La madrugada de este jueves, Alemania se vio obligada a suspender por completo las operaciones en el aeropuerto de Leipzig/Halle después de que se descubriera un dron cargado con material explosivo en una zona de acceso restringido, muy cerca de una aeronave ucraniana tipo Antonov. El hallazgo puso en marcha de inmediato un protocolo de seguridad antiterrorista, lo que derivó en el cierre temporal de las dos pistas y en la reprogramación de múltiples vuelos tanto de carga como de pasajeros.
El suceso se registró minutos antes de la medianoche, cuando los equipos de vigilancia aeroportuaria detectaron un objeto volador no tripulado en el sector de carga, área que convierte a esta terminal en uno de los mayores centros logísticos de Europa. Ante la alerta, las autoridades desplegaron un robot especializado en desactivación de explosivos y acordonaron el perímetro para retirar el aparato. Tras someterlo a un análisis con equipos de alta precisión, la policía confirmó que el dron transportaba un artefacto explosivo; el detonador fue neutralizado, aunque presentaba fallos en su mecanismo de activación.
Las autoridades germanas catalogaron el episodio como de extrema gravedad, dado que se trató de un dron armado dentro de un aeropuerto en pleno funcionamiento. De manera inmediata, se abrió una investigación exhaustiva para determinar el origen de fabricación del aparato, las características del explosivo, la procedencia del mismo y la identidad de los responsables.
El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, suspendió sus vacaciones y se trasladó al lugar de los hechos para coordinar la respuesta. En una rueda de prensa, calificó lo ocurrido como un «ataque híbrido» y subrayó que el uso de drones armados en un aeropuerto representa una amenaza de nuevo tipo para la seguridad nacional. Asimismo, enfatizó que el nivel de sofisticación técnica del dispositivo sugiere una autoría profesional y planificada.

Durante el operativo, la policía y la fiscalía regional informaron que el dron fue localizado junto a un avión ucraniano Antonov AN-124, una aeronave de gran porte utilizada habitualmente para misiones logísticas en el marco del conflicto en Ucrania. El aeropuerto de Leipzig/Halle, por su importancia estratégica, ha mantenido una vigilancia estricta desde el inicio de la invasión rusa, al funcionar como punto de tránsito para ayuda humanitaria y suministros militares.
La pista norte reabrió cerca de las dos de la madrugada, luego de permanecer cerrada casi dos horas; en cambio, la pista sur se mantuvo clausurada durante toda la jornada para realizar inspecciones adicionales. Las autoridades señalaron que no hubo peligro real para pasajeros o empleados, aunque se registraron desvíos y demoras en el tráfico aéreo.
El hallazgo del dron activó la intervención de especialistas en desactivación de bombas, fuerzas federales y equipos forenses, quienes analizaron el aparato y recolectaron evidencias para la investigación.

Este incidente en Leipzig se suma a una serie de alertas recientes por drones sobre instalaciones críticas en Alemania, como plantas energéticas, terminales logísticas y bases militares. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, la vigilancia sobre infraestructuras estratégicas se ha intensificado, ante las sospechas de actividades de sabotaje y reconocimiento atribuidas a servicios de inteligencia extranjeros.
Hasta el momento, las autoridades no han confirmado la autoría ni el origen del dron, y las investigaciones continúan para esclarecer lo sucedido. La OTAN indicó que mantiene contacto permanente con las autoridades alemanas mientras se refuerza la seguridad en el aeropuerto de Leipzig y en otras infraestructuras críticas del país, en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y la creciente amenaza en el espacio aéreo europeo.
(Con información de AP, DPA, Europa Press y Reuters)
Fuente: Infobae