La contadora del CJNG: EE.UU. ofrece US$2 millones por Griselda Arredondo Pinzón, la única mujer en la lista de recompensas del Cártel Jalisco Nueva Generación, acusada de lavar US$350 millones en una estafa masiva de tiempos compartidos.

La única mujer que figura en la nueva lista de recompensas del gobierno de Estados Unidos contra el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) no es una jefa de sicarios ni una operadora del tráfico de drogas. Se trata de una contadora acusada de lavar el dinero proveniente del esquema de fraude de tiempos compartidos, el cual ha causado pérdidas por al menos 350 millones de dólares y ha afectado a unas 6 mil víctimas estadounidenses.

La buscada es Griselda Margarita Arredondo Pinzón, originaria de Puerto Vallarta, Jalisco. Washington ofrece hasta 2 millones de dólares por información que conduzca a su captura.

Según la acusación en su contra, Arredondo Pinzón coordinaba la recepción y el lavado del dinero que ingresaba al CJNG a través de una red de call centers dedicados a estafar a propietarios de tiempos compartidos en México.

Contadora en la oficina central del fraude de tiempos compartidos del CJNG

(Foto: Departamento de Tesoro)

El esquema de tiempos compartidos del CJNG no se originó dentro del cártel. Alrededor de 2012, un abogado y empresario mexicano llamado Omar Aguirre Barragán, ya fallecido, enseñó al CJNG cómo operarlo y buscó su apoyo para desplazar a rivales que ya lo practicaban en Puerto Vallarta. Con el tiempo, el cártel tomó control directo del negocio y eliminó a Aguirre como intermediario.

Desde entonces, la organización instaló call centers en Jalisco, donde operadores que dominaban el inglés contactaban a ciudadanos estadounidenses propietarios de tiempos compartidos en México. Los estafadores se presentaban como corredores inmobiliarios, abogados o representantes de ventas y ofrecían comprar o rentar las propiedades a precios de mercado o superiores.

Las víctimas más frecuentes eran adultos mayores, jubilados con tiempos compartidos de lujo o alta gama que ya no usaban o usaban con poca frecuencia.

La trampa era siempre la misma: para concretar la operación, las víctimas debían pagar por adelantado impuestos, costos de cierre, honorarios de abogados o tarifas de depósito. Una vez realizados los pagos, los estafadores desaparecían o exigían más dinero bajo nuevos pretextos. Las propiedades nunca se vendían ni se rentaban. Muchas víctimas llegaron a agotar por completo sus cuentas de retiro y sus líneas de crédito antes de reconocer la estafa.

Foto: Departamento del Tesoro de EEUU

Según el FBI, el 80% de las víctimas nunca reporta el fraude por vergüenza u otras razones, lo que significa que las pérdidas reales superan con amplitud los 350 millones de dólares documentados.

Quienes caían en el esquema inicial no quedaban a salvo. El CJNG volvía a contactar a las mismas víctimas meses o años después, esta vez haciéndose pasar por abogados estadounidenses o funcionarios de gobierno que ofrecían ayudarlas a recuperar el dinero perdido —siempre a cambio de nuevos pagos por adelantado. Los estafadores llegaban a suplantar la identidad de la propia OFAC y de autoridades mexicanas e internacionales como Interpol para presionar a las víctimas con amenazas de arresto si no pagaban de inmediato.

Arredondo Pinzón no operaba los call centers ni contactaba a las víctimas. Su función estaba en la parte posterior del esquema: trabajaba en la oficina central del CJNG que coordinaba y supervisaba las operaciones de los call centers, y desde ahí supervisaba la recepción y el lavado de los fondos obtenidos de las víctimas. Era, en términos operativos, la contadora del fraude.

El dinero que llegaba de las víctimas estadounidenses se transfería mediante depósitos electrónicos a empresas fantasma mexicanas con cuentas en bancos o casas de bolsa. Desde ahí se movía a otras empresas y fideicomisos controlados por el cártel para financiar operaciones de tráfico de drogas, pagar a miembros del cártel o adquirir bienes raíces de lujo en ciudades turísticas.

La OFAC la sancionó en julio de 2024, más de un año antes de los cargos penales

El CJNG se ha enfocado en los fraudes de a propietarios de tiempos compartidos. (Anayeli Tapia/Infobae)

El aparato financiero del fraude de tiempos compartidos del CJNG llevaba años en la mira de las autoridades estadounidenses. Durante 2023, la OFAC ejecutó tres acciones separadas que resultaron en sanciones contra más de 50 individuos y empresas vinculados al esquema. Esas acciones apuntaron principalmente a la red de Puerto Vallarta, identificada como el bastión estratégico del cártel para sus operaciones financieras ilícitas.

El 16 de julio de 2024, la OFAC sumó a Arredondo Pinzón a esa lista. La sancionó bajo la Orden Ejecutiva 14059 por actuar en representación directa o indirecta del CJNG, bloqueando todos sus bienes e intereses en territorio estadounidense o bajo control de personas estadounidenses.

En esa misma acción, la OFAC sancionó una empresa registrada a nombre de Arredondo Pinzón: Constructora Sandgris, S. de R.L. de C.V., presentada como dedicada al comercio mayorista. Las autoridades la identificaron como una empresa fachada utilizada para mover y ocultar los fondos del fraude.

Un año después, en septiembre de 2025, el Departamento de Justicia dio el siguiente paso. Una acusación formal fue presentada ante el Tribunal de Distrito Este de Nueva York en Brooklyn, cargando a Arredondo Pinzón con conspiración para cometer fraude electrónico y conspiración para cometer lavado de dinero. Los cargos la señalan como parte de un esquema organizado y controlado por el CJNG que operó durante más de una década. De ser hallada culpable, enfrenta hasta 20 años de prisión por cada cargo.

Media hermana de “El Tarjetas”, uno de los líderes del Grupo Elite del CJNG

Julio César Montero Pinzón, alias “El Tarjetas”, uno de los líderes del CJNG. (Anayeli Tapia/infobae)

Arredondo Pinzón no llegó al CJNG por cuenta propia. Es media hermana de Julio César Montero Pinzón, alias “Tarjetas”, uno de los líderes más buscados del cártel, por quien el Departamento de Estado ofrece hasta 10 millones de dólares.

“El Tarjetas”, de 44 años, cofundó y encabezó el Grupo Elite, el brazo armado del CJNG: un cuerpo de sicarios entrenados en el uso de lanzacohetes, ametralladoras calibre .50 y granadas propulsadas por cohete, con más de 1,000 personas bajo su mando.

La acusación presentada en septiembre de 2025 cargó a ambos hermanos en el mismo expediente. Montero Pinzón enfrenta, además de los cargos por fraude y lavado de dinero, cargos por conspiración para proveer apoyo material a una organización terrorista extranjera —el CJNG fue designado como tal por el Departamento de Estado el 20 de febrero de 2025— y por continuar operando el fraude de tiempos compartidos después de esa designación, con pleno conocimiento de ella.

La única mujer en la lista, pero no la única mujer en la estructura

Griselda Margarita Arredondo Pinzón, contadora del CJNG. (Departamento de Justicia)

Arredondo Pinzón es la única mujer incluida en el paquete de recompensas anunciado este 5 de agosto. No es, sin embargo, la única mujer con vínculos documentados con la cúpula del CJNG.

Rosalinda González Valencia, madre de Juan Carlos Valencia González “El 03” y viuda de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, es hermana de Abigael González Valencia, “El Cuini”, líder de Los Cuinis, la organización que la DEA describe como la más rica del narcotráfico mexicano.

Su matrimonio con “El Mencho” selló la alianza entre Los Cuinis y el CJNG y convirtió a la familia González Valencia en el brazo financiero del cártel. Pese a ese historial documentado, Rosalinda González Valencia no figura en ninguna lista de recompensas activas de Estados Unidos.

Fuente: Infobae

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