona en las calles Boyacá y Diez de Agosto, en el centro de Guayaquil. Foto: José Beltrán
Para este Diario, mostró uno de los muebles que conserva un magnetófono, que reproduce cintas uno de los primeros sistemas creados para escuchar música grabada.

Dice que mantener equipos de ese tipo requiere paciencia, porque muchas piezas ya no se consiguen con facilidad, aunque todavía aparecen ejemplares en buen estado que pasan a formar parte de la colección.

Hay vinilos antiguos, ediciones recientes, CD, cassettes y álbumes de artistas contemporáneos que llegan desde el extranjero.

El regreso del vinilo y el interés de las nuevas generaciones
Ahora, él disfruta cuando ingresan jóvenes que nacieron muchos años después del auge del vinilo. Dice que cada vez son más frecuentes las consultas por álbumes físicos de artistas actuales y por discos clásicos que conocieron mediante plataformas digitales.

“La música la escuchan en las plataformas y les parece interesante tener el disco físico. Hay artistas nuevos que sacan sus álbumes en vinilo y los chicos quieren comprarlos”, explica.

Mario comenta que buena parte de quienes visitan Rea Music dedica varios minutos a revisar portadas, leer contracarátulas o preguntar por un artista específico.

Más de una vez ha escuchado comentarios de personas que regresan después de muchos años y se sorprenden al encontrar la tienda abierta.

“La gente se emociona y me felicita por mantener abierto el negocio por tanto tiempo”, dice.

La familia Rea produjo grabaciones de reconocidos artistas ecuatorianos durante décadas. Foto: José Beltrán
El legado musical pasa a la siguiente generación
Ese gusto por la música ya alcanzó a la siguiente generación. Sus hijos, Sebastián Rea y Mario Rea, forman parte del equipo que trabaja en la tienda.

Atienden a los clientes, colaboran con la administración y aprendieron desde pequeños a reconocer artistas, géneros y catálogos.

“Es un negocio bonito y sí nos gusta bastante”, dice Sebastián. Para él, el mayor mérito de su padre está en haber atravesado cada cambio que vivió la industria musical sin cerrar las puertas del local.

Los vinilos de artistas actuales vuelven a despertar interés entre clientes jóvenes. Foto: José Beltrán
“Mi papá se ha mantenido desde la época buena del vinilo, del CD y ahora con el ‘streaming’. Fueron épocas duras, pero se mantuvo. Ese es el mérito, en realidad”, afirma.

Mario escucha esas palabras desde el otro lado del mostrador, donde todavía produce música de artistas ecuatorianos como Félix Macías y sigue recomendando discos a quienes llegan por primera vez o regresan después de muchos años. Dice que considera que la forma de escuchar canciones seguirá cambiando, aunque el interés por tener un álbum en las manos permanecerá.

“La música nunca va a morir. Uno tiene que adaptarse a cada formato que venga para seguir adelante”, afirma. (I)

fuente el universo

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