El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ratificó este domingo desde Jerusalén que las Fuerzas de Defensa israelíes no abandonarán la Franja de Gaza mientras el grupo terrorista Hamas no esté completamente desarmado. La postura se conoció luego de que el mandatario descartara abiertamente la propuesta de 15 puntos presentada días atrás por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, iniciativa que contó con el respaldo de 27 naciones y que planteaba un cese al fuego combinado con una retirada militar gradual condicionada al desarme de las facciones armadas palestinas.
“Israel rechaza el documento de 15 puntos. Las FDI (Fuerzas de Intervención de Israel) no llevarán a cabo ninguna retirada hasta que Hamás esté realmente desarmado y continuarán neutralizando las amenazas contra nuestras fuerzas y nuestros ciudadanos”, afirmó el premier durante una reunión del gabinete.
Y añadió: “Tengo una gran valoración por el presidente Trump (..) Es un gran amigo nuestro en la Casa Blanca. Valoro enormemente la histórica alianza con Estados Unidos contra los intentos de Irán de adquirir armas nucleares. Y quiero enfatizar de nuevo: con acuerdo o sin acuerdo, mientras yo sea primer ministro, Irán no tendrá armas nucleares”.
“A diferencia de todos los que nos dan lecciones, nosotros estamos haciendo lo que se debe hacer por la seguridad de Israel, y podemos y sabemos cómo mantenernos firmes incluso frente a nuestros mejores amigos cuando es necesario”, sentenció.

El plan, calificado por Trump como un avance diplomático bajo el nombre de Acuerdo de Desarme Completo, contempla que Hamas y otras milicias entreguen su arsenal a una nueva estructura de gobierno palestina. Según la propuesta, Israel iniciaría el repliegue de sus tropas de Gaza en paralelo al proceso de desarme, condición que las autoridades israelíes consideran insuficiente. La cadena pública israelí Kan informó que los ministros del gobierno de Netanyahu, durante la última sesión del Gabinete de Seguridad, manifestaron su rechazo a un alto el fuego inmediato, al considerar que aún hay espacio para continuar con operaciones militares.
En un mensaje publicado en su red Truth Social, Trump describió el acuerdo como un “paso histórico” y aseguró que su implementación sería gradual, con el objetivo de que Gaza deje de ser utilizada como plataforma para ataques contra Israel y pase a estar bajo una administración palestina distinta a Hamas. “La Junta de Paz, integrada por 27 estados soberanos, ha firmado el acuerdo fundacional que permitirá avanzar hacia una nueva etapa de seguridad y gobernanza en el territorio”, escribió el mandatario estadounidense. La Junta de Paz fue designada para supervisar la transición y garantizar el desarme total de los grupos terroristas, aunque varios de sus miembros reconocen que el objetivo resulta difícil de alcanzar en el contexto actual.
Durante la reunión del gabinete israelí, Netanyahu subrayó que “Hamas debe entregar todas sus armas”, advirtiendo que solo un desarme real y comprobable autorizaría una eventual retirada de las fuerzas armadas. “Estamos hablando de un desarme real, no de uno ficticio”, aseguró el mandatario.

Por su parte, el general de brigada Ofir Mizrají-Rozen, jefe de inteligencia militar del Ejército de Israel, alertó durante la reunión del viernes por la noche que, aunque Hamas aceptó el plan de 15 puntos, la organización terrorista palestina no ha renunciado a su objetivo estratégico de eliminar al Estado de Israel: “Hamas aceptó el plan, pero no ha abandonado su propósito de destruir a Israel”.
Tras la controversia, la Junta de Paz ajustó su postura e indicó que la retirada israelí solo se produciría una vez verificado el desarme completo de Hamas, reforzando la posición de Netanyahu. Mientras tanto, la administración israelí mantiene conversaciones con funcionarios estadounidenses para intentar ajustar el plan a sus exigencias de seguridad. “Ellos tienen ideas; algunas son aceptables para nosotros y otras no, y sabemos defender nuestra posición en estos asuntos”, expresó el primer ministro.
El futuro del plan depende de las negociaciones en curso y de la capacidad de los actores involucrados para llegar a un compromiso que garantice la seguridad y la gobernabilidad en la región.
Fuente: Infobae